Con el duelo ante PSG como punto de quiebre, Liverpool volvió a demostrar que su problema no es solo competir: es traducir el momento en goles. Tras la lesión de Achille de Ékitiké, que lo deja prácticamente fuera de acción hasta 2027, el plan ofensivo con Alexander Isak y Florian Wirtz queda todavía más condicionado, y la visita al Merseyside derby aparece como una prueba clave para un proyecto que ya no convence. En paralelo, el rendimiento del ciclo reciente viene en caída libre: de la ilusión inicial a un presente en el que el equipo busca terminar quinto y asegurar Champions, con dudas sobre decisiones deportivas y sobre la continuidad del entrenador.

El golpe de Ékitiké y el derrumbe del “plan” ofensivo

La historia del partido de Liverpool ante PSG tuvo un anticipo: apenas empezado el segundo tiempo, los locales presionaron con intensidad durante unos veinte minutos. Sin embargo, sin el máximo goleador en cancha, el equipo nunca terminó de encontrar la forma de poner la pelota dentro del arco. Ese contexto se vuelve más duro cuando aparece el parte médico: la noticia de que Ékitiké sufrió la ruptura del tendón de Aquiles no solo era esperable por el tipo de lesión, sino devastadora para el jugador, el cuerpo técnico y el club.

Ékitiké, de 23 años, había sido uno de los pocos destellos de optimismo dentro de una temporada que venía cargada de sombras para Liverpool. Su ausencia prolongada —con la expectativa de que no vuelva a jugar hasta 2027— se transforma en un problema enorme para el presente del equipo, sin una solución clara a la vista más allá de que los fichajes de verano, Isak y Wirtz, logren devolverle algún sentido al proyecto ofensivo.

De la fe temprana al “no encaja”: el contraste con el arranque del año

Este escenario contrasta con el primer derby de la temporada. El 20 de septiembre, Liverpool visitó Everton y llegaba en un momento muy distinto: era puntero de la Premier League y mantenía un récord perfecto. En ese marco, el 2-1 que le dieron a su rival de la ciudad elevó la expectativa de la grada.

Es cierto que, aun con ese impulso, el equipo todavía no había mostrado una performance convincente durante los 90 minutos. Pero Ékitiké había continuado con su arranque por encima de lo esperado, convirtiendo un gol en el derby, mientras Isak sumaba minutos desde el banco y se iba poniendo a tono después de perder la pretemporada por una lesión relacionada con su etapa previa en Newcastle.

Wirtz, por su parte, arrancó el torneo desde el banco por una adaptación inicial que se consideraba “difícil” a las exigencias del fútbol inglés. Aun así, en la Champions League, cuatro días antes de aquel contexto, había dejado señales de su creatividad de categoría mundial en el triunfo ante Atlético.

En ese momento, la lectura general era que el crecimiento del equipo bajo el entrenador permitiría que el rendimiento terminara de encenderse cuando todos los refuerzos terminaran de asentarse. Incluso se argumentaba que, si Liverpool ganaba sin desplegar un fútbol especialmente brillante, con el tiempo terminaría “barriendo” a los rivales cuando el engranaje estuviera aceitado.

El problema es que ese clic no llegó. Liverpool “capituló”, y lo que siguió fue un descenso que ya no admite explicaciones livianas.

Declive en números, desgaste en el vestuario y un equipo que pierde identidad

Desde aquel triunfo en Anfield ante Everton, Liverpool disputó 27 partidos de liga. El balance es pobre: ganó 10, con la misma cantidad de derrotas. El campeón del último torneo, el que se escapó en la tabla, ya no se discute: el equipo ahora apunta a terminar quinto para asegurar un lugar en la Champions de la próxima temporada.

Hay múltiples factores que ayudan a entender el bajón. Alexis Mac Allister, en la semana, sostuvo que no cree que la muerte de Diogo Jota explique “por qué este año ha sido tan difícil para nosotros”. Aun así, el impacto real de ese golpe sobre el plantel es algo que difícilmente se pueda medir con exactitud.

También se vuelve difícil evaluar desde afuera el efecto que tuvo el cruce de Mohamed Salah con Slot en el vestuario. Lo que sí queda claro es que la caída inesperada en la producción del delantero egipcio terminó minando las chances de Liverpool de pelear por títulos importantes, en un contexto donde nadie más alcanzó a cubrir ese vacío.

