Barcelona desestimó de forma firme las propuestas que le llegaron por Silva y por Vlahovic, dejando claro que no habrá avances por esos nombres en este mercado. En el caso del portugués, la decisión está ligada a la planificación del plantel: su contrato vence este verano y, aun así, la dirigencia entiende que no es el tipo de incorporación que necesita el equipo en este momento. Silva, que llegó a Manchester City en 2017, acumuló con los Citizens 459 partidos y marcó 76 goles, además de conquistar todos los trofeos posibles durante su etapa en el club inglés.
La lectura táctica que se desprende de la negativa es que Barcelona considera suficiente su zona de mediocampo. Por ese motivo, no ve necesario salir a buscar a Silva y prefiere reordenar prioridades para reforzar otras áreas del equipo, donde el cuerpo técnico ve más urgencia para mejorar el rendimiento.
En cuanto a la etapa de Lewandowski en el club, ya quedó atrás: su ciclo se dio por terminado tras un balance de 119 goles en 191 encuentros oficiales. Con la búsqueda de un nuevo centrodelantero como eje, el nombre de Vlahovic apareció como una de las opciones discutidas, pero la operación se trabó: el ariete de Juventus, que se incorporó a la entidad italiana en 2022, quedará en condición de agente libre este verano. En esa línea, se remarcó que Vlahovic no sería una prioridad para Barcelona desde la posición de nueve, con una advertencia implícita sobre el costo de oportunidad: la llegada del serbio se interpretaría como una señal de que el club no logró captar otros objetivos que estaban en la mira para el Spotify Camp Nou.
Más allá del posible ahorro, la salida del delantero polaco no termina de mejorar la situación económica del club, según el análisis difundido. El punto central es que su salario de 26 millones de euros brutos no se proyectaba dentro de las cuentas financieras de la próxima temporada, precisamente porque el vínculo expira en verano. Para cumplir con el esquema de La Liga, Barcelona debe reunir 32 millones de euros que le corresponden por parte de New Era Visionary Group vinculados a asientos VIP bajo la regla 1:1. Además, se mencionan ventas menores para terminar de cuadrar el rompecabezas: una de las más nombradas es la salida de Ansu Fati antes del 30 de junio, estimada en un rango de 10 a 11 millones de euros. Solo con ese encadenamiento de ajustes, el directorio podría encarar con más margen los objetivos del verano sin quedar reducido a oportunidades de mercado a costo cero, y procurando que las cifras de gestión ordinaria también queden en positivo.
De cara al futuro inmediato, Barcelona deberá cerrar los “refuerzos” pendientes en términos financieros y concretar algunas salidas para recién entonces volver a la mesa de negociaciones con mayor intensidad. En ese marco, se destacó que el vínculo con La Liga es positivo, lo que abre la puerta a la esperanza de que el club pueda incorporar y registrar jugadores antes del inicio de la nueva temporada.
