La campaña de Colombia en el Mundial 2014 quedó, en buena parte, asociada a James Rodríguez. Fue allí, en el calor de Brasil, donde el volante zurdo mostró destellos de jerarquía y anunció su llegada como figura mundial, con esa magia que lo terminó convirtiendo en un nombre propio. Pero si se mira el otro extremo del campo, entre los tres palos, aparece una figura que quizá fue todavía más determinante: David Ospina.
El Mundial de 2014 le abrió dos caminos importantes a ambos. A James le significó un salto de 100 millones de dólares hacia Real Madrid. A Ospina, en cambio, le dejó un contrato de 5 millones de dólares para pasar de Nice a Arsenal. Hoy, doce años después, a Ospina le toca observar el presente desde otro lugar: ya no es el dueño indiscutido del arco de la selección, aunque sí estará cerca, mirando desde el banco mientras Colombia intenta aprovechar sus chances de “tapado” para el torneo.
“Tuve la posibilidad de participar en dos Copas del Mundo. Esta sería mi tercera, si Dios quiere”, expresó Ospina, y agregó que “la selección ha evolucionado mucho”.
De la sorpresa al protagonismo: cómo cambió Colombia
Ese crecimiento, para Colombia, no fue un detalle menor. En 2014, el equipo no estaba entre los radares centrales fuera de Sudamérica. Incluso con un dato contundente en las Eliminatorias de CONMEBOL: fueron los que menos goles recibieron, una prueba clara de solidez defensiva. Y aun así, la mayoría dejó pasar otra señal importante: Colombia quedó a solo dos puntos de Argentina en la cima del grupo, un escenario que tampoco terminó de instalarse en el imaginario general.
El Mundial era, en la narrativa de la época, el de la samba, Neymar y el desenlace que terminó doliendo para Brasil. Colombia llegó a los cuartos de final, un logro enorme para ese momento. No fue un recorrido de Cenicienta que disparara, de forma directa, una catarata de carreras brillantes como para convertir todo en mito inmediato; pero sí fue un trampolín para varios talentos, con Ospina incluido.
Con el paso del tiempo, esas imágenes quedan lejos. Ospina tiene 37 años y, tras la finalización del Mundial, estará por cumplir 38. No son tantos los arqueros que irrumpen de verdad en un Mundial; y todavía menos los que consiguen extender su carrera más de una década después de aquel torneo.
El camino de Ospina: Nice, el Mundial y el salto a Arsenal
Aun así, Ospina no mira su trayectoria como una línea recta. En la recta final de la temporada 2013-14, Nice peleaba por no descender, y en gran medida se salvó gracias a su desempeño bajo los tres palos. Con 13 vallas invictas en ese año, y con un dato que marca el contexto: Nice convirtió solo 30 goles en 38 partidos, la tarea de Ospina resultó decisiva para sostener el objetivo.
Ese nivel se trasladó a Brasil. Su actuación en el Mundial dejó una marca fuerte: recibió apenas cuatro goles en 450 minutos. Ese rendimiento llamó la atención, y Arsenal terminó avanzando por su fichaje.
“Pertenecer a un equipo como Arsenal fue un sueño hecho realidad. Vivir esa experiencia fue algo magnífico para mi carrera”, sostuvo Ospina.
El arribo a Londres, eso sí, se dio en un momento particular. Los Gunners empezaban a perder ritmo bajo Arsène Wenger. Arsenal no invertía lo suficiente como para sostenerse al nivel de la competencia, y aunque el fútbol tuviera calidad, el título en la Premier League nunca se veía como una meta demasiado realista. El escenario también era complejo para los arqueros, en general: había cambios, exigencias nuevas y una dinámica distinta en el rol dentro del juego.
Con el tiempo, se habló de que la posición cambió de manera “automática”, como si el puesto se hubiera transformado de un día para el otro. Pero Ospina marca una evolución real: cuando llegó a Inglaterra, entendió que debía adaptarse a una forma de intervenir en el juego que ya venía tomando forma.
“He tenido la oportunidad de ver todas las transiciones entre distintas generaciones. Hoy, nuestro rol tiene todavía más peso, en gran parte porque se nos exige participar mucho más con los pies; algo que antes no era tan necesario”, explicó.
¿Le gusta? Ospina remarca que es parte del fútbol: los cambios llegan con el tiempo y, con más de 40 años cerca, entiende que lo táctico y lo posicional no se detiene.
