Mikel Arteta y el Arsenal llegaron a la recta final con una diferencia que parecía sólida, pero a medida que avanzaba el calendario empezó a aparecer la duda: ¿podían realmente cerrar el trabajo que venían sosteniendo casi todo el torneo? Un tramo de cuatro triunfos consecutivos desde fines de abril terminó de empujar al equipo del norte de Londres hacia la definición, y el título se terminó sellando por un encadenado de momentos que fueron marcando el rumbo de la Premier League.
Datos clave
- El punto decisivo llegó por el empate del Manchester City en Bournemouth del 19 de mayo, que terminó confirmando el campeonato del Arsenal.
- El arranque de temporada del City mostró señales de alarma: ya había perdido dos veces antes del cruce en el Emirates.
- En el primer gran golpe del sprint final, el Arsenal dio vuelta partidos con goles en momentos clave: Martinelli en tiempo adicional y Magalhaes en el 6’ de descuento.
- Max Dowman, con 16 años, transformó un partido trabado: asistió en el 89’ y luego marcó en el descuento para convertirse en el goleador más joven de la historia de la Premier League.
- En el tramo final, el Arsenal ganó por 1-0 en Brighton gracias a un remate desviado de Bukayo Saka, y celebró a la par de la caída de puntos del City.
- La definición de la pelea por el título también incluyó tropiezos del City: empate con Sunderland y otro 1-1 ante Chelsea.
La carrera se definió por cruces con golpes en momentos bisagra
Cuando el City visitó el Emirates por la quinta jornada del campeonato, lo hacía con la ilusión ya tensionada. Liverpool, campeón europeo, había ganado sus primeros cinco partidos y el conjunto de Pep Guardiola había acumulado dos derrotas: primero en casa ante Tottenham y luego, como visitante, ante Brighton. En ese contexto, la liga empezaba a mostrar que el margen para el City era cada vez más chico.
Por su parte, el Arsenal venía con un registro de tres victorias en cuatro, aunque con una derrota sufrida a fines de agosto en Anfield. Ese choque de septiembre contra el City se vivió como un punto de quiebre: para muchos, allí se iba a terminar de encarrilar la pelea entre los Gunners y los de Guardiola, en el marco de una competencia que ya empezaba a desmarcarse del resto. Con el paso de los meses, ese partido terminó figurando como una de las llaves principales del torneo.
El City abrió el marcador temprano: Erling Haaland puso el 1-0 apenas al minuto 9. A partir de allí, el equipo visitante se metió cada vez más atrás para proteger la ventaja, pero el Arsenal aguantó el asedio y entró al tiempo de descuento con la sensación de que el botín se lo quedaba Manchester. Hasta que apareció Gabriel Martinelli: en el tercer minuto adicionado, se metió detrás de la defensa, acomodó la pelota y definió con un remate elevado que superó a Gianluigi Donnarumma, para desatar la euforia en el norte de Londres.
En ese instante, el empate o la ventaja parcial parecía favorecer a Liverpool, pero al final de la temporada ese gol del Arsenal y los puntos que el City dejó en el camino terminaron siendo determinantes. La distancia entre los protagonistas se fue achicando con el correr de las fechas y cada error se volvió caro.
Cadena de resultados: del golpe en Newcastle al sprint final de mayo
Una semana más tarde, el Arsenal viajó a Newcastle con un clima particular: Liverpool venía de sufrir su primer traspié del curso, ya que perdió ante Crystal Palace el día anterior. Sin embargo, el partido se les hizo duro durante gran parte del encuentro y los separó un detalle: un cabezazo de Nick Woltemade en el primer tiempo mantuvo la igualdad a falta de seis minutos.
La historia cambió cuando Mikel Merino empató, y luego Gabriel Magalhaes confirmó el peso del Arsenal en las jugadas a balón parado. Con un cabezazo en el sexto minuto de descuento, el defensor le dio el triunfo al equipo y el resultado terminó transformando lo que parecía una derrota en Tyneside en una victoria. Ese gol encendió una racha de cinco triunfos consecutivos que, combinada con un bajón de Liverpool, puso a los Gunners en la cima.
Ese tramo invicto se cortó a comienzos de noviembre con un 2-2 en Sunderland. Igual, el Arsenal rearmó su ritmo después del receso internacional: dos semanas más tarde volvió con fuerza y se impuso en un derby disputado en el Emirates ante Tottenham.
