Alex Ferguson fue trasladado a atención médica con más de una hora de antelación respecto del inicio programado para el partido del domingo. El episodio tomó por sorpresa, pero se entiende que el movimiento responde a una medida preventiva, pensada para resguardar el estado de salud del escocés en todo momento. La expectativa es que, tras el control correspondiente, Ferguson pueda recuperarse pronto y volver a su hogar.
A pesar de su edad y de los contratiempos que atravesó en el último tiempo, Ferguson sigue siendo una presencia habitual tanto en los encuentros disputados en condición de local como en las salidas del Manchester United. En la mayoría de los partidos, observa el juego desde la zona de autoridades, en la caja directiva, manteniendo su vínculo con el día a día del club.
En mayo de 2018, Ferguson había tenido que someterse a una cirugía de urgencia como consecuencia de una hemorragia cerebral que puso su vida en riesgo. Aquella situación terminó con una recuperación completa, y no hay indicios que permitan vincular lo ocurrido este fin de semana con aquel antecedente. Por el momento, el nuevo movimiento médico se encuadra como un recaudo puntual.
En los últimos años, el “United icon” también enfrentó otras dificultades personales. Una de las más sensibles fue la pérdida de su esposa, Lady Cathy, quien falleció en 2023 a los 84 años. La muerte de Cathy impactó de manera profunda en toda la comunidad del Manchester United, en un vínculo que se extendió durante 57 años de matrimonio.
Además, su relación formal con la institución atravesó cambios. Tras la llegada de Sir Jim Ratcliffe y de INEOS, el contrato millonario que Ferguson mantenía como embajador del club fue cancelado dentro de una iniciativa más amplia de reducción de costos. Aun así, su lealtad hacia el equipo no se modificó: el ex DT continúa ligado al Manchester United, aunque haya variado el marco contractual.
Al explicar la decisión de terminar con su rol pago un año atrás, Ratcliffe brindó detalles sobre el intercambio que mantuvo con Ferguson. El empresario señaló: “Me senté con Alex, solo nosotros dos en la sala. Y le dije: ‘Mirá, el club no está en el lugar donde vos quizás creés. Está gastando más de lo que ingresa y vamos a terminar con algunas dificultades. Sinceramente, no podemos darnos el lujo de seguir pagarte 2 millones de libras por año’”.
