Jamie Gittens volvió a los trabajos tras un tramo de inactividad, pero el regreso le duró poco: en la práctica del día anterior a un partido de Copa que Chelsea ganó 7–0 ante Port Vale, el extremo volvió a sentir una molestia en el muslo. Liam Rosenior, entrenador de los Blues, confirmó que el futbolista deberá ser evaluado otra vez y reconoció que se trata de la tercera vez que le ocurre un episodio similar, en una temporada que ya viene marcada por lesiones y que, por ahora, no muestra un final claro.

Regreso frustrado: nueva lesión en el muslo y evaluación diaria

Rosenior había anunciado el viernes que “Jamie Gittens está de vuelta”, pero a la jornada siguiente tuvo que bajar la persiana: luego de la sesión de entrenamiento y del compromiso copero intermedio contra Port Vale, el DT informó que el jugador parece haber contraído otra lesión en el muslo durante el entrenamiento. De cara al futuro inmediato, el plan es simple y cauteloso: revisarlo para estar seguros de la gravedad.

El tiempo estimado de baja no fue precisado. La condición está siendo reevaluada día a día, con una certeza que ya aparece como dominante: la temporada de Gittens, a sus 21 años, continúa siendo una sucesión de contratiempos físicos desde su llegada a Chelsea en el verano, cuando el club lo incorporó desde Borussia Dortmund por 56 millones de euros.

  • Rosenior remarcó que la lesión sería la tercera de este tipo en su historial reciente.
  • La recuperación se maneja con controles diarios, sin plazos confirmados.
  • El partido previo inmediato del equipo fue de Copa: Chelsea 7–0 Port Vale.

El impacto en el rendimiento: 16 partidos perdidos y una temporada sin continuidad

En lo futbolístico, el daño de estas lesiones se mide con números. Gittens se perdió 16 encuentros competitivos con Chelsea por problemas físicos, y la racha se estiró: los últimos 13 fueron consecutivos. Su última aparición se remonta al 31 de enero, jornada en la que ya había sentido un pinchazo en el muslo.

Rosenior, que tomó el mando del equipo en enero luego de la salida de Enzo Maresca, expresó su preocupación y a la vez su admiración por lo que el jugador puede aportar: dijo que todavía trabaja con él desde hace poco, pero que conoce su trayectoria y que se trata de un futbolista de nivel alto. El problema es que, apenas se lo pudo volver a incluir en el plantel, llegó un nuevo golpe que volvió a cortarle el ritmo.

La mirada también obliga a contextualizar el momento: Gittens no solo no termina de encontrar continuidad por lesiones, sino que además, antes de este último tramo, no había logrado asentarse como titular fijo. Bajo Maresca, su participación fue intermitente y, aun cuando aparecía, sus actuaciones no eran de forma constante lo suficientemente sólidas, aunque su talento se asomaba en ciertos pasajes.

  • Gittens no disputó 16 partidos competitivos por lesión con Chelsea.
  • Los últimos 13 ausentes fueron en forma consecutiva.
  • Su último partido fue el 31 de enero, con un primer aviso en el muslo.
  • Rosenior asume que lo extrañarán “mucho”, pero no puede acelerar su disponibilidad.

Un año de regresos a medias: pocos titulares, baja producción y antecedentes en Dortmund

Más allá del presente, hay un dato que marca el techo de la temporada: Gittens tiene un registro pobre en términos de continuidad y participación. En total, jugó 27 partidos, pero solo arrancó como titular en doce ocasiones. Su promedio de minutos ronda los 40 por encuentro. Además, hay un detalle que habla de falta de consolidación: solo dos veces completó los 90 minutos; la última fue en noviembre.

Si el problema fuera únicamente la disponibilidad, sería discutible el análisis. Pero en el rol de extremo ofensivo, la estadística también pesa: anotó un solo gol y entregó cinco asistencias. En Premier League y Champions League, permanece sin goles tras 23 apariciones.

  • 27 partidos jugados con Chelsea.
  • 12 titularidades.
  • 40 minutos promedio por encuentro.
  • Solo 2 partidos completos de 90 minutos (último en noviembre).
  • Un gol y cinco asistencias en total.
  • Sin goles en Premier League y Champions League tras 23 partidos.

La consistencia, como concepto, parece ser el punto más sensible. Gittens no logró sostener un ritmo estable durante gran parte de estos meses. Hubo señales de mejora en otoño, pero no alcanzaron a convertirse en una etapa larga. En su mejor momento reciente, cuando rompió la sequía con su único tanto hasta el momento—gol ante Wolverhampton por Copa—y también cuando brilló en el 5–1 de Champions League frente a Ajax, fue elegido Man of the Match.

Por qué importa: el contexto con Dortmund y lo que busca Chelsea con Rosenior

Este tramo difícil no es una repetición aislada. Antes de su salto a Londres, el extremo venía de una etapa fuerte en Borussia Dortmund: bajo Nuri Sahin, había sido una pieza destacada y cerró la primera mitad de la temporada anterior con nueve goles y cinco asistencias. Sin embargo, la curva se quebró rápido cuando Niko Kovac tomó el mando y el rendimiento se frenó.

En Dortmund, en los últimos meses, Gittens dejó de ser una opción habitual de inicio y pasó a un rol más secundario. El cambio estuvo influido por decisiones tácticas: Kovac pasó a un esquema con línea de tres defensores y, al mismo tiempo, fue dejando fuera a futbolistas que se benefician especialmente de situaciones de uno contra uno. Esa pérdida de encaje fue parte del origen de los problemas posteriores, y luego se trasladó al escenario de Chelsea con otro capítulo de frustraciones.

Incluso su temporada en Europa se vio afectada: no formó parte de la disputa por el cuarto puesto en la Champions League. Y lo que vino a continuación, con la irrupción de este nuevo problema muscular, vuelve a instalar la idea de que el jugador todavía no pudo construir su mejor versión en la Premier.

El plan de salida: reinicio en el verano, pero condicionando la salud

Con todo este panorama, la lectura es clara: para Gittens, lo más conveniente sería dejar pasar este año y encarar el verano con aire nuevo. En el club, la intención es la misma que la de cualquier temporada en reconstrucción: hacer borrón y cuenta nueva. Además, entre líneas de lo que dijo Rosenior, hay una señal de confianza en que el extremo podría tener mejores chances con el entrenador inglés que con Maresca.

Pero el “si” central permanece intacto: esa mejora solo será posible si los músculos no le juegan otra mala pasada. Por ahora, el futuro inmediato depende de una nueva evaluación, sin plazos confirmados y con la certeza de que el tiempo de continuidad sigue siendo el enemigo principal.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.