Los jugadores de Barcelona se quedaron helados en la victoria 4-1 ante Espanyol por la fecha 31 de La Liga, cuando un tanto terminó siendo anulado en medio de la fiesta del equipo.
Ferran Torres ya había marcado en dos oportunidades y estaba encaminado a completar un hat-trick, pero el tercer gol se cayó por fuera de juego. La jugada, además, parecía plenamente válida a simple vista: en el minuto 55, Lamine Yamal puso un centro al área, Eric García la bajó de cabeza y Torres definió para mandar la pelota al fondo de la red.
Sin embargo, el asistente levantó la bandera apenas terminó la acción por una presunta posición adelantada. Tras la revisión mediante VAR, el fallo se mantuvo y se confirmó que García estaba fuera de juego, más allá del último defensor. Con todo, el problema fue que las imágenes disponibles no dejaban el episodio con total nitidez, y la duda se instaló incluso después del control.
En ese contexto, se remarcó que la reacción de Hansi Flick en el banco, al volver a mirar la repetición, terminó siendo el dato más elocuente. La lectura fue que el gesto del entrenador —con las manos juntas, como reflejando que el fuera de juego apenas se llegaba a apreciar— transmitió que el criterio no estaba para nada claro.
Para colmo, el gráfico de fuera de juego semiautomático que se mostró en televisión no terminó de despejar el panorama: la representación visual no aportó la precisión necesaria para cerrar la discusión, y dejó la escena todavía más confusa.