Eberechi Eze fue la figura al marcar un hat-trick. Además, el partido tuvo un condimento extra para la gente de Arsenal: Eze había protagonizado una escena memorable en el verano cuando le dio la espalda a Spurs antes de sumarse al club desde Crystal Palace. El triunfo estiró la ventaja en la tabla: el Arsenal quedó con seis puntos sobre Chelsea, que ocupaba el segundo lugar, mientras que el City quedó un punto más atrás tras su tropiezo del día previo.
La racha de 11 partidos sin perder en Premier League se frenó a principios de diciembre con la visita de Aston Villa, pero el escenario para reaccionar se presentó casi perfecto: el Arsenal recibió en el Emirates a Wolves, que llegaba sin victorias. El partido, que prometía ser una diferencia clara en la grilla reciente, no se dio tan sencillo.
El equipo local se fue frustrando durante largos tramos. El primer remate hacia el arco llegó recién a los 68 minutos y el primer gol también tuvo una cuota de fortuna: el corner de Bukayo Saka pegó en el palo y luego entró tras rebotar en Sam Johnstone, arquero de Wolves.
Aun así, el Arsenal no terminó de cerrar el juego. Cuando parecía que se llevaban el partido sin sobresaltos, Tolu Arokodare igualó en el 90’. Pero el final regaló otra vuelta: a cuatro minutos del descuento, el centro de Saka fue cabeceado en propia puerta por Yerson Mosquera. El estadio despidió el pitido final con un alivio enorme: el Arsenal evitó un empate que hubiese sido incómodo y perjudicial.
El último partido del año 2025 encontró al Arsenal recibiendo a Aston Villa en el Emirates. A pesar de un arranque lento, el equipo de Unai Emery llegaba como candidato real al título: una seguidilla de 11 victorias consecutivas en todas las competiciones lo había acercado a solo tres puntos del conjunto de Arteta en la parte alta de la tabla.
Con ese contexto, no sorprendió que Villa arrancara mejor y dominara hasta el descanso. Sin embargo, el Arsenal salió distinto del vestuario y fue a resolver el partido rápidamente. Gabriel abrió la cuenta en el minuto 48, tras convertir desde un córner, y cuatro minutos más tarde Martin Zubimendi amplió la ventaja. Leandro Trossard y Gabriel Jesus terminaron de sentenciar el marcador con definiciones propias, y el 4-1 marcó el quiebre definitivo de las aspiraciones de Villa. En paralelo, el Arsenal recibió un empujón extra: el City dejó puntos dos días después al empatar sin goles con Sunderland.
Ese 0-0 en el Stadium of Light dejó al City a cuatro unidades del Arsenal. Y la brecha incluso creció a seis pocos días más tarde: después de que Declan Rice impulsara la victoria del Arsenal en Bournemouth, el City no pudo ganar en casa ante Chelsea, que llegaba con el entrenador en el aire tras la salida de Enzo Maresca y con Calum McFarlane como interino.
El partido en el Etihad tuvo un arranque favorable para el City: justo antes del descanso, Tijjani Reijnders convirtió y puso a los dueños de casa arriba. Pero en la segunda mitad, el local no sostuvo el impulso. Chelsea fue creciendo y, aun así, el empate llegó en el 94’: Enzo Fernandez definió desde muy cerca en el segundo intento, luego de que Donnarumma tapara su primer remate. Las esperanzas del City de recuperar el título parecieron apagarse.
En enero, el Arsenal no pudo aprovechar con la contundencia que esperaba: atravesó tres partidos sin ganar, pero se recompuso enseguida con un 4-0 en Leeds United. Al día siguiente, se esperaba una respuesta inmediata del City, que viajó a enfrentar a un Tottenham con un rendimiento muy irregular.
La expectativa se reforzó antes del descanso: goles de Rayan Cherki y Antoine Semenyo pusieron arriba a los visitantes y el clima en la tribuna local era tan apático que el ambiente se pareció más a un evento que a un duelo de alta presión de Premier League. En el segundo tiempo, el guion cambió: Tottenham reaccionó y rescató un 2-2 gracias a un doblete de Dominic Solanke. El segundo gol fue especialmente llamativo por la forma de ejecución: una especie de chilena tipo “scorpion kick” del delantero inglés. El City no pudo reaccionar y el Arsenal recuperó una ventaja de seis puntos.
