Con los Juegos Olímpicos de 1968 y el Mundial de 1970 ya en el horizonte, México encaró a mediados de la década del 60 la construcción de un nuevo estadio nacional. Así nació el Estadio Azteca, ideado para albergar a más de 100.000 espectadores y que, por tamaño, quedó entre los más grandes del mundo.
El gran problema apareció durante las obras: se quedaron sin fondos de manera repentina. La salida que encontraron fue inusual para un recinto de esa magnitud y, de hecho, sus consecuencias se sienten hasta hoy. Incluso antes de que terminara la construcción, se vendieron 600 “boxes” y 8.000 localidades en las plateas: cada box tenía capacidad para alrededor de diez personas y fue comercializado entre sectores con poder adquisitivo.
La clave del acuerdo fue el acceso garantizado: esos titulares tendrían derecho a ingresar y asistir a todos los eventos del estadio durante 99 años, es decir, hasta 2065, sin abonar un cargo adicional. En la práctica, no importa el tipo de espectáculo o el calendario: si juega de local Club América o la selección mexicana, si el Papa celebra una misa, si llega un show de Michael Jackson, si desembarca la NFL o si el Mundial está en marcha, los “Titulares de Palcos y Plateas” —dueños de esos boxes y plateas— conservan el derecho a sus 14.000 asientos.
El antecedente en los Mundiales
- En el Mundial de 1970 en México, la situación no le generó inconvenientes a la FIFA: el torneo incluyó el “Partido del Siglo” de semifinales entre Alemania e Italia, además del tercer título de Pelé con Brasil.
- Para el segundo Mundial de la década, en 1986, el organismo rector exigió control total de las entradas. La medida no prosperó.
- Como desenlace, los “Titulares de Palcos y Plateas” presenciaron gratis el “Gol del Siglo” de Diego Armando Maradona y también la recordada “Mano de Dios” ante Inglaterra en cuartos de final.
- Después, en la final, vieron cómo Argentina venció a Alemania Occidental, también sin pagar, completando así el recorrido del torneo.
El Azteca y el Mundial por tercera vez
De cara a 2026, el Estadio Azteca se convertirá en el primer escenario a nivel mundial que albergue partidos de un Mundial por tercera vez. El estadio ya es récord en cantidad de encuentros mundialistas, con 19, y en esta nueva edición habrá cinco partidos más: entre ellos el partido inaugural entre México y Sudáfrica y un cruce de octavos de final.
La nueva disputa por los 14.000 asientos
Naturalmente, el conflicto por los derechos de esos 14.000 lugares volvió a aparecer. Esta vez, la presión por parte de la FIFA y del operador del estadio Ollamani fue mayor, lo que llevó a los titulares a organizarse y a formar la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas (AMTPP).
En declaraciones vinculadas al caso, el secretario general Roberto Ruano Ortega sostuvo: “Nuestra asociación presentó acciones legales contra los planes de FIFA y del Estadio Azteca y ganamos. Se respetarán nuestros asientos en boxes y plateas. No vamos a pagar nada”.
Como el operador del estadio ya había garantizado esos lugares a la FIFA, debió abonar a la entidad un resarcimiento cercano a los 54 millones de euros, en línea con reportes de medios mexicanos que coincidieron en el monto.
Medidas posteriores y fallos judiciales
Sin embargo, la controversia no terminó con el primer fallo. Con el correr del tiempo, FIFA y los responsables del estadio buscaron presionar a los “Titulares de Palcos y Plateas” por otros caminos. Primero, se les impuso la prohibición de llevar comida y bebida propias a los partidos del Mundial, aunque habitualmente ese ingreso está permitido.
Como alternativa, se ofrecieron paquetes de catering oficiales con precios que van de 123.000 a 262.000 pesos (6.116 a 13.010 euros). Además, se amenazó con sanciones: si un titular revendía entradas individuales, podía quedar inhabilitado para el resto del torneo.
En ambos casos, los tribunales mexicanos rechazaron esas medidas en mayo.
La preocupación por las entradas electrónicas
Con apenas más de una semana para el inicio del certamen, los titulares todavía no recibieron sus entradas electrónicas. Según Ruano Ortega, secretario general de la AMTPP, la entrega debía estar finalizada, como máximo, el viernes anterior. Y el interrogante que queda en el aire es qué ocurriría si las entradas no llegan.
Tras el vencimiento del plazo, Ruano Ortega advirtió: “Si nos niegan el acceso, vamos a presentar una denuncia y vamos a pedirle al tribunal autorización para usar la fuerza. La situación podría escalar”. También remarcó que está convencido de que los 14.000 hinchas que representa terminarán viendo el partido inaugural dentro del estadio, sin pagar.
