La temporada de Harvey Elliott, en la práctica, ya parece cerrada: no tanto por una lesión puntual o por una mala racha, sino porque nunca terminó de arrancar del todo. Muy temprano, el entrenador decidió que el versátil delantero no entraba en sus planes. En ese contexto, el regreso al Liverpool —previsto desde el verano— abre una pregunta inevitable: ¿tendrá chances reales de quedarse en Anfield, o su futuro vuelve a quedar condicionado por decisiones deportivas y por el mercado?
Para entender cómo se llegó a este escenario, hay que mirar hacia atrás: el propio Liverpool, el rol que Elliott parecía tener, las puertas que se le cerraron y el contrato que terminó transformando un salto de carrera en un camino lleno de incertidumbre.
La reflexión de Klopp sobre Elliott y la sensación de “deber haber jugado más”
En mayo de 2024, justo antes de dejar el cargo, Jürgen Klopp fue consultado por eventuales arrepentimientos. El ídolo de la grada de la Kop respondió que no le gustaba pensar en errores “pasados”, pero sí dejó una espina: le habría gustado que Harvey Elliott hubiera sumado más minutos de forma sostenida.
Klopp explicó que, en un tramo especialmente intenso de enero —cuando el equipo atravesó una etapa cargada de lesiones— Elliott tuvo un impacto notable. En ese período, para el DT, fue probablemente el mejor futbolista del plantel: ya sea actuando por la derecha o en variantes de derecha más adelantada. El problema llegó cuando regresaron todos: Elliott pasó a disponer de algunos minutos aislados y dejó de ser titular.
Más allá de la lectura deportiva, Elliott no le guardó resentimiento a Klopp. Fanático de Liverpool desde chico, el jugador mostró una gratitud profunda hacia el técnico a quien viene describiendo como un “leyenda”, por ayudarle a “vivir su sueño”. Y hasta se mostró sorprendido por un detalle: considera que todavía no hay una estatua de Klopp afuera de Anfield.
Del plan original a la fractura que cortó el impulso
La historia pintaba bien para Elliott al final de la campaña 2023-24. Con 21 años, venía de cerrar una temporada con un récord personal: participó en 53 partidos en el total del curso. Además, se hablaba de que iba a tener un rol importante bajo el sucesor de Klopp, especialmente por su encaje en el esquema: el No.10 parecía hecho a medida para el sistema.
Ese optimismo se reforzó con lo que mostró en la pretemporada: combinó esfuerzo constante con ideas para adelante, un mix que el entrenador que llegó desde Feyenoord pretendía en un mediapunta ofensivo.
De hecho, tras un partido amistoso de pretemporada, el DT puso el foco en su ubicación y en cómo el equipo lo “encuentra” en zonas útiles. “Si estamos saliendo desde atrás y lo ponemos en los lugares correctos, después depende de él aprovechar esas situaciones”, sostuvo Slot luego del 2-1 de Liverpool sobre Arsenal en Filadelfia, el 1 de agosto de 2024. En ese encuentro, Elliott fabricó ambos goles con dos asistencias.
Pero cuando empezó la temporada 2024-25, el camino se trancó. Volvió al banco y apenas disputó siete minutos en los primeros tres partidos del Liverpool. El golpe definitivo llegó en plena preparación con Inglaterra Sub-21: sufrió una fractura en el pie entrenando con la selección.
La lesión no podía caer en peor momento. Slot pensaba darle continuidad en una seguidilla de siete juegos en 21 días para el equipo inglés, pero Elliott no pudo sostener esa ventana de oportunidades.
Cuando regresó, el Liverpool ya estaba en modo alto rendimiento. Dominik Szoboszlai se había asentado en el rol de No.10 y Mohamed Salah atravesaba un momento brillante por la banda derecha. Con ese panorama, Elliott tenía pocas chances de ser titular de manera regular en cualquiera de esas posiciones, y la sensación —según el recorrido en Anfield— era que su etapa allí volvía a repetirse: talento, pero sin permanencia en el once.
Aun así, Elliott dio señales de que sigue teniendo recursos. Salió desde el banco y convirtió el gol decisivo en el partido de ida de los octavos de final de la Champions League contra París Saint-Germain, en el Parc des Princes. Sin embargo, la radiografía de su año en Premier League fue contundente: los únicos partidos de liga que empezó fueron cuando el Liverpool ya había sellado el título.
En ese punto, se terminó de cerrar el diagnóstico: Slot lo consideraba prescindible. Y con la llegada de Florian Wirtz al verano, el traslado dejó de ser una posibilidad y pasó a ser una necesidad para que Elliott tuviera continuidad.
