El traspaso de Luis Figo a Real Madrid en el verano de 2000 sigue siendo una de las movidas más resonantes de la historia del fútbol. Aquel verano, Florentino Pérez—candidato a la presidencia—prometió arrebatar al crack portugués a su rival de siempre, FC Barcelona, y la apuesta generó escepticismo. Hoy, más de 25 años después (con una pausa breve entre 2006 y 2009), Pérez vuelve a estar en el centro de la escena: este domingo se define una nueva elección presidencial en Madrid, con un duelo que enfrenta dos visiones bien distintas del futuro del club.
La “saga” Figo y el golpe de timón que catapultó a Pérez
En 2000, Pérez no partía como favorito. Como “outsider”, enfrentaba a un presidente con fuerte peso popular: Lorenzo Sanz, que además era el último gran obstáculo antes de llegar al sillón de mando. A esa altura, incluso tras el anuncio del fichaje de Figo—una operación sensacional—muchos especialistas, incluidos los del entorno del propio jugador, no creían que Pérez pudiera terminar imponiéndose en la votación.
Durante el desarrollo del Campeonato Europeo, Figo salió a apagar rumores con insistencia casi desesperada. Remarcó que tenía un contrato vigente con los catalanes y, por lo tanto, aseguró que se quedaría. En el fondo, la estrategia de su campamento era clara: que Lorenzo Sanz ganara la elección en Madrid y, de ese modo, dejara sin efecto el acuerdo previo que Pérez intentaba imponer.
Pero los socios blancos decidieron otra cosa. Real Madrid contaba con alrededor de 80.000 miembros, y el resultado final fue ajustadísimo: Pérez se instaló como presidente con una diferencia de apenas un poco más de 3.000 votos. Figo, entonces, terminó mudándose a Madrid y en Barcelona fue declarado persona non grata. Con el correr del tiempo, la sanción pública azulgrana perdió relevancia: el objetivo real de Pérez era quedarse con el premio que buscaba, el control de una institución considerada de las más glamorosas del mundo.
Elección presidencial: presión deportiva, cambios riesgosos y un rival que apareció de golpe
Con el paso de los años, Pérez mantuvo un lugar dominante en el club. Excepto por el intervalo entre 2006 y 2009, siguió siendo el hombre más influyente en Real Madrid. Y ahora, con las elecciones presidenciales nuevamente en marcha, el debate se traslada al corazón del proyecto: las promesas de armado de plantel y, sobre todo, el rumbo que el club debería tomar.
El llamado anticipado a comicios se encendió tras una conferencia de prensa extraordinaria. Allí, el presidente en funciones descargó una serie de críticas contra quienes lo cuestionan, también contra periodistas que no considera deseables, e incluso contra árbitros. Y, como era esperable, el blanco principal fue FC Barcelona. Pérez sostuvo que no le teme a la votación y que aceptará la decisión de los socios, convencido de que sigue siendo el indicado para el rol.
En un contexto deportivo complicado, la intención de Pérez es avanzar con modificaciones que considera necesarias, aunque son de alto riesgo. Su plan busca consolidarse con la reelección. Para eso, además, elevó la exigencia para presentar candidatura: se requiere al menos 20 años de antigüedad como socio y una participación equivalente al 10% a 15% del volumen de facturación del club en forma de capital propio. Sin embargo, ese cerrojo no evitó que apareciera un nombre fuerte: Enrique Riquelme, hoy visto como un contendiente serio.
Menos de 24 horas después del acto mediático, el retador dio un paso directo al foco. En una carta abierta difundida por la prensa española, Riquelme ofreció diálogo con Pérez, se declaró posible candidato y pidió que el proceso electoral reciba el tiempo adecuado para desarrollarse con normalidad.
Riquelme vs. Pérez: choque de modelos, promesas de mercado y maniobras políticas
Con su candidatura confirmada de manera oficial, Enrique Riquelme—de 37 años—se enfrentará a Pérez en la votación de este domingo. Riquelme es un directivo del sector energético: en su caso vinculado a Cox Energy, una empresa enfocada en paneles solares fotovoltaicos. Sus proyectos abarcan México, Chile, Panamá, Colombia y España. Además, en el entorno futbolero de Madrid su nombre circula con fuerza desde 2021, cuando empezaron los rumores de que podría desafiar a Pérez. En ese momento, todo era más especulación que certeza.
