La caída ajustada en Stamford Bridge dejó a Chelsea con una desventaja de 10 puntos respecto de Manchester United y, más importante aún, cuatro unidades por debajo del quinto lugar, ocupado por Liverpool. En un tramo donde el objetivo europeo entra en su etapa más decisiva, la falta de eficacia ofensiva empezó a pesar como un lastre: el equipo de Rosenior no pudo convertir en cuatro partidos seguidos, su peor racha en esta clase de sequía desde 1912. Consultado por el impacto de quedar afuera de la Champions League, el entrenador no esquivó la gravedad del escenario. “La respuesta honesta es que no sé”, sostuvo en la conferencia posterior al partido. “La respuesta honesta es que seguimos peleando y vamos a ocuparnos de esa situación al final de la temporada, sea cual sea la situación”.

Cuando restan apenas cinco fechas para el cierre del Premier League, el destino de Chelsea ya no depende por completo de sí mismo. Para recortar la distancia, necesita tropiezos relevantes de Liverpool y también de Aston Villa, mientras mira de reojo a un grupo que viene acechando: allí aparecen Brentford, Bournemouth y Brighton, todos con chances de meterse en la pelea por los lugares de clasificación. A pesar de las estadísticas adversas y del aumento de la presión sobre su continuidad, Rosenior insiste en que todavía existe margen para una reacción tardía. “Nos marca una montaña para escalar”, añadió. “No es algo imposible. Tenemos que entrar a Brighton con la idea de que tenemos que ganar ese partido y arrancar el resto de nuestra temporada”.

La incertidumbre sobre el banco también se refleja en dudas sobre la conformación del plantel en caso de que el club no logre clasificarse a la Champions League. En ese contexto, Cole Palmer, la figura del equipo, habló recientemente sobre su futuro en una entrevista con The Guardian. El futbolista dejó claro que está comprometido con el proyecto, pero remarcó que la competencia continental es clave para el armado de la plantilla y para las decisiones de reclutamiento.

“No tengo planes de irme de Chelsea. Todavía tenemos mucho por jugar”, señaló Palmer. “Tenemos la semifinal de la FA Cup [contra Leeds] y si terminamos en una posición de Champions, eso nos pone en una buena situación para firmar a los jugadores que necesitamos. Hablamos con los dueños y están seguros de los futbolistas que van a lograrlo”.

En Stamford Bridge mantienen paciencia con Rosenior, aunque el historial del club —y la exigencia histórica de resultados— hace que el “no saber” sobre las consecuencias pueda transformarse pronto en una definición concreta. Habrá que ver qué ocurre en los próximos días, pero lo cierto es que el partido ante su exequipo, Brighton, adquirió aún más peso por su carácter de bisagra para el proyecto: el cruce se siente como un punto de inflexión definitivo en el momento que atraviesa el equipo.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.