Dentro de ese panorama, hay nombres que no pueden ser acusados de falta de entrega. Ékitiké y Dominik Szoboszlai fueron de los que sostuvieron esfuerzo en una campaña complicada.

  • Ékitiké se convirtió en el primer futbolista desde Kenny Dalglish en anotar en cinco competencias distintas en su primera temporada con la camiseta de Liverpool.
  • En total, acumuló 17 goles en todas las competiciones, con 11 en la liga.
  • Szoboszlai respondió a las críticas por su rendimiento alcanzando cifras de doble dígito por primera vez desde su llegada a Anfield desde Leipzig en el verano de 2023.

Además, Szoboszlai mantuvo energía y dinamismo que, según la lectura del momento, habían faltado en variantes como Mac Allister, cuyo retroceso resulta tan inexplicable como perjudicial para el funcionamiento colectivo.

Wirtz como “plan B” y la herida que se agranda: entre la Champions y el mercado

En esa dinámica, el mediocampista con perfil más multifuncional que se esperaba como suplente de Wirtz terminó siendo una pieza elegida con más frecuencia que el fichaje de 100 millones de libras para el rol de número 10. Hoy, incluso se lo mira como el único competidor real por el premio del Jugador del Año del club.

En defensa de Wirtz, su capacidad para generar situaciones para compañeros y entusiasmar a la hinchada es difícil de discutir. En varios partidos no solo cumplió con lo que se le pedía: también dejó señales de lo que el futuro podría traer, especialmente en la relación futbolística con Ékitiké.

Para Liverpool, una de las escenas más disfrutable fue la sociedad entre Wirtz y el francés, con especial mención al 4-1 a Newcastle a fines de enero. Hubo también un adelanto de lo que podría ser la dupla con Isak: el 2-1 ante Tottenham en diciembre, cuando el delantero definió una pelota filtrada desde el mediapunta. Pero se trató apenas de un anticipo.

Un choque fortuito de Micky van de Ven, segundos después del gol, terminó con una fractura de pierna para Isak. Eso lo dejó fuera durante cuatro meses, justo cuando parecía que su campaña arrancaba con fuerza.

En ese marco, se entiende —en cierta medida— la decisión táctica de Slot de alinear a Isak junto con Wirtz y Ékitiké frente a PSG. Como el sueco llegaba sin ritmo por estar fuera de forma desde su arribo a Liverpool, solo había compartido cancha con los otros dos refuerzos de verano en 88 minutos previos. Sin embargo, la dupla no alcanzó ni a sostenerse: apenas pudieron sumar 30 más por la lesión de Ékitiké, y el potencial tridente ofensivo podría no completar siquiera esa cifra antes del cierre de la próxima temporada.

En consecuencia, el estado del equipo cuando Isak esté listo para volver es una incógnita. Slot, después del partido del martes, argumentó que Liverpool demostró que podía “competir” con PSG. El problema es que competir no alcanza: el objetivo era ganar. Aunque hubo señales positivas tras el descanso, la distancia entre ambos equipos no se cerró; de hecho, la brecha se agrandó respecto de la temporada anterior.

La diferencia se amplía: 4-0 en el global y un plantel con agujeros

Los marcadores hablan por sí solos. Menos de un año después de caer ante PSG en una definición por penales, Liverpool perdió 4-0 en el global frente a un rival prácticamente equivalente. Todo esto ocurre a pesar de una inversión aproximada de 450 millones de libras (606 millones de dólares) en el mercado de pases.

El dinero no asegura el éxito, pero sí eleva expectativas. Y, en este caso, los recién llegados no se acercaron a cumplir lo que prometían.

Hay además situaciones que complican el armado: el defensor juvenil Giovanni Leoni sufrió una lesión que terminó su temporada el septiembre pasado y, desde entonces, la comparación por puestos se volvió un terreno sensible. En los laterales, Milos Kerkez y Jeremie Frimpong no demostraron el nivel que se necesitaba como respuesta a Nuno Mendes y Achraf Hakimi. En el arco, Giorgi Mamardashvili se mantiene incómodo con el balón en los pies, y el sucesor que se imaginaba para Alisson aún no terminó de consolidarse. Wirtz, mientras tanto, no influye en los partidos grandes con la frecuencia que se esperaba. Isak, por su parte, todavía no logra que su historia en Anfield despegue del todo.