La elección de este año, entonces, enfrenta generaciones y estilos de liderazgo muy distintos, con posturas marcadas sobre el rumbo que debe tomar Real Madrid.
El “modelo” de propiedad: socios vs. inversión
Uno de los puntos más fuertes del planteo de Riquelme es su oposición al plan de Pérez de vender acciones del club a inversores. El motivo que esgrime es el temor a quedar rezagados en el “brazo financiero” frente a los gigantes ingleses y a estructuras con inversores, incluyendo casos como Paris Saint-Germain. Riquelme aseguró en un comunicado que su objetivo es que Real Madrid siga siendo “100% propiedad de sus hinchas”.
También prometió resguardar los derechos socioeconómicos: se muestra en contra del tope de 100.000 socios que propone Pérez y, además, cuestiona beneficios extra para los aficionados con mayor antigüedad.
La pulseada del mercado: “regalos” para la gente
En el frente de plantel, ambos candidatos compiten con promesas que apuntan a seducir a la hinchada. Pérez, por un lado, prometió un fichaje de perfil defensivo con el Liverpool: Ibrahima Konaté como zaguero. Además, adelantó que sumará otro defensor que no especificó y que buscará un delantero del nivel de Cristiano Ronaldo.
Riquelme, en cambio, plantea un golpe doble. Su idea incluye a Rodri—un nombre que figura en la lista interna del club—y también a Erling Haaland, su compañero de equipo en Manchester City.
- En lo teórico, el plan de Riquelme parece tener ventaja en la “carrera” por los nombres más grandes, pero no está libre de obstáculos.
- El jueves por la mañana, Alf-Inge—padre de Haaland—y la agente Rafaela Pimenta expresaron reservas, y Manchester City reaccionó rápido con una amenaza de acciones legales.
Cambios en la estructura deportiva: Raúl vs. “manager” y Mourinho
Además, Riquelme proyecta una reestructuración amplia en el área deportiva. En ese esquema, el ídolo del club Raúl González Blanco tendría el rol de director deportivo. Raúl cuenta con un respaldo clave: Iker Casillas, ex arquero del Real Madrid, aparece como uno de los apoyos de mayor perfil dentro del círculo del candidato.
Por su parte, Pérez—con el respaldo del estratega de negocios Anas Laghrari—no apunta a dejar el área ocupada por un director deportivo. Su plan es dejarla “sin llenar” y, en lugar de eso, llevar de vuelta a José Mourinho para una función similar a la de “jefe de equipo”. El dato que suma tensión es que Benfica emitió un comunicado confirmando que, si Pérez gana, “tiene la firme intención” de contratar a Mourinho por una suma fija de 15 millones de euros.
Riquelme, por lo que deja entrever su postura, no tiene demasiada confianza en el entrenador portugués. Si llega a la presidencia, designaría un DT más “sostenible”, con un acuerdo que ya estaría cerrado. El nombre, según se dice, sería del gusto de los socios y acorde al tamaño institucional del Real Madrid.
También aparecen pistas sobre preferencias: se comentó que el candidato de 37 años admira a Mikel Arteta, de Arsenal. A la vez, entre los hinchas sigue vigente el nombre de Jürgen Klopp como una alternativa que muchos sueñan con ver en el Bernabéu.
Campaña electoral y presión mediática: el factor nombre propio y la guerra en redes
La elección del domingo será una prueba directa sobre si los socios se dejan mover por el “show” de promesas y nombres pesados. En carteles por toda Madrid, Pérez—de 79 años—se presenta como guardián del éxito, destacando sus triunfos del pasado. Su rival, en tanto, promete una etapa nueva y diferente para el club.
En los últimos 20 años, ningún candidato había quedado tan cerca de poner fin al ciclo de Pérez. Esa cercanía ayuda a explicar que en la prensa española se hable de una campaña en redes sociales con participación de cientos de bots. En más de 29.000 publicaciones, esas cuentas automatizadas habrían atacado a Riquelme mientras potenciaban la figura del presidente.
Más allá del ruido, el mensaje de fondo es claro: Pérez parece dispuesto a utilizar todos los recursos disponibles para asegurar la reelección, como ya lo hizo hace más de 25 años. El domingo, el voto de los socios dirá si el Madrid elige continuidad con el sello de siempre o si apuesta por un recambio que, por ahora, llega con una propuesta más centrada en la propiedad cerrada en manos de los hinchas y en un armado deportivo con nombres de alto impacto.
