Al final de la celebración en Múnich, Aleksandar Pavlovic fue tras Tom Bischof por el campo hasta que logró alcanzarlo. En paralelo, Sven Ulreich y Jonas Urbig sorprendieron a su compañero de portería, Manuel Neuer, en plena entrevista. Lennart Karl, disfrutando a pleno la costumbre bávara de festejar con cerveza, fue tomando vasos nuevos de cerveza de trigo y los fue tirando en todas direcciones.
Leon Goretzka también agarró un trago, pero lo transformó en una escena a su favor. Mientras el resto seguía con la fiesta, el mediocampista caminó hacia la tribuna Sur, le alcanzó un vaso completo a los Ultras ubicados en la primera fila y la cerveza terminó adonde debía: en bocas sedientas, no en el pelo. A partir de ahí, elevó aún más el festejo al entregar el trofeo de campeón a los hinchas.
Luego se subió al escenario del grupo que marca los cánticos y se mezcló con la gente, mostrando que prefería ser arrastrado por el clima de la tribuna antes que por la cerveza de trigo. Ese detalle lo remarcó después Harry Kane, que en tono de broma describió el “baño” como “frío”. “Me demostró que soy y que sigo siendo parte de la familia de acá. Es algo que me enorgullece”, dijo Goretzka. Con ese gesto—compartiendo cerveza, el trofeo y manteniendo su perfil cercano—les agradeció a los hinchas por ocho años de fidelidad.
Un adiós con emoción y rumbo definido
El gesto fue la coronación de una tarde cargada de sentimientos para el volante de 31 años, que pisó el césped de la Allianz Arena por última vez con la camiseta del club. El próximo sábado, Goretzka todavía tendrá una última chance de levantar un título: podría conseguir su decimosexto trofeo con Bayern en la final de la Copa de Alemania (DFB-Pokal) ante VfB Stuttgart, antes de marcharse de Múnich con el pase en libertad. La salida, casi con total seguridad, lo llevaría al fútbol de Italia.
Su despedida arrancó antes del partido, en el micro del plantel. Allí, junto con algunos compañeros, se quedó un rato más después de la llegada para meterse en una partida final de Mario Kart.
Durante el calentamiento, el tono cambió hacia lo sentimental. El estadio reprodujo “Bochum”, de Herbert Grönemeyer, canción asociada de forma no oficial a su ciudad y a su etapa juvenil en VfL Bochum. Esa hinchada mantiene una relación histórica de amistad con los Ultras del Bayern. En la tribuna Sur, se cantó “Tief im Westen” y, entre tantas banderas rojas y azules, una de esas telas terminó más tarde colocada alrededor del cuello de Goretzka.
- Minutos antes del pitazo inicial, el presidente Jan-Christian Dreesen, el director deportivo Max Eberl y el director deportivo Christoph Freund le entregaron una composición conmemorativa y un ramo de flores.
- El DT Vincent Kompany, como correspondía, lo ubicó desde el arranque en el once inicial.
- Goretzka devolvió el gesto con una asistencia en el 4-1 de Harry Kane.
- Además, quedó registrado que el mediocampista alcanzó el gol o la asistencia número 104 en Bayern y que llegó a su partido 311 con la camiseta del club.
- Tras eso, lo reemplazaron y la tribuna lo despidió con cánticos y una ovación de pie.
Al finalizar el encuentro, los Ultras del Bayern desplegaron una gran bandera frente a toda la tribuna Sur con el mensaje: “Bochum lad in red and white – Thank you for eight years, Leon”. En la entrega del trofeo, el capitán Manuel Neuer le cedió a Goretzka el privilegio de ser el primero en alzar la copa de campeón.
Los elogios y el contexto de su ciclo
Eberl destacó a Goretzka como “una gran figura en el Bayern”. Freund, por su parte, agregó que “es un ejemplo de profesional, un carácter realmente excepcional; un modelo tanto para futbolistas como para la gente en general”, y remarcó la idea de que hay que “seguir adelante” y “creer en uno mismo” incluso cuando el camino se pone duro.
En sus ocho temporadas en el Bayern, Goretzka acumuló muchos momentos de éxito. Como jugador indiscutido del primer equipo y un mediocampista con peso en el juego, fue clave en el plantel que logró el sextete en 2020.
Sin embargo, con el paso del tiempo, empezó a aparecer otra mirada: muchas veces se lo señalaba como un futbolista caro, destinado a salir, como un símbolo de la estructura salarial inflada del club. En el verano de 2024, el Bayern intentó empujarlo hacia afuera y hasta Kompany lo dejó fuera de las convocatorias para partidos. Aun así, Goretzka se mantuvo, siguió trabajando sin desviarse del objetivo y terminó recuperando minutos cuando la competencia directa sufrió lesiones.
Jonathan Tah señaló el rasgo que, a su entender, marcó la etapa: “Sobrevivió a momentos difíciles. Siempre fue una característica que lo define. Cuando uno pensaba que ya estaba, él siguió adelante y peleó para volver una y otra vez. Me parece algo bastante especial”.
Este verano, pese a todo, el escenario cambió: su contrato venció y el Bayern no le ofreció una extensión.
El próximo destino: Milán aparece como el favorito
Entonces, ¿qué viene? En las últimas horas, trascendió que Goretzka estaría a punto de firmar con AC Milan. “Todavía no lo tengo decidido del todo”, afirmó. En una entrevista con Sky, Lothar Matthäus avaló el salto a Italia, aunque en tono de broma le recomendó que se sumara a su ex club, Inter, del lado azul de Milán. Goretzka respondió sonriendo: “Ahí me meto en problemas con la Südkurve”. Y cerró con una frase que dejó claro el vínculo: “Solo el Bochum azul es bienvenido ahí”.
