Declan Rice es, además de un mediocampista de alto rendimiento, una figura con identidad propia dentro y fuera de la cancha. En Arsenal, sus compañeros lo apodaron “el caballo” por su despliegue incansable sobre el césped, pero esa intensidad convive con otro rasgo muy valorado en el día a día: su energía positiva en el vestuario. En redes sociales, incluso lo bautizaron como “el controlador del ambiente”, por su manera de bajar los decibeles cuando hace falta y fortalecer el vínculo con el resto del plantel, algo que él mismo asume con naturalidad y su habitual sonrisa.
El “meme” viral y el rol dentro del grupo
Consultado por el fenómeno que lo tiene como protagonista de un meme que circula con fuerza, Rice se tomó con humor la idea de que sería el único responsable de la “mística” del equipo. En una entrevista, explicó que el clima positivo aparece en gran parte por el propio perfil del plantel: “Somos tan jóvenes y con tanta energía que todos, naturalmente, saltamos juntos”, sostuvo. De todos modos, remarcó que no le molesta que lo señalen: “No diría que sea solo yo, pero sí se ve que soy un tipo divertido”.
En la misma línea se expresó Alex Scott, ex referente de Arsenal, quien puso el foco en el liderazgo de Rice dentro del vestuario. “Declan es el líder definitivo. La gente responde a él. La gente lo escucha. En cualquier situación, te va a respaldar”, aseguró.
De la cancha a la moda: un estilo en ascenso
Aunque su prioridad sigue siendo conquistar trofeos con los Gunners, Rice viene ganando terreno también en el mundo de la moda. Con 27 años, comenzó a consolidarse como un verdadero ícono de estilo. En ese camino, contó que su interés por vestirse a la moda se encendió apenas se volvió profesional: “No recuerdo qué fue lo primero que compré. Me acuerdo de haber gastado un montón de dinero en ropa que creía que estaba linda en ese momento. No sabía cuándo frenar. Ese era el único problema”.
En esa evolución, el director creativo de Burberry, Daniel Lee, describió al mediocampista como “un amigo de la casa”. Además, lo vinculó con la intersección entre el fútbol británico y la cultura contemporánea: “Declan se siente representativo de eso de una manera muy moderna. Es de los mejores jugadores de su generación, con un gran sentido del estilo personal”.
La presión mediática y el “ruido” alrededor
Ser uno de los deportistas más visibles del país tiene costos reales. Rice convive con un escrutinio público fuerte y con agresiones en redes sociales, incluso con ataques tóxicos dirigidos a sus seres queridos. Para manejar esa presión, desarrolló una mentalidad firme, enfocada en bloquear lo externo. Cuando se le pregunta por su táctica para desentenderse del ruido, fue contundente: “No lo mires, ni siquiera lo pienses”.
Luego explicó que siempre existieron opiniones sobre su carrera: si está a la altura, si marca goles, si mantiene regularidad, si está listo para dar un salto grande hacia un club de primer nivel. Para él, el punto clave es separar el ruido ajeno de lo importante: “Hay tantas opiniones… las únicas que importan son las que están cerca de vos. Un minuto estás para que te odien y al minuto siguiente para que te quieran. En el fútbol siempre cambia”, remarcó.
Inglaterra y el recambio: amistades que suman
De cara a los próximos torneos internacionales, bajo el mando de una nueva gestión, Rice entiende que la selección de Inglaterra está en una condición particular. Su argumento principal es el vínculo real entre los jugadores. A diferencia de “Golden Generations” anteriores que, en el relato, habrían sido fracturadas por rivalidades de clubes, el grupo actual mantiene una cercanía muy marcada. Dentro de ese plantel aparecen nombres como Bukayo Saka, Cole Palmer y Phil Foden, y el propio Rice describe esa conexión como visible tanto fuera como dentro del campo.
“Tanto por redes sociales como en la vida real, se nota que hay una conexión real entre nosotros”, explicó. Para completar la idea, agregó que el fútbol moderno dejó atrás una etapa donde era habitual que los equipos se vieran con cierta animosidad permanente entre sí.
- Rice señaló que en generaciones anteriores se hablaba mucho de cómo no se llevaban bien o de cómo no podían encajar para jugar juntos.
- En su lectura, Inglaterra viene cosechando buenos resultados en parte por esa cercanía, tanto dentro como fuera del campo.
- Admitió que, por supuesto, entre ellos se enfrentan en el día a día, pero remarcó que el fútbol ya no funciona como antes.
- Planteó que hoy muchos jugadores incluso tienen “mejores amigos” en equipos rivales y pasan tiempo con futbolistas de otros planteles.
- Con Inglaterra, en cambio, asegura que “nos llevamos bien”, se alegran por verse y lo viven como una especie de escapada agradable.
Con ese enfoque, Declan Rice intenta sostener una doble lectura: competitividad para buscar objetivos colectivos y, a la vez, una construcción de clima interno que se nota en cada convocatoria. El caballo del mediocampo, además de rendir en lo táctico, insiste en que las relaciones y la energía compartida terminan siendo una ventaja que se acumula con el tiempo.
