Gyokeres volvió a Lisboa con la presión a cuestas, pero no logró estar a la altura de la expectativa creada en su etapa anterior. Frente a sus ex empleadores, el sueco no consiguió generar el impacto que se esperaba: pese a su tremenda producción goleadora en Portugal, se apagó en el partido y eso derivó en críticas muy duras en la prensa local. “El delantero festeja con una máscara, pero parecía una máscara: estuvo prácticamente desaparecido”, describió Evening Standard, mientras A Bola insistió en la misma idea al señalar que fue apenas visible dentro del juego.

La lectura que dejaron los distintos medios fue similar. O Jogo sostuvo que Sporting “lo ahogó” y que no pudo imponer su rol habitual, y Publico remarcó que el atacante estuvo “casi ausente” del desarrollo. Fue una noche difícil para un jugador que, con la camiseta de los portugueses, había cerrado una marca enorme: 97 goles en 102 partidos. Esta vez, en cambio, los defensores que antes habían sido sus compañeros lo neutralizaron con eficacia, dejándolo sin margen para aparecer donde suele ser decisivo.

Los números también fueron un golpe anímico para el futbolista de Arsenal. En el tiempo que estuvo en cancha, apenas tocó la pelota 17 veces, un dato que graficó su falta de participación en zonas de influencia. Incluso cuando quiso marcar una diferencia, su incidencia terminó favoreciendo a los Gunners: en la jugada previa a un remate de Martin Zubimendi que terminó anulado, Gyokeres fue considerado en posición adelantada. Más tarde, cuando por fin encontró un espacio para probar a Rui Silva, su remate llegó tarde y con poca potencia, por lo que el arquero se lo llevó con facilidad. La comparación con el momento explosivo que llevó a Arsenal a desembolsar 65 millones de libras por su fichaje quedó demasiado grande.

Mientras Gyokeres no lograba encender el partido, Mikel Arteta tuvo que apoyarse en sus cambios para encontrar una respuesta en un encuentro que había sido trabado. La entrada de Gabriel Martinelli y Kai Havertz terminó siendo el punto de inflexión: el segundo apareció con un gol agónico en el tiempo de descuento y le dio a Arsenal una ventaja muy valiosa para el partido de vuelta. Arteta elogió a los suplentes y, tras el encuentro, dejó un mensaje claro: “al final, un momento mágico de los que entran desde el banco nos gana el partido”, ya que la combinación de ambos desarmó la estructura defensiva de Sporting.

Aunque las críticas se acumulen, el sueco no tendrá que esperar demasiado para intentar callar a quienes lo cuestionaron. Arsenal y Sporting volverán a verse la semana próxima en el Emirates Stadium por la revancha, con un panorama todavía más exigente: el ganador de la serie tendrá lugar en las semifinales de la Champions League. Antes de ese tramo decisivo, Gyokeres buscará reencontrarse con su versión más efectiva cuando Arsenal visite a Bournemouth por la Premier League el sábado.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.