Le cayeron tres goles al FSV Mainz 05, cinco al Paris Saint-Germain y, ahora, otros tres a 1. FC Heidenheim. En una misma semana el equipo dejó escapar once tantos, y las preguntas sobre una defensa del Bayern de Múnich que parece frágil se volvieron inevitables antes del partido de vuelta ante el PSG. La sensación, en todo caso, es que los futbolistas ya empezaron a preparar una respuesta colectiva.

Uno por uno, el grupo fue repasando lo ocurrido en el otoño de 2024. En esa conversación aparecieron el director deportivo Max Eberl, el entrenador Vincent Kompany y, llamativamente, también el arquero Jonas Urbig, aunque en ese momento todavía pertenecía a 1. FC Köln en la segunda división alemana y aún no había arribado a FC Bayern. Aquel otoño, en el arranque de Kompany en Múnich, el Bayern cayó 1-4 ante FC Barcelona en la fase de grupos de la Champions League y, en la Bundesliga, había igualado 3-3 con Eintracht Frankfurt. En aquel entonces, como ahora, el foco estuvo en un estilo de defensa con mucho riesgo: presión alta, marcación personal y una propuesta que no deja espacios cómodos.

“No me preocupa”, respondió Eberl, alineándose con el mensaje de Kompany y con el punto de vista de Urbig. La idea que sostuvieron fue que esa forma de jugar ya la habían transitado el año anterior: perdieron 1-4 con Barcelona y, después, lograron mantener ocho vallas invictas. Es cierto que la racha no duró tanto como para sostenerla como regla fija: se extendió durante siete partidos, pero el séptimo fue una victoria 1-0 en casa frente al PSG. Ese resultado, al menos, obliga a que el duelo del miércoles en el retorno se defina en tiempo extra si el marcador se mantiene, aunque con el 4-5 del partido de ida y el perfil ofensivo de ambos, un 1-0 vuelve a sonar poco probable entre dos equipos que suelen lastimar.

De todos modos, el plantel apunta a repetir la secuencia de vallas invictas. Eso sí: descartan cualquier cambio de táctica en el camino. Y la lógica es clara: el Bayern llega a este tramo con una ventaja futbolística y de resultados que habla por sí sola. Es campeón de la liga, llega a la final de la Copa, mantiene chances reales de alcanzar la final de la Champions por primera vez desde 2020 y, además, acumula distintos récords goleadores. Sin embargo, ante rivales de elite con atacantes de jerarquía como Barcelona o PSG, cualquier desconcentración, incluso breve, puede terminar siendo una sentencia.

Justo después del partidazo ante el PSG, Eberl cerró la puerta a la idea de ajustar el equipo para el desquite con un enfoque más defensivo. En su lugar, pidió más goles. La lectura que dejó es que replicar una racha de vallas invictas como la que en su momento pudo apagar a Barcelona no parece el camino más realista; el plan, más bien, es volver a sostener el mismo tipo de fútbol intenso que caracteriza al Bayern y que también marcó el tono de los parisinos. Y en la previa del sábado, Eberl volvió a impulsar ese mensaje, destacando el fútbol de alta intensidad de Múnich y del PSG.

“No querés cambiar el ADN de base”, afirmó. Y agregó su mirada sobre el partido del martes: “Fue absolutamente brillante”. Para Eberl, la esencia está en el ataque. También salió al cruce de la frase típica de siempre: “Se habla mucho de ‘sí, pero la defensa’”. Su respuesta fue que pueden existir partidos donde el control del rival sea la defensa y donde el resultado sea 1-0, incluso por una pelota parada; pero el Bayern eligió una identidad de juego activo.

Desde el lado del arco, Urbig sostuvo que el registro de goles encajados “no es algo para ponerse a discutir o decir ‘¡Dios mío!’”. Para el miércoles, el arquero titular volverá a ser Manuel Neuer, que retomará su lugar en el arco del equipo. Al igual que varios habituales, Neuer fue reservado para el choque frente a Heidenheim.

En ese partido, Joshua Kimmich, Harry Kane, Luis Díaz y Michael Olise ingresaron en el entretiempo. Con el correr de los minutos, Olise terminó siendo clave al forzar la igualdad en el tramo final con un remate desde larga distancia. Kimmich también acompañó el mensaje del grupo y sumó una idea de cara al futuro: “Mirando hacia adelante, cuando arranquemos la nueva temporada o en las próximas semanas, vamos a hacer algunos ajustes y, lógicamente, vamos a ponernos a analizar todo”. Kompany admitió que hoy el equipo concede “demasiados goles”, aunque los números muestran que, al menos en parte, el Bayern no estuvo completamente favorecido por la fortuna: PSG convirtió cinco tantos partiendo de un xG de 1.91, mientras que Heidenheim llegó tres veces al gol con un xG de 2.13.

En París también se dan debates parecidos, aunque allí el escenario apunta a lo mismo: no se prevé un cambio estructural. En una conferencia de prensa del viernes, el entrenador Luis Enrique minimizó las críticas por la forma en que defiende su equipo y soltó una respuesta filosa: “No tenés que respetar opiniones basura”. Al día siguiente, PSG mantuvo su postura y, con un once rotado como el que mostró Bayern, igualó 2-2 en su visita a FC Lorient.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.