De todos modos, el Arsenal siguió dejando señales de fragilidad en la continuidad: empates como visitante ante Brentford y Wolves le metieron ruido a la idea de “llegar con todo” hasta el final. Pese a eso, mantuvo cinco puntos de margen entrando a marzo, con un partido menos que el City y con la visita a Brighton como siguiente compromiso.
En el Amex Stadium, el Arsenal no ofreció un rendimiento “de catálogo”, pero encontró la llave. Un remate desviado de Saka, en el minuto 9, alcanzó para el 1-0 y la celebración fue desbordante para el grupo visitante. Gran parte de la reacción tuvo que ver con lo que ocurría al mismo tiempo: el City recibía a Nottingham Forest y dejó puntos, porque lo terminaron empujando dos veces desde la visita para cerrar 2-2 en el Etihad. Con ese panorama, el Arsenal llegó a sacar siete puntos y creció la sensación de que por fin podía cerrar la historia después de tres subcampeonatos seguidos.
Momentos de héroes inesperados y la recta final contra rivales en modo supervivencia
El torneo tuvo varias apariciones de jugadores que resolvieron en instantes críticos, pero la más recordada fue la de Max Dowman, de 16 años. Con el Arsenal trabado ante Everton en el Emirates, Arteta apostó por el chico y el debut no lo traicionó pese a la presión del momento.
Dowman primero aportó el centro que terminó derivando en el gol de Viktor Gyokeres en el minuto 89. Y luego, ya en el descuento, se encargó de cerrar la historia: tras una pelota que nació de un córner de Everton, corrió para aprovechar un despeje y definió al vacío, para quedar como el goleador más joven en la historia de la Premier League. Esa noche se volvió perfecta: unas horas después, el City solo pudo empatar con West Ham en Londres, así que la actuación de Dowman ayudó a estirar la diferencia del Arsenal hasta nueve puntos sobre el competidor más cercano.
El margen, sin embargo, se fue achicando. El Arsenal cayó en casa ante Bournemouth, y además perdió un partido intenso en el Etihad que permitió que el City pasara a liderar por primera vez en toda la temporada, tras vencer luego a Burnley tres días después.
La ruta del City hacia las semifinales de la FA Cup le dio al Arsenal una ventana para volver a distanciarse. Tras superar a Newcastle, el equipo cerró mayo con su mejor presentación liguera de 2026: se impuso de forma contundente ante Fulham para iniciar el mes con presión renovada sobre Guardiola, mientras el City visitaba el Hill Dickinson Stadium por primera vez en la temporada para medirse con Everton.
En ese compromiso, Jeremy Doku le dio ventaja al City justo al borde del descanso con un golazo. Pero a los 68 minutos el partido se torció: Marc Guehi le devolvió mal la pelota a Donnarumma en un pase hacia atrás, y Thierno Barry aprovechó para empatar. Después, Jake O’Brien y Barry volvieron a marcar y dejaron a Everton con el control del juego. El City reaccionó y rescató un empate gracias a tantos de Haaland y Doku, aunque ese punto le devolvió la iniciativa al Arsenal en la cima.
De los tres partidos que le quedaban al Arsenal, el viaje al London Stadium se presentaba como el más riesgoso por la urgencia de West Ham en la lucha por la permanencia. La exigencia se sintió: fue un partido tenso, con ambas escuadras buscando evitar errores que pudieran ser definitivos en el tramo final.
Cuando el encuentro entró en la etapa final con el marcador en cero, el juego empezó a abrirse porque un empate no le servía a ninguno. West Ham estuvo cerca de ponerse en ventaja: Mateus Fernandes rompió la línea del offside del Arsenal, encaró hacia el arco y topó con una atajada sobresaliente de David Raya. Ese momento pareció clave, pero el impacto se multiplicó después: poco más adelante, Leandro Trossard, con un remate desviado, rompió el cero y le dio el gol al Arsenal.
No terminó ahí el dramatismo. En el descuento, West Ham creyó haberlo igualado: Callum Wilson metió un remate entre cuerpos y la pelota cruzó la línea. Sin embargo, tras una demora larga por VAR, el tanto se anuló porque Pablo fue considerado culpable de una falta sobre Raya en el córner anterior.
La explosión en la hinchada visitante al final del encuentro confirmó lo grande que fue ese resultado: el Arsenal despejó, según entendió la gente, el obstáculo más importante que todavía tenía por delante en la lucha por el título.