“Tener un nivel técnico es clave, porque nos permite iniciar jugadas de ataque desde atrás. El arquero se volvió realmente parte del once inicial: ya no es solo el jugador que evita goles, sino quien puede conducir una transición rápida y precisa”, agregó.
Arsenal, Wenger y Arteta: la influencia desde el banco
En cuanto a su etapa en Arsenal, Ospina no terminó de consolidar un ciclo con continuidad plena. Las lesiones frenaron su crecimiento y, cuando el club sumó a Petr Cech proveniente de Chelsea, el desafío para el colombiano de hacerse dueño del puesto se volvió mucho más cuesta arriba.
De todas maneras, sí tuvo contacto cercano con figuras importantes. Wenger fue, para él, un mentor de excelencia y un entrenador con gran capacidad para trabajar. También convivió de cerca con Mikel Arteta, que en ese entonces era capitán del equipo.
“Tuve la posibilidad de tenerlo como compañero cuando recién llegué a Arsenal. Incluso en ese momento se notaba su liderazgo y lo que podía aportar al juego a lo largo de su carrera”, dijo Ospina.
No sorprende entonces que Arteta haya dado el salto y hoy sea entrenador. Ahora bien, la pregunta por si será el hombre indicado para llevar a Arsenal a un título de Premier League que se viene anhelando hace tiempo —después de cuatro veces terminando segundo— queda sin respuesta definitiva.
“Tienen una oportunidad enorme de ganar la Premier League. Está liderado por un excelente entrenador y con jugadores jóvenes que están rindiendo de manera excepcional. Ojalá puedan alcanzar ese hito. Me haría muy feliz ver a Arsenal campeón”, manifestó Ospina.
Atletico Nacional, el presente y el recambio de Colombia
En la actualidad, Ospina sigue el fútbol desde otro lugar: juega en Colombia para Atlético Nacional, el club de su infancia. Esa distancia respecto del ruido de Londres le da cierto margen mental. Y, sobre todo, le permite poner la mira en la selección.
Colombia, además, aparece como el cierre de una generación con talento notable. James ya no está en el mismo circuito: actualmente defiende los colores de Minnesota United en la Major League Soccer. Pero alrededor de él hay jugadores de peso. Luis Díaz vive su mejor momento de la carrera, impulsado por la llegada de Vincent Kompany a Bayern Munich. Y Luis Suárez, por su parte, arrancó con todo en Sporting CP dentro del fútbol portugués.
“Contamos con jugadores en grandes clubes de Europa, como Lucho Suárez y Luis Díaz, que son figuras importantísimas. También tenemos a alguien como James Rodríguez, por su experiencia y calidad, además de Davinson Sánchez, que hace tiempo viene jugando en ligas de primer nivel”, señaló Ospina.
Pero el recambio también está. Richard Ríos, Juan Cabal, Daniel Muñoz y, si se termina integrando con el plantel, Jhon Durán, pueden marcar diferencias. Dicho en simple: Colombia tiene alternativas en todas las posiciones como nunca antes.
“Tenemos futbolistas con mucha experiencia y también jóvenes con ganas de hacer las cosas bien. Hay otros en el grupo, con más recorrido, que pueden aportar cosas muy positivas a la selección”, amplió.
De cara al Mundial, Colombia no es candidata principal, aunque tampoco queda lejos. Se espera que compita por el primer lugar del grupo. Si el sorteo acompaña, si el equipo encuentra ritmo y momentum, llegar a semifinales no es una posibilidad descartable. Para Ospina, la clave pasa por energía, continuidad en los momentos justos y una “vibra” colectiva que sostenga el torneo.
Modelo y el Mundial 2026: expectativas muy altas
Con Ospina disputando el rol de referencia en la selección, Modelo lo eligió como una de las caras para la campaña de la Copa del Mundo.
“Modelo reúne a la gente y le permite vivir momentos únicos en cualquier parte del mundo, incluso desde casa, y compartir esas instancias con amigos y familia”, sostuvo.
En el Mundial 2026, para Ospina aparece como la oportunidad más clara de lograr un objetivo grande con la camiseta de Colombia. En su trayectoria internacional, hay algo que se repite: campañas sólidas y llegadas a instancias de semifinales que, al final, se transformaron en frustraciones luminosas. Este podría ser el momento para que el referente sueñe un poco más, esté o no dentro de la cancha.
“Las expectativas son muy altas: tanto por lo que queremos conseguir nosotros como por lo que esperamos lograr para nuestro país”, cerró Ospina.
