La dupla histórica entre Antonio Conte y Romelu Lukaku parece estar entrando en una etapa de fricción en el Napoli. Tras una victoria contundente 4-0 sobre Cremonese el viernes, el DT aprovechó la conferencia posterior para apuntar directamente al delantero de 32 años: le reclamó que, en una reciente visita a las instalaciones de entrenamiento, no pasó por su oficina. En paralelo, el contexto médico y deportivo del belga —limitado por una lesión de larga data— vuelve más sensible cada movimiento dentro del club.
El reclamo de Conte tras el 4-0: “la puerta no se tocó”
Conte no esquivó el tema cuando le consultaron si había habido charlas cara a cara con su figura. Aunque Lukaku sí se reunió con integrantes del directorio del Napoli, el entrenador aseguró que quedó esperando un saludo que nunca llegó. El reclamo salió a la luz en público y dejó claro el nivel de incomodidad del técnico italiano.
En sus palabras, Conte explicó que “un director habló con él”, que el delantero estuvo en el centro de entrenamiento y que su oficina estaba a pocos pasos, pero que nadie tocó la puerta. El DT remarcó que esa falta de un mensaje o un gesto le generó decepción, y agregó una crítica de fondo: en situaciones así, el entrenador intenta conocer a todos, pero no ve el mismo esfuerzo de parte de los demás.
El mensaje fue, en esencia, doble: por un lado, el tema disciplinario y de trato interno; por el otro, la necesidad de coordinación y sintonía en un momento en el que el equipo necesita certezas, especialmente con un jugador clave que atraviesa un proceso de recuperación.
Lesión de isquiotibial y presente de Lukaku: pocos partidos, mucha presión
Lukaku viene con una molestia persistente en el muslo posterior/hamstring desde agosto, lo que condicionó su disponibilidad durante toda la temporada. En total, acumuló apenas siete apariciones en el campeonato y su último partido se registró a comienzos de marzo.
El delantero había recibido autorización para hacer la rehabilitación en Bélgica tras su problema muscular de larga duración. Sin embargo, al volver a Italia para reunirse con directivos del club, Conte confirmó que el belga no pasó por su oficina. Esa secuencia terminó amplificando el conflicto, más aún si se tiene en cuenta que Conte es uno de los grandes impulsores de Lukaku a lo largo de su carrera.
Con todo, el escenario no es únicamente de tensión: según se indica, el futbolista está entrenando con intensidad para demostrar que está en condiciones. Además, su contrato con el Napoli —en el Stadio Diego Armando Maradona— finaliza al término de la próxima temporada, lo que le suma una urgencia extra a su rendimiento.
- El delantero busca “salvar” la campaña y recuperar terreno deportivo.
- También tiene como objetivo asegurarse un lugar en la selección de Bélgica para el Mundial 2026.
- Ese pasaje por la selección, en el verano, exige llegar con minutos y ritmo competitivo.
Qué puede pasar en el tramo final de la Serie A y cara al Mundial 2026
Los últimos tramos de la Serie A se transforman en un reloj de arena para Lukaku: no se trata solo de sanar y volver a estar disponible, sino de recomponer el vínculo con Conte. El desafío es doble porque el belga también deberá presentar argumentos concretos ante el cuerpo técnico de su selección, mostrando que está listo para el torneo de Norteamérica este verano.
En esta semana se mencionan conversaciones positivas entre el atacante y la cúpula del Napoli. No obstante, la crítica pública del entrenador sugiere que para que la relación termine de normalizarse puede hacer falta un gesto más directo y una conversación privada, del tipo “tocar la puerta”, que en el relato de Conte no ocurrió en la visita reciente.
De aquí al final, el foco estará puesto en si Lukaku logra impactar una vez más antes de que se abra la ventana de transferencias. El Napoli, mientras intenta cerrar la temporada con fuerza, necesitará que el delantero llegue con la mejor versión posible: por el rendimiento, por la dinámica de grupo y también por el horizonte internacional que ya empieza a asomarse.
