Si el Munich Lions (1860) entra en administración, el inversor Hasan Ismaik —según lo expresado en las últimas horas— no estaría dispuesto a hacerse cargo del monto pendiente que la situación exige. En diálogo con el diario alemán Süddeutsche Zeitung, el empresario jordano dejó una idea central: “queda claro para todos que inyectar dinero fresco año tras año no puede ser la solución”. Y remarcó que el problema no pasa por si una persona le otorga a otra un nuevo préstamo, sino por cómo el club piensa construir un futuro estable sin quedar atado, cada temporada, a la lógica de la urgencia.

El panorama se agravó luego de la retirada del patrocinador principal, “die Bayerische”, que activó su cláusula especial de rescisión tras el descenso a la Regionalliga. Con ese golpe económico, los reportes indican que el club quedó con un déficit de 2,7 millones de euros respecto de la cifra necesaria para evitar la insolvencia, un monto que coincide exactamente con lo que se requiere para obtener la licencia de la tercera categoría.

En la jornada del miércoles, la dirigencia confirmó a los hinchas que se acercaron a la sede de Giesing que 1860 deberá caer un escalón más: el destino sería la cuarta división, la Regionalliga. La explicación se apoyó en el mismo motivo financiero, al no poder reunir los fondos para cumplir con las condiciones exigidas.

El presidente del club, Gernot Mang, fue el encargado de transmitir el mensaje. “No logramos la licencia, así que el año que viene jugaremos en la Regionalliga”, sostuvo, y agregó que la institución no alcanzó a cubrir el faltante de 2,7 millones de euros antes del plazo límite fijado para las 17 horas.

De momento, el futuro sigue siendo incierto. Se habla de que apenas ocho futbolistas del plantel que compitió en la tercera categoría también tienen contrato para afrontar la Regionalliga, y en ese contexto se considera poco probable que el entrenador Markus Kauczinski decida acompañar el proyecto deportivo hacia la cuarta división.

La crisis también desató críticas fuertes desde el pasado del club. Las leyendas Daniel Bierofka y Sascha Mölders apuntaron con dureza contra la conducción actual. Bierofka fue contundente: “es una vergüenza. No hay otra forma de describir lo que está pasando”. Luego amplió: “irresponsable, sin valentía —desde todos los involucrados—. Nadie puede decir que está exento”.

Por su parte, Mölders calificó la situación como “locura total” y reconoció que se le estaban acabando las palabras: “no sé qué más decir”. Aun así, dejó un llamado a la acción para quienes todavía tienen contrato: pidió que se unan y saquen al club “de este barro”, como ocurrió en la primera vez que 1860 debió sufrir un descenso forzado en 2017. “Todavía recuerdo a Biero parado frente a mí y diciéndome: ‘Ahora podés demostrar que tenés las pelotas de quedarte’”, recordó. Y cerró con una sentencia clara: “me interesa ver cuántos de los Lions todavía llevan al club en el corazón. Rendirse no es una opción. Nunca”.

Mölders, además, se mantuvo en el club en 2017 pese a tener ofertas mejores: convirtió 19 goles en 33 partidos de Regionalliga para devolver a 1860 a la tercera categoría y luego sumó tres tantos más en los intensos playoffs de ascenso ante Saarbrücken.

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Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.