El portugués Cristiano Ronaldo volvió a encender la escena futbolera en Arabia Saudita con un triunfo que, por fin, le dio el gran premio con Al-Nassr. El ex Real Madrid, Manchester United y Juventus celebró como si fuera la primera vez al ver cómo su equipo superaba a Damac el jueves por la noche, en un cierre de temporada donde el título estaba al alcance y, esta vez, no se escapó.
Datos clave
- Ronaldo festejó con Al-Nassr la obtención del título de la Saudi Pro League tras derrotar a Damac el jueves por la noche.
- Su desembarco en 2023 en el fútbol saudí se movió por un acuerdo millonario y por un plan nacional que buscaba cambiar la imagen del país.
- Durante la etapa previa, el portugués acumuló frustración: entre episodios de enojo y tensiones con su entrenador, no pudo ganar trofeos con el club.
- La continuidad del 10 fue clave para la llegada de Jorge Jesús y para la construcción del plantel con refuerzos de alto perfil.
- En el cierre de la liga, el equipo llegó a segundos de ser campeón y terminó logrando el objetivo pese a un gol en contra que dejó el partido abierto.
El contexto del desembarco y la búsqueda del “gran trofeo”
La historia, sin embargo, no arranca en el festejo del jueves, sino en el salto de Ronaldo al Medio Oriente en 2023. Más allá del componente futbolístico, el movimiento tuvo también una clara motivación económica: Al-Nassr le prometió un salario récord, mientras el club esperaba capitalizar lo que en el entorno se conoció como “el efecto Ronaldo”, capaz de mover marca, atención y negocios.
En ese marco, Musalli Al-Muammar, presidente de Al-Nassr en ese momento, había explicado que la llegada de la figura más reconocida del planeta sería “beneficiosa comercialmente” por la rentabilidad que podía generar. Al mismo tiempo, el club está ligado al Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudita, y el acuerdo se impulsó porque el Reino buscaba que Ronaldo funcionara como cara visible de un proyecto nacional ambicioso: modificar la percepción del país, diversificar su economía y reordenar infraestructura.
Ronaldo, por su parte, cumplió con el trato en lo que le tocaba. Cuando no convertía, se dedicaba a elogiar a Arabia Saudita, y su transferencia —acompañada por salarios enormes— terminó siendo un motor para que otros nombres destacados se sumaran al torneo local, que hasta entonces no tenía la misma atracción mediática.
El gran problema para él era otro: mientras anotaba goles, no conseguía trofeos. Y en un jugador con esa obsesión competitiva, ese detalle pesa. Ronaldo sostuvo que su mentalidad ganadora no tiene discusión y que su profesionalismo es extremo: su preparación física, su disciplina y su exigencia se convirtieron en rasgos casi legendarios dentro del fútbol.
Frustración, conflictos y el “capítulo” que parecía cerrado
Aunque volvió a impactar a sus compañeros con su forma de entrenar y, lógicamente, marcó con facilidad en una liga menos exigente que las grandes europeas, no lograba tocar un trofeo relevante con Al-Nassr. Esa ausencia de títulos terminó afectándolo. En el tramo final del campeonato 2022-23, se lo vio cada vez más irritado: en pocas semanas se lo observó pateando el balón de manera molesta cuando Al-Nassr ganaba 2-0, pateando una botella de agua, descargando enojo contra su propio banco, reaccionando con furia por una decisión discutida, empujando a alguien del cuerpo técnico rival que buscaba una selfie, rechazando un cambio de camiseta, y hasta derribando a un rival con una acción de estilo lucha.
El episodio más recordado llegó el 18 de abril, tras una derrota 2-0 en el King Fahd International Stadium ante Al-Hilal. En ese contexto, con hinchas del conjunto rival cantándole a Lionel Messi desde antes del partido, Ronaldo pareció dedicar un gesto ofensivo a la tribuna de Al-Hilal. Tras esa noche, hubo seguidores de la liga que incluso empezaron a pedir que lo sacaran del certamen.
Se hablaron múltiples razones para explicar su enojo, incluyendo versiones sobre el estado de su relación con Georgina Rodríguez, que supuestamente no estaría conforme en Arabia Saudita y que atravesaría dificultades. Pero el núcleo real, según el relato, era otro: Ronaldo no estaba conforme con Rudi García. Cuando el portugués llegó a Riad, Al-Nassr lideraba el campeonato con el ex DT de Roma. Aun así, Ronaldo habría quedado decepcionado con el planteo táctico del francés y, de acuerdo con versiones, habría influido de forma determinante en su salida en abril de 2023.
Con los siguientes técnicos, la inestabilidad continuó: Luis Castro y Stefano Pioli no lograron enderezar el rumbo con claridad. En ese escenario, se instaló la duda sobre si Ronaldo renovaría un contrato que vencía en 2025.
Incluso surgió la idea de un posible salto a otro equipo vinculado al PIF: Al-Hilal. La hipótesis era que, de esa manera, podría representar al club en el Mundial de Clubes del año pasado en Estados Unidos. Y para reforzar la sensación de despedida, Ronaldo publicó en redes tras el último partido de una campaña en la que el equipo no logró clasificarse a la Champions de Asia: “The chapter is over”.
Casi un mes después, cambió el tono y dejó claro que el relato no terminaba. Reveló que seguiría en Al-Nassr y lo acompañó con una publicación en Instagram: “Same passion, same dream”. También escribió: “Let’s make history together”, en lo que se presentó como el contrato más lucrativo del deporte.
Jesús, la construcción del plantel y el arranque perfecto
La continuidad de Ronaldo, con todo lo que implicaba, terminó siendo determinante también para el cuerpo técnico. Jorge Jesús apareció como un factor clave para que Ronaldo no estuviera cerca de ganar la Saudi Pro League 2023-24: el entrenador portugués era responsable de que Al-Hilal lograra una marca histórica de 100 puntos, y lo hizo con la particularidad de no perder ningún partido.
Luego, cuando el gran rival decidió separarse de Jesús la temporada siguiente, Al-Nassr no tardó en moverse: contrató al ex Flamengo y Benfica apenas un mes después de su salida del Kingdon Arena. En esa línea, Jesús también contó que Ronaldo había sido central en su decisión de aceptar el desafío, porque él quería permanecer en Riad.
Además, el club reforzó la plantilla con un plan ambicioso de verano. Prometieron fortalecer el plantel de cara a la temporada 2025-26 y cumplieron: sumaron a Kingsley Coman y a João Félix, integrando un ataque que ya tenía a Ronaldo y a Sadio Mané.
Con esa versión local del “Fab Four”, Al-Nassr con Jesús tuvo un arranque explosivo: ganó sus primeros 10 partidos de liga. Félix describió la dinámica del grupo en declaraciones al sitio oficial de la SPL: sostuvo que los cuatro juntos funcionan porque se llevan bien, que cuando uno no está bien lo sostienen los otros y que, cuando todos responden, el equipo se vuelve casi imparable en Arabia Saudita.
El golpe vino a fines de año: el equipo perdió el rumbo y acumuló un bajón en puntos. En una racha sin victorias de cuatro partidos, Al-Nassr dejó 10 unidades en el camino.
Con ese contexto, Ronaldo esperaba que el club reaccionara en el mercado de invierno. Jesús también quería caras nuevas antes de fin de enero, aunque admitía que no había garantías por restricciones presupuestarias. Allí apareció la diferencia con los rivales: Al-Hilal no enfrentó el mismo freno y cerró el fichaje de Benzema desde Al-Ittihad en un movimiento sorpresivo a mitad de temporada. Esa operación habría molestado a Ronaldo, quien sentía que ciertos clubes con respaldo del PIF tenían privilegios por sobre otros.
El enojo derivó en una protesta dura: el capitán decidió no presentarse y se declaró en huelga, negándose a jugar en dos encuentros consecutivos de liga contra Al-Riyadh y Al-Ittihad.
La respuesta de la liga y el retorno de Ronaldo
La Saudi Pro League consideró grave el llamado de Ronaldo a cuestionar la integridad del fútbol local. Desde la organización se respondió con un mensaje institucional: explicaron que la liga funciona con un principio simple, donde cada club opera de manera independiente bajo las mismas reglas. También indicaron que cada entidad tiene su propio consejo, ejecutivos y conducción deportiva, y que las decisiones de fichajes, gasto y estrategia quedan en manos de los clubes, dentro de un marco financiero pensado para asegurar sostenibilidad y equilibrio competitivo. Ese esquema, aseguraron, aplica para todos por igual.
En la misma línea, sostuvieron que Ronaldo estuvo plenamente involucrado desde su llegada y jugó un rol importante en el crecimiento y la ambición del club. Pero remarcó que, como en cualquier competencia de élite, el deseo de ganar es individual, aunque las decisiones no dependen de una sola persona, por más influyente que sea.
También citaron la actividad de mercado como prueba de independencia: un equipo refuerza de una forma particular, otro toma un camino distinto, y todo se resuelve como decisiones de cada club dentro de parámetros financieros aprobados. Por último, destacaron que la competencia está viva: los primeros cuatro se separan por pocos puntos y eso refleja que el sistema funciona tal como fue concebido.
Si la declaración influyó o no en el regreso de Ronaldo, no queda claro. Lo que sí se sabe es que el portugués no explicó públicamente por qué eligió terminar la protesta el 14 de febrero, ni tampoco por qué comenzó.
La vuelta fue, además, una noticia importante para la liga desde el lado de la imagen: su ausencia había generado un problema de comunicación. Pero el fin del boicot no terminó con la polémica alrededor de Ronaldo.
Mientras Al-Nassr se mantenía en la pelea por el título, algunos rivales comenzaron a cuestionar el supuesto trato preferencial de los líderes hacia los árbitros. En la fecha del 7 de abril, Al-Ahli, tercero, empató 1-1 ante Al-Fayha. Ivan Toney se quejó por dos decisiones de penal que calificó como “claras”. Cuando le consultaron a quién podría beneficiar que esas jugadas salieran a favor, el delantero respondió: “Sabemos quién. ¿A quién perseguimos?”. Y añadió que si profundizaba podría meterse en problemas, pero que era un hombre que dice lo que ve.
