En las próximas jornadas, una de las preguntas más llamativas es quién terminará a cargo del plantel “caótico” de Real Madrid de cara a la próxima temporada. De acuerdo con informaciones instaladas en el ambiente, José Mourinho aparece como el principal candidato para el puesto.
Sin embargo, Iker Casillas —leyenda del club— no estaría entusiasmado con un regreso del portugués, que ya dirigió a Los Blancos entre 2010 y 2013. Incluso, el histórico capitán sorprendió al respaldar a otro nombre, al que describe como “el mánager perfecto” para Madrid.
De un vistazo
- José Mourinho figura como favorito para dirigir a Real Madrid.
- Iker Casillas no quiere el retorno del portugués y apoya a Xabi Alonso.
- Casillas dijo que tuvo “un momento difícil” con Mourinho y remarcó que es “agua pasada”.
- Alonso fue despedido a comienzos de año tras conflictos internos.
- Real Madrid lo reemplazó por Álvaro Arbeloa.
En un evento de Movistar+ en la previa del Clásico, en la Plaça Catalunya de Barcelona, Casillas evitó profundizar sobre la posibilidad de que Mourinho vuelva. Lo único que reconoció fue que le tocó atravesar “un momento difícil” con el entrenador, para luego cerrar con un “eso ya es agua pasada”.
Allí mismo, el ex capitán aseguró que lo que él haría es “traer de vuelta a Xabi Alonso”. Según Casillas, el ex mediocampista viene logrando resultados con Bayer Leverkusen a partir de un “muy buen sistema de juego”, por lo que lo considera el “mánager perfecto” para el conjunto blanco.
Pese a esa mirada positiva, la realidad fue distinta: luego de varios roces puertas adentro, Alonso fue cesado al inicio del año. En ese tramo, había promediado 2.24 puntos por partido de LaLiga y estaba a apenas tres unidades de Barcelona, pero igual perdió el lugar frente a Álvaro Arbeloa, que quedó como entrenador actual.
La interna del vestuario y el quiebre con Alonso
- La ruptura profunda en el grupo también se vincula con la salida de Alonso.
- En octubre crecieron las críticas: Vinicius Junior y Fede Valverde cuestionaron el trabajo.
- El debate giró en torno a sesiones tácticas intensas y análisis de video.
Tal como se informó desde el entorno del vestuario, la distancia entre distintos jugadores se habría intensificado como consecuencia del despido de Alonso. El clima se calentó en octubre: varios futbolistas —entre ellos Vinicius Junior y Fede Valverde— cuestionaron en público la forma de trabajo del entrenador, especialmente su esquema de entrenamientos tácticos muy exigentes y la fuerte presencia del análisis de video.
De todos modos, no todos pensaban igual. Otro sector del plantel respaldaba las metodologías de Alonso y también su intención de modificar el sistema y el estilo de juego. Para ese grupo, las quejas abiertas —lideradas por Vinicius— funcionarían como excusa, ya que la consideración del brasileño habría caído frente al momento en que estaba bajo las órdenes de Carlo Ancelotti.
Mientras Vinicius continuó siendo una pieza relevante con Alonso, su participación no fue la misma. En total, arrancó como titular solo en 13 de 33 encuentros oficiales y entró desde el banco en cuatro ocasiones. Como resultado, completó los 90 minutos únicamente en nueve partidos y empezó a moverse con más frecuencia como pasador, aportando 10 asistencias.
En comparación, con Arbeloa la película cambió con números favorables. Bajo el nuevo entrenador, Vinicius ya había marcado ocho goles más en diez partidos menos, además de haber sido reemplazado solo tres veces en 23 compromisos.
El Clásico que explotó en octubre
- Una sustitución a Vinicius, vista como una humillación, prendió la chispa del conflicto.
- El episodio derivó en el enfrentamiento del Clásico, a fines de octubre.
- Se menciona que Bellingham y Camavinga habrían coincidido en que el método afectaba.
Uno de esos cambios, percibido como degradante por Vinicius, terminó encendiendo el conflicto que luego se hizo famoso en el Clásico, hacia finales de octubre. Desde el entorno del club se señaló que ese fue el punto en el que el ciclo empezó a desarmarse tanto en lo interno como en el rendimiento sobre el césped.
En esa línea, se mencionó que futbolistas como Jude Bellingham y Eduardo Camavinga habrían coincidido en la lectura de que las formas de Alonso iban consumiendo la confianza y la chispa del equipo.
Además, se habría sumado el malestar por ciertas actitudes en reuniones tácticas: algunos jugadores incluso fingían estar dormidos o conversaban mientras se desarrollaban esos momentos. Ese tipo de conductas terminaron irritando a quienes apoyaban al entrenador y dispararon una crisis del lado de Alonso, que quedó sin club.
En el relato que circuló, se cuenta que el entrenador habría estallado en un momento: “No me di cuenta de que había entrado a una guardería”, se atribuye que habría gritado en respuesta a lo que vio en esas reuniones.
