Las dos últimas actuaciones de Phil Foden con la selección, en el tramo internacional de marzo, no fueron las mejores para sus aspiraciones de llegar al Mundial. Y el sábado, en la semifinal de la FA Cup con Manchester City ante Southampton, su partido tampoco dejó buenas sensaciones: mostró un nivel apagado que instala dudas sobre su continuidad a largo plazo en el club donde nació futbolísticamente, donde pasó la mayor parte de su vida y donde, con solo 25 años, ya se ganó un lugar entre los mejores jugadores de la historia reciente de la institución.

Hace apenas dos años, la idea de que Foden se fuera del City era impensable. En ese momento, fue una pieza clave para que el equipo lograra su cuarto título consecutivo de la Premier League, con una producción de 19 goles y ocho asistencias. En ese mismo ciclo, además, se llevó con merecimiento los premios domésticos de Jugador del Año. Incluso cuatro meses atrás, cuando parecía que estaba encaminado, marcó cinco tantos en tres partidos y Pep Guardiola sostuvo que estaba “de vuelta” luego de un período complicado tanto dentro como fuera de la cancha durante la temporada anterior.

Sin embargo, el chico que se sumó al City con ocho años y que el propio Guardiola llegó a describir como “el futbolista más talentoso que he entrenado” atraviesa otro bajón, en un momento decisivo de su carrera tanto para club como para país. En ese contexto, podría estar acercándose una decisión que cambie el rumbo de su vida deportiva.

El fin de semana, cuando Guardiola lo reemplazó por Savinho a los 58 minutos, los hinchas del City le brindaron una ovación importante. Pero esa reacción pareció más una muestra de empatía que de gratitud. Foden, frente a un rival de Championship, no pudo generar demasiado y, en cuanto ingresó Savinho, el equipo ganó peligro de manera inmediata, con más intensidad y mejor lectura en ataque.

El rendimiento del mediapunta estuvo en línea con lo que viene mostrando en 2026: no convirtió en sus últimos 24 partidos con el City y apenas sumó una asistencia en ese tramo. Además, el duelo ante Southampton fue su primer titular en siete semanas. Que Guardiola lo haya elegido por delante de nombres como Erling Haaland, Jeremy Doku, Antoine Semenyo, Bernardo Silva y Marc Guehi, que empezaron el partido desde el banco, funcionó como otra señal de que hoy Foden queda más bien en los márgenes del plantel de Guardiola: aparece cuando el entrenador quiere reservar a sus futbolistas más determinantes.

En la liga, en febrero, fue suplente sin ingresar ante Liverpool. Y en el reciente partido clave por el título contra Arsenal, apenas tuvo cinco minutos desde el banco. En la final de la Copa de la Liga ante los Gunners, mientras tanto, también llegó tarde: lo hicieron entrar en el tiempo adicional. El patrón, por lo tanto, se repite.

La última vez que Foden había sido titular contra un rival de los llamados “Big Six” fue el derbi frente a Manchester United en enero. Ahí arrancó, pero lo sacaron al descanso para darle lugar a Rayan Cherki. Con el paso de los meses, Cherki terminó ganando terreno como mediocampista ofensivo principal del City, desplazando al inglés en el rol que ocupaba. Aun así, en Wembley Guardiola decidió jugar con ambos desde el arranque. No terminó saliendo como se esperaba: Foden se vio una y otra vez con Choerki en la misma zona, chocó con su propio compañero en varias acciones y se lo notó trabado, mientras el fichaje de verano por 34 millones de libras tomaba el control del juego de City con más decisión, aunque sin que esa superioridad se tradujera en resultados contundentes.

Cuando llegó desde Lyon, Cherki fue presentado como el reemplazo natural de Kevin De Bruyne. Pero con la dinámica actual, parece haber asumido también el lugar que antes ocupaba Foden. Y cuando Guardiola fue consultado por el hecho de que Foden quedara fuera del once inicial a comienzos de mes, lo comparó directamente con el extremo francés y dejó claro que en un City tan competitivo “el tiempo no espera”, ni siquiera para el jugador preferido de Stockport.

“Cherki ha sido increíble. Phil juega, más o menos, en esa posición y tiene que competir con Rayan. Hay futbolistas como Wayne Rooneys y este tipo de jugadores que han sido increíbles durante 11, 12, 13, 14, 15 años en una temporada de 11 meses. Lo demás, a veces [una caída de rendimiento], ocurre. No tienen que preocuparse, pero tienen que tomarlo como un desafío”, dijo Guardiola.

