Chelsea se quedó sin dos piezas clave en el banco de suplentes de cara a la temporada 2025-26. Enzo Maresca y Liam Rosenior dejaron sus cargos durante el campeonato, y ahora el club busca un nuevo entrenador para intentar recuperar estabilidad en una estructura que, en los últimos meses, mostró demasiada rotación.
Datos clave
- El cambio de entrenador en 2025-26 dejó a Chelsea nuevamente en el mercado para definir DT.
- Todd Boehly lidera el proyecto deportivo mientras la dirigencia exige orden en el manejo del grupo.
- Tras salir de la pelea por el top siete de la Premier League, el equipo necesita una conducción que marque un rumbo.
- En el radar aparece Cesc Fàbregas, aunque se lo observa con poco recorrido al nivel de un club tan grande.
- Calum McFarlane dirige de forma interina y llevó al equipo a la final de la FA Cup.
La búsqueda de estabilidad y los antecedentes recientes
Con la idea de volver a instalar un proyecto sólido, Chelsea analiza nombres que puedan adaptarse rápido y también imprimir un sello propio. Aun con el tropiezo en el torneo local —ya que el equipo se despegó de los puestos altos y terminó fuera del top siete de la Premier League esta campaña— la institución mantiene margen para invertir en cada ventana de transferencias, lo que suele facilitar que el entrenador entrante coloque su impronta desde el armado del plantel.
En ese contexto, Maresca había llegado con una propuesta clara, pero su ciclo se cortó antes de lo esperado. El italiano venía de trabajar como asistente de Pep Guardiola en Manchester City y, en su etapa posterior, logró conquistas importantes: ganó la Conference League y también el FIFA Club World Cup. A pesar de esos logros, finalmente terminó desvinculado. Por su parte, Rosenior tuvo una continuidad mucho más breve: apenas disputó 23 partidos como sucesor de Maresca.
Fàbregas en la mira: el debate sobre experiencia y presión
Entre las alternativas, Fàbregas aparece como una figura muy valorada por su crecimiento en el fútbol italiano con Como. De todas formas, se remarca un factor determinante: con 39 años, todavía estaría en una etapa de formación como estratega en el máximo nivel. La pregunta que se instala es si Chelsea debería apostar por un perfil más curtido para hacerse cargo de un plantel con exigencias inmediatas.
Dorigo, ex defensor de Chelsea, se expresó sobre el tema con una postura contundente. Consideró que, en el presente, el puesto en Stamford Bridge sería “demasiado pronto” para Fàbregas. El argumento se apoya en lo que observó del Como de esta temporada: según su lectura, el equipo muestra un estilo atractivo y consigue dominar grandes partidos, pero en ciertos momentos —cuando logra ponerse arriba— tiende a desordenarse y se cae. Puso ejemplos concretos: ante Inter, Como llegó a estar 2-0 y terminó perdiendo 4-2; en la Coppa Italia ocurrió algo similar, con ventaja de 2-0, y terminó cediendo 3-2.
Además, Dorigo remarcó que el contexto de presión en Como no sería comparable al que enfrenta un club como Chelsea. A su entender, dar el salto directo a Stamford Bridge probablemente sea una carga excesiva en el corto plazo. Sí sostuvo que Fàbregas, más adelante, puede convertirse en un gran entrenador y que, en la actualidad, podría llevar al equipo a competencias europeas: Como apunta a la Champions League, aunque el escenario más probable lo acercaría a la Europa League.
En esa misma línea, Dorigo agregó que, cuando se habla de estilos y de “jóvenes managers”, también podría mencionarse el caso previo de Rosenior y el desenlace que tuvo. Para él, con la presión y el nivel de jugadores en Chelsea, el salto de adaptación se vuelve un desafío extra que no muchos han podido sortear.
Luego, al considerar los datos de la temporada de Premier League que Chelsea toma como referencia para su decisión, Dorigo sostuvo que Fàbregas podría comprender mejor a los futbolistas “top”, pero que no alcanza con eso. Comparó situaciones: citó a Graham Potter en Brighton como ejemplo de un entrenador que conoce muy bien el campeonato inglés y que, al aterrizar en Chelsea, se encontró con otro escalón de exigencia, especialmente por el tipo de jugador y la mentalidad que exige un equipo con objetivos y presión constantes.
Por eso, su conclusión fue clara: hoy, para él, Fàbregas no sería el indicado; en cambio, preferiría que Chelsea mire hacia otro lado. Aunque dejó una puerta abierta para el futuro, cuando el entrenador tenga más margen de experiencia y pueda absorber mejor el tipo de presión que caracteriza a un club como Chelsea.
El cierre de temporada: calendario exigente para el interinato
Mientras el club define el próximo paso, Chelsea afronta el tramo final con Calum McFarlane como técnico interino. Bajo su guía llegó a la final de la FA Cup, pero el equipo todavía tiene cuatro partidos por disputar en esta temporada, y todos aparecen como pruebas difíciles.
El cronograma marca que Liverpool será el rival en Anfield el sábado. La semana siguiente, Chelsea visitará Wembley para medirse con Manchester City. Luego, el tramo final del empuje por la clasificación europea se completa con un partido como local ante Tottenham y un viaje a Sunderland para cerrar la campaña.
