Los futbolistas del Bayern reaccionaron con festejos contenidos al pitazo final, como si el 35º título de la Bundesliga quedara en un segundo plano. Esa sensación, en parte, tiene explicación en lo que quedó instalado como un guiño dentro del plantel y la hinchada de cara a lo que todavía puede definirse en la temporada.
Cuando les entregaron las camisetas del campeonato al plantel y al cuerpo técnico, algunos gestos de sonrisa se hicieron notar. La remera blanca incluía un cacatúa con el look clásico de la casa del Bayern: fondo rojo y mangas blancas, tal como lo celebran los más puristas. El ave, eso sí, se limitaba a sostener el trofeo de campeón; no aparecía el “35”, tampoco “campeones de Alemania”, ni el “Forever Number 1”, y no hacía falta ninguna explicación extra.
De un vistazo
- El Bayern ganó su 35º título de Bundesliga y los festejos fueron discretos.
- La camiseta del campeón tenía un cacatúa con el trofeo, sin leyendas como “35” o “German champions”.
- El cacatúa volvió a escena: Leon Goretzka lo mostró al alto.
- El episodio se remonta a la celebración de mayo de 2025, con Vincent Kompany como protagonista.
- La historia incluye el restaurante Käfer, un obsequio de 1.000 euros y un viaje al Mundial de Clubes.
Para quienes no son hinchas del Bayern o para aquellos a los que la memoria les quedó desbordada por exceso de información en estos tiempos, la escena tiene un origen claro. En la celebración del título de la temporada pasada, el 10 de mayo de 2025, el entrenador Vincent Kompany colocó de repente un cacatúa de porcelana sobre el podio para hacer reír a sus jugadores.
Con el correr de los días apareció el detalle que faltaba: el ave había sido retirada la semana anterior desde el restaurante de lujo Käfer. En ese momento, el plantel se había reunido allí para celebrar, prácticamente con la certeza de que el título estaba encaminado, luego de que su rival más cercano, Bayer Leverkusen, empatara 2-2 con SC Freiburg.
Alguien se llevó el adorno y, desde ese instante, el cacatúa pasó a convertirse en un talismán del equipo. Más tarde, el propietario de Käfer, Michael Käfer, le obsequió al plantel el cacatúa de 1.000 euros, y el objeto incluso llegó a viajar al Mundial de Clubes.
En el torneo internacional, el ave permaneció guardada dentro de una vitrina. Ahora, en cambio, volvió a ocupar el centro de la escena: y, si el Bayern cumple lo que se propone, no sería su última aparición durante esta temporada.
El hilo que conectó todo quedó completo cuando el cacatúa volvió a verse en la escena principal. Leon Goretzka levantó el cacatúa de porcelana, pieza que forma parte del “cuarto de trofeos” del club desde la primera celebración del Bayern en la era de Vincent Kompany, cuando el equipo celebró su primer título con el DT belga como entrenador.