Y agregó: “Todos los títulos que ganamos, Phil estuvo ahí y fue importante. Pero pasa [y hay que pensar] ‘Bueno, tengo que retar a mis compañeros que llegaron del exterior y quieren demostrarse en la Premier League y hacerse un nombre’”.

En esa misma conferencia, el técnico intentó no encender alarmas sobre el presente de Foden. En su lectura, lo ocurrido se parecía más a una interrupción que a una crisis: “Creo que la peor temporada de Phil fue la última, pero esta hasta noviembre fue realmente buena. Al final, el jugador tiene que competir con sus compañeros y ellos te plantean desafío. Cuando incorporas jugadores de afuera y cambias piezas, hay momentos en los que llegan mejor y tenés que adaptarte”.

Lo llamativo, entonces, es que Foden está camino a cerrar esta temporada con números similares a su peor campaña: en ambos casos convirtió 10 goles en todas las competencias. La diferencia es que, en este ciclo, sumó dos asistencias más. No obstante, sigue sin responder al desafío que ofrecen sus nuevos compañeros, como Cherki, que hoy están ocupando espacios con mayor continuidad.

Tras la semifinal de la FA Cup del sábado, Guardiola volvió a ser consultado por el futbolista formado en casa y sostuvo, como en otras ocasiones, que no duda de que recuperará el nivel de antes. “Es una cuestión de tiempo para que vuelva”, afirmó. Y cuando le preguntaron si aún creía en él, respondió sin titubeos: “Absolutamente”.

De todas formas, para hinchas y periodistas el discurso suena a repetición. En febrero, Guardiola ya había dicho: “No tengo cero, cero, cero dudas sobre Phil. Tiene que recuperarse y enfocarse solo en jugar al fútbol y salir a pescar. Cuando esté así, Phil va a volver”.

Ese mensaje inevitablemente recuerda lo que ocurrió con otra figura que prometía mucho tanto en el City como en Inglaterra, Jack Grealish, que luego terminó diluyéndose. Cuando Grealish fue suplente sin ingresar en la final de la FA Cup 2024, que City perdió ante United, Guardiola aseguró: “Va a volver. Esta temporada le costó, y Jeremy [Doku] dio un paso increíble, como todos vieron en los últimos partidos. Pero Jack volverá al nivel de la temporada pasada, estoy bastante seguro”.

Sin embargo, con el correr del tiempo Guardiola tuvo que reconocer que se equivocó. En enero de 2025 admitió: “¿Quiero a ese Jack que ganó el triplete? Sí, lo quiero. Pero trato de ser honesto conmigo mismo”.

Pasaron siete meses y Grealish terminó saliendo: fue cedido a Everton. Tuvo un arranque prometedor con los Toffees, pero después sufrió una lesión seria en el pie que le cortó la temporada antes de tiempo. Y en paralelo, también aparecieron imágenes en el fin de semana, con Grealish durmiendo en un rooftop bar de Manchester, rodeado de botellas. No hay indicios de que Foden viva algo parecido, pero el derrotero de su carrera parece acercarse a un patrón similar, aunque con la diferencia de que todavía tiene 25 años.

El tramo de caída llega además en un momento especialmente inconveniente: el Mundial está cerca y Thomas Tuchel reconoció que podría no entrar en la lista. Con ese panorama, Guardiola le pidió a Foden que intente cambiarle la idea al entrenador. Luego de los malos partidos con Inglaterra, frente a Uruguay y Japón, el técnico había marcado: “Estas oportunidades no se pueden desperdiciar. Si tenés una chance, jugá lo mejor posible para ser seleccionado, porque es solo una vez cada cuatro años. Tenés que hacerlo”.

Queda también la incógnita de su futuro en Manchester City. Su contrato finaliza en 2027 y hace solo unos meses parecía un hecho que renovaría. Pero, pese a que todavía existiría el deseo de darle una extensión, los acontecimientos recientes podrían hacer que el club replantee la postura. City, por lógica, sería prudente al ofrecer un acuerdo grande y de largo plazo a un jugador que se fue quedando afuera del once inicial.

En ese sentido, Foden también debería cuidarse de atarse a una renovación que termine limitando sus decisiones futuras. Aunque siempre se lo imaginó como un futbolista de un solo club, la posibilidad de que deje City no solo se siente cada vez más real: también aparece como el camino más probable para que su carrera vuelva a encarrilarse de forma definitiva.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.