En una conferencia de prensa con medios internacionales, Pierluigi Collina, titular del Comité de Árbitros de la FIFA, comunicó que a partir de ahora los árbitros mostrarán tarjeta roja a cualquier jugador que se cubra la boca con las manos, con la camiseta o con cualquier otro objeto. El italiano aclaró que la sanción solo se aplicará si se trata de un cruce confrontativo: “Solo si es un intercambio agresivo. Si es algo amistoso —por ejemplo, porque ambos jugadores suelen formar parte del mismo club pero ahora se enfrentan con sus selecciones— no se tomará ninguna medida”.

La decisión llega con antecedente cercano. En febrero, durante la ida del play-off de la Champions League entre Benfica y Real Madrid, Gianluca Prestianni, delantero de los portugueses, fue denunciado por supuestos insultos racistas hacia Vinicius Junior. El futbolista argentino —que no fue citado para la lista de la Albiceleste de cara al Mundial— quedó mencionado por un episodio en el que habría dirigido expresiones discriminatorias al brasileño, aunque en las imágenes se vio que Prestianni se tapó la boca con la remera durante la discusión, lo que volvió confuso qué había dicho exactamente. Aunque posteriormente recibió una suspensión, igual pudo completar el partido ante el Real Madrid.

Ya en abril, la UEFA suspendió a Prestianni por seis encuentros, bajo el argumento de “conducta discriminatoria”. Dos semanas después, la FIFA extendió esa sanción a todas las competencias internacionales, de modo que, en caso de haber sido convocado, se habría perdido los dos primeros partidos de fase de grupos del Mundial.

En el mismo sentido, la FIFA también pretende “cerrar” otro tipo de protesta que se repite en el fútbol de alto nivel. Desde ahora, el jugador que se retire del campo para reclamar una decisión arbitral recibirá tarjeta roja. La misma penalidad alcanzará a cualquier integrante del cuerpo técnico que incite a realizar ese tipo de acción, buscando cortar de raíz la escalada en los momentos de tensión.

El organismo tomó este camino mirando un caso anterior ocurrido durante la final de la Copa Africana de Naciones ante Marruecos. El seleccionado senegalés, obedeciendo indicaciones de su entrenador Pape Thiaw, se fue del césped en protesta por dos fallos controvertidos y se negó a seguir jugando. Senegal finalmente terminó ganando el encuentro en el tiempo extra, pero dos meses después el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) determinó que Marruecos debía ser considerado el campeón legítimo.

Además de las sanciones disciplinarias, la FIFA ajustó reglas de juego para el Mundial con el objetivo de reducir el tiempo perdido. En particular, se implementó un límite de cinco segundos para la ejecución de tiros de meta, córners y saques de banda. Collina insistió en que el criterio arbitral seguirá teniendo lugar: “Si, por ejemplo, un jugador es especialista en saques largos de banda y tiene un recorrido largo hacia adelante, el conteo obviamente no debería comenzar o no debería descontarse como si fuera inmediato”.

El gran desafío, según el enfoque del comité, podría aparecer en los arqueros que simulan lesiones para que el cuerpo técnico pueda hablar unos instantes en el lateral y ajustar la estrategia. Bajo la normativa médica del torneo, un jugador que recibe atención dentro del campo no puede volver a participar hasta que pasen 60 segundos. Resta ver cómo se aplicará esa pauta específicamente en el caso de los arqueros. “También esperamos que los futbolistas entiendan el tema”, remarcó Collina.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.