Barcelona tiene en la mira a un nuevo objetivo sudamericano para reforzar su estructura de captación: Gabriel Veneno, extremo de 16 años que hoy se forma en la cantera de Atlético Mineiro. El club catalán, a través de su área deportiva, lo observa como una apuesta de futuro y, por sus características técnicas, incluso le surgieron comparaciones con el “nuevo Neymar”. Sin embargo, el camino hacia una eventual operación no aparece sencillo: por un lado, el costo que exigiría Mineiro y, por otro, las restricciones FIFA para el fichaje de menores internacionales, que obligarían a pensar en un esquema de “compra y espera”.
El perfil de Veneno y el porqué del interés de Barcelona
Veneno es, en principio, parte del trabajo de Atlético Mineiro en la categoría Sub-17, donde continúa su desarrollo. Aun así, su irrupción en torneos juveniles de alto nivel empezó a ponerlo en el radar de equipos europeos. En el último tramo, su nombre comenzó a circular con más fuerza por lo que mostró en la Copinha: a lo largo del año en curso, el extremo derecho disputó cuatro partidos en el torneo y dejó buenas sensaciones entre ojeadores de clubes de primer nivel del continente.
La comparación que más circula en torno a su imagen es la de “nuevo Neymar”, un elogio que suele estar asociado a una combinación de dominio técnico, capacidad de encaré y atrevimiento en el último tramo. Justamente, ese tipo de jugador encaja con el tipo de apuestas que Barcelona suele buscar en Sudamérica, donde la proyección y la creatividad individual son variables clave para el salto de categoría.
El costo que pide Atlético Mineiro y el choque con la realidad económica
La negociación, si llega a avanzar, no sería barata. De acuerdo con la información que se maneja, Atlético Mineiro pretendería alrededor de 20 millones de euros (equivalentes a 17 millones de libras y 23 millones de dólares), más sumas adicionales atadas a objetivos y rendimiento. El punto sensible es que ese precio se plantearía por un futbolista que todavía no debutó en el primer equipo de Atlético Mineiro.
En el Camp Nou miran el número con cautela: Barcelona atraviesa restricciones económicas, lo que vuelve más complejo cualquier desembolso de esta magnitud. Además, desde lo futbolístico aparece otra variable: Veneno juega en una posición que, en el corto plazo, comparte espacio competitivo con Lamine Yamal. Es decir, la inversión no solo sería un gasto grande, sino que también implica planificar cómo competiría en el ecosistema de jóvenes, sin afectar la progresión del talento ya instalado en el plantel.
- Exigencia económica estimada: unos 20 millones de euros, con plus por objetivos.
- Inversión elevada para un jugador aún sin minutos en el primer equipo.
- Competencia posicional: extremo en una franja donde también opera Lamine Yamal.
“Compra y espera”: la traba FIFA por ser menor y el posible camino por el Barca Atlètic
Aun si las partes lograran acercar posiciones en el futuro cercano, Barcelona no podría incorporar a Veneno de manera inmediata para que juegue en Europa. La razón es clara: las normas FIFA sobre el traspaso internacional de menores impiden un movimiento oficial hasta que el jugador cumpla 18 años.
Ese escenario lleva a pensar en un acuerdo con lógica de “buy-and-wait”, similar al que utilizaron recientemente Real Madrid para Vinicius Junior y Endrick. En la práctica, el club compraría los derechos o cerraría el vínculo, pero el desembarco futbolístico quedaría condicionado al momento en que Veneno sea habilitado por edad.
Una vez que alcance la elegibilidad, el plan que se sugiere es registrarlo en Barça Atlètic, para que comience el proceso de adaptación al fútbol europeo desde un entorno más cercano al ritmo del club, antes de pensar en dar el salto definitivo.
Antecedentes de captación en Sudamérica y la urgencia del Barça
La obsesión por detectar talento joven en la región no es nueva. El interés por Veneno se inscribe dentro de una serie de misiones de scouting que Barcelona viene realizando en Sudamérica. En ese contexto, también se lo vinculó con otros nombres —Eduardo Conceicao y Riquelme Felipe— como parte del intento por contrarrestar el avance de rivales que dominan cada vez más el mercado brasileño.
En Barcelona, la lectura interna es que el jugador puede tener un futuro especialmente prometedor dentro del fútbol sudamericano, y por eso se percibe una presión por actuar con decisión pese a la situación financiera. La dirigencia quiere mantenerse competitiva en la “carrera” por los talentos de élite de su edad, aun cuando el contexto obligue a negociar con creatividad y a administrar el tiempo.
En síntesis: Veneno aparece como una apuesta con proyección y un perfil técnico atractivo para el estilo del Barça, pero la operación está atravesada por tres frentes determinantes—el precio, la restricción económica y la ventana temporal que imponen las normas FIFA—que condicionan cualquier avance. Si el club logra cerrar