En esa lista, Ékitiké fue el gran “sí” del gasto histórico del verano pasado. Pero con su baja al menos por el resto del año, cuesta sostener el relato de un futuro brillante. Y eso se agrava con las salidas de Salah y Andy Robertson, la sensación de que Virgil van Dijk estaría en declive, y la dificultad para entender qué intenta construir Slot con este grupo.

Champions en riesgo, calendario duro y el reclamo de la gente

Si Liverpool no logra clasificarse a la Champions, el contexto se vuelve todavía más complejo. En ese escenario, el director ejecutivo de fútbol de FSG, Michael Edwards, y el director deportivo Richard Hughes tendrían más dificultades para completar un cambio que ya quedó incompleto la última temporada: no reemplazaron a Luis Díaz y no incorporaron a Marc Guehi para competir por un lugar como titular frente a un Ibrahima Konaté que quedaba con contrato por vencer.

El mercado, además, no ofrece demasiado margen: hay pocos jugadores de primer nivel disponibles. Por eso muchos clubes se asocian con los mismos nombres y se escuchan cifras altísimas por futbolistas que todavía no se probaron. El prometedor central Jeremy Jacquet podría estar rumbo a otro destino desde Rennes, aunque se menciona que sería por un monto “desorbitante”. En Liverpool, la ausencia prolongada de Ékitiké y la sequía goleadora de Cody Gakpo obligan a sumar otro delantero y, a la vez, intentar algo que parece imposible: encontrar un sucesor a la altura de Salah.

En ese punto, el club no puede permitirse quedar afuera de la Champions: la competencia internacional es dinero y poder de atracción en la negociación. Pero hoy esa posibilidad aparece como real.

Quedan seis partidos. Tres serán contra rivales que aparecen entre los cinco primeros: Manchester United de visitante, Chelsea de local y Aston Villa de visitante. Y el tramo final arranca con el primer derby del Hill Dickinson Stadium, donde Everton intentará potenciar sus chances europeas generando aún más dolor en el otro lado de la ciudad.

Con el peso del encuentro y el momento de los rivales, un empate no sería una tragedia para Liverpool por el contexto de tabla y forma. Pero para el club se siente como un partido que todos deben ganar. No es solo que se discuta al entrenador: también se cuestiona el proyecto completo.

Continuidad en discusión y la necesidad de “señales” en el plantel

Aun con circunstancias atenuantes —incluidas lesiones muy desafortunadas— la campaña no estuvo a la altura. Por eso, el desconcierto crece con los reportes de que Slot podría conservar su puesto incluso si el equipo queda fuera del top cinco. También circula que, pese a vínculos con Arabia Saudita, Edwards y Hughes no se moverían de sus puestos este verano, lo que permitiría que quienes lideraron un ciclo considerado calamitoso intenten corregir el rumbo desde la próxima temporada.

Si ese es el plan, Edwards y Hughes necesitan que el plantel muestre brotes de promesa en las próximas semanas. Con lo ocurrido el verano pasado, cuesta imaginar que el equipo de reclutamiento vaya a tapar con precisión los huecos actuales, y más todavía reemplazar a Ékitiké durante la próxima ventana, mientras Slot insiste en que Liverpool es “un club de trading”.

Así, un equipo que parecía candidato real al título termina envuelto en incertidumbre después de debilitarse desde una base de fuerza.

Por eso, la hinchada necesita algo para mirar hacia adelante. En palabras que Wirtz transmitió el martes, se remarca una obligación: “Tenemos que jugar la Champions el año que viene, se lo debemos al club y a los hinchas”. En esa deuda, los nombres de Wirtz e Isak aparecen como los principales responsables, aunque no sean los únicos: no pueden hacerse cargo de las fallas de quienes están arriba, y ambos también fueron golpeados por el contexto (Slot no termina de encontrar la forma de exprimir a Wirtz y a Isak las lesiones no lo sueltan). Además, tampoco definieron los montos de sus transferencias. Pero, justamente por eso, llega el momento de justificar esas inversiones con hechos.

Wirtz e Isak fueron los rostros del nuevo proyecto de FSG en Anfield. Más allá de que sea justo o no, hoy la exigencia está puesta en ellos para demostrar que todavía vale la pena sostener la apuesta.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.