El pico en Europa Sub-21 y el intento de salto que se frenó por la negociación
Aun con el desgaste de su etapa en el club, Elliott seguía siendo uno de los talentos jóvenes más destacados. Un ejemplo fue el Europeo Sub-21 de 2025: tanto Tino Livramento como Elliot Anderson rindieron a gran nivel con Inglaterra, pero Elliott fue el referente absoluto del torneo.
Fue nombrado Jugador del Torneo y levantó el trofeo por segunda vez. Sus actuaciones en Eslovaquia despertaron interés de RB Leipzig, que buscaba un reemplazo para la salida de Xavi Simons.
Por reputación y por historial formando jóvenes, una mudanza a la Red Bull Arena parecía lógica. Sin embargo, Leipzig —según lo que trascendió— no habría estado dispuesto a pagar el precio pedido por el Liverpool.
En paralelo, Aston Villa tenía sus propias limitaciones económicas, pero terminó acercándose con una propuesta de préstamo con obligación de compra. El acuerdo contemplaba que Villa abonaría 35 millones de libras con la obligación de comprar apenas Elliott llegara a 10 apariciones en todas las competiciones con el club. El movimiento se veía como un trámite incluso antes de que el jugador pudiera consolidarse: después de un cambio de último día hacia Birmingham, ya había quedado habilitado para sus primeros tres partidos de Premier League.
Emery, el banco y el conflicto contractual: “no queremos pagar, preferimos que esté sentado”
El primer indicio de que Unai Emery no estaba conforme con Elliott llegó pronto: en su tercera salida de liga. En el 3-1 sobre Fulham, el nuevo No.9 de Villa fue reemplazado en el entretiempo, y desde ahí Elliott quedó marcado por la irregularidad. Desde ese momento, arrancó apenas una vez más: fue en un partido de Europa League frente a Salzburg, el 29 de enero.
En ese tramo, Elliott empezó a mirar con urgencia hacia Anfield, porque Villa dejó claro que prefería tenerlo en las gradas antes que pagar el monto acordado. La razón se vinculó con los problemas del club inglés relacionados con las reglas de Profit & Sustainability (PSR) de la Premier League.
Emery incluso lo hizo explícito en febrero, apenas después del cierre del mercado de invierno: contó que Villa había pasado los tres meses previos intentando convencer al Liverpool para que retirara del contrato la obligación de compra vinculada a apariciones. El Liverpool se negó, amparándose en su derecho de mantener las condiciones pactadas.
El punto central, de acuerdo con la postura que se desprende del conflicto, es que no era responsabilidad del Liverpool modificar el acuerdo por dificultades que no nacen en Anfield. Y en lo deportivo también aparece otra lectura: el problema se entiende como una combinación de decisiones desalineadas. Se menciona que Monchi —ex director deportivo de Villa— habría firmado a un jugador que el entrenador no quería, lo que deja sin sentido ni lo deportivo ni lo financiero intentar sostener el vínculo de forma permanente.
En ese clima, el daño recae sobre Elliott: mientras ambos clubes miran su propio interés, su situación queda desatendida. Emery llegó a admitir que estaban “perjudicando” a un “tipo bueno” y a un profesional “fantástico”, que venía de ayudar a su selección Sub-21 a ganar más trofeos el verano pasado y que tenía esperanzas de repetir con la selección mayor en el Mundial 2026. En lugar de ese salto, el jugador afronta un futuro incierto tras perder un año entero de su carrera sin que haya sido por una decisión suya.
Slot y el mensaje medido: “está con contrato” y “es una pena que casi no haya jugado”
Más allá de lo que el Liverpool podría haber aprovechado en términos de creatividad y agresividad en un curso complicado, con varios atacantes sin forma y con problemas físicos, Elliott luce lejos de volver a vestir la camiseta de Anfield mientras Slot siga al mando.
De hecho, cuando se le consultó por la situación del jugador de cara al viaje del Liverpool a Villa Park, el entrenador fue deliberadamente cauto. Se limitó a señalar que Elliott “está contratado” con el club y que regresará antes del inicio de la próxima temporada. Además, agregó una frase que resume la frustración del caso: le parece “una pena” que el delantero haya jugado tan poco durante dos años.
Con todo, queda abierta una puerta: la esperanza es que haya sustancia en los rumores recientes de que Leipzig continúa interesado en el futbolista de 23 años y que pueda, esta vez tarde, ayudarlo a reencarrilar su carrera.
Si el Liverpool aceptará una nueva cifra o si se podrá acordar una tarifa distinta vuelve a ser una incógnita. Por ahora, lo único claro es el ángulo más duro para Elliott: su préstamo a Villa Park aparece como el acuerdo más perjudicial del último tiempo en la Premier League, visto desde la perspectiva del jugador.