Horas más tarde, Toney volvió a cargar en redes: afirmó que era evidente qué estaba siendo influenciado. Su compañero Galeno fue todavía más explícito al sostener que la liga prácticamente podía “entregar el trofeo” a Al-Nassr. El brasileño escribió que era lo que querían: sacar al equipo de la disputa por cualquier medio, y terminar entregando la copa a una sola persona. En ese mensaje, remarcó que era una falta total de respeto hacia el club.
Ronaldo, lógico, no quedó conforme con acusaciones tan directas sobre supuestas órdenes para “regalar” el campeonato al futbolista más determinante del torneo. En una conversación con Rio Ferdinand, expresó que él fue el primero en llegar a la liga y que el resto vino por su presencia, por lo que pidió respeto por la competición, por el proyecto y por los árbitros. Reconoció que a veces no toman las mejores decisiones, pero que son seres humanos y se equivocan.
Además, pidió una gran reunión en la liga para establecer reglas. Y agregó que, si no se hacía, no creía que el campeonato pudiera crecer en los próximos años.
También insistió con una idea que ya había mencionado incluso antes de su protesta: que quien estaba siendo perjudicado por fuerzas externas era Al-Nassr, no Al-Ahli ni sus rivales. “Tenemos que luchar más para ganar dentro de la cancha porque sabemos que hay poder fuera del campo”, afirmó. Y luego cerró: no quería hablar de eso “ahora”, y prometió volver al tema al final de la temporada después de semanas de silencio.
En respuesta a las acusaciones contra Al-Ahli, Ronaldo volvió a aparecer en lo futbolístico: marcó en una victoria crucial 2-0 sobre Toney y compañía a finales de abril. Sin embargo, el equipo se topó con una sorpresa: una derrota 3-1 ante Al-Qadsiah, con el DT Brendan Rodgers, acercó a Al-Hilal. Así, la competencia quedó abierta y el potencial partido decisivo se definía la semana siguiente contra Al-Nassr.
La definición contra Damac: goles de Mané, Coman y Ronaldo
Para que Al-Nassr quedara campeón era necesario ganar y, en la práctica, el equipo estuvo a segundos de lograrlo en el desenlace. El partido se jugó el jueves por la noche, en su último compromiso de la liga frente a Damac. El local sabía que con el resultado a su favor se aseguraba el título y esta vez pudo sostenerlo.
El marcador comenzó con un gol importante: Mané abrió el camino a partir de un córner. Luego, Kingsley Coman amplió la ventaja con un remate espectacular desde fuera del área, dándole aire al equipo. Pero Damac descontó desde el punto penal, dejando el final con tensión.
Ahí apareció Ronaldo, inevitablemente. El portugués puso el 3-1 con una jugada que combinó centro y tiro libre, con una pelota que evitó a varios dentro del área y terminó en el rincón inferior derecho. Después, ya para cerrar la historia, selló el triunfo y el campeonato con un cabezazo/definición cercana, apenas con nueve minutos por jugar.
Tras su segunda conquista, Ronaldo empezó a emocionarse mientras regresaba hacia el círculo central. Sabía que el trabajo estaba hecho: después de más de tres años desde su llegada, por fin iba a levantar un trofeo “importante”. Y se quebró por completo cuando, antes del pitazo final, lo dejaron salir de la cancha y recibió una ovación de pie.
La reacción de lágrimas sorprendió a muchos observadores. Para el fútbol global, quizás el título saudí no sea el más relevante del calendario, pero para Ronaldo sí lo fue. Y esa diferencia, según el relato, explica gran parte del contexto.
Por qué el título significó tanto para Ronaldo
Se instaló un debate sobre si Ronaldo realmente le importaba Al-Nassr y su legado en Arabia Saudita, o si su interés era únicamente personal y económico. Pero, en el relato, ya se había visto que lloraba después de derrotas en partidos grandes, como si la camiseta y el club le importaran de verdad. También se afirma que se involucró más de lo que se esperaba: incluso ahora forma parte del proyecto como copropietario del equipo, y que llegó a disfrutar la cultura local.
Además, el texto menciona objetivos personales del portugués, como alcanzar los 1000 goles o jugar fútbol profesional con su hijo. Se indica que Cristiano Junior podría sumarse al plantel de primera de Al-Nassr durante este verano. Y, por otro lado, reconocen la presión de responder como cara visible de una “revolución” del fútbol en el país.
Para el cierre, se remarca la idea central: más allá del dinero y del estilo de vida, Ronaldo es un competidor feroz, un profesional exigente que no quiere otra cosa que ganar. Por eso, en el entorno neutral, muchos terminaban apoyándolo. Su pasión y compromiso con una liga que, antes de su llegada, estaba por debajo de su nivel hicieron que el desenlace se viviera como un premio merecido, y hasta quienes no eran fanáticos del portugués entendieron el mensaje con solo ver sus lágrimas tras el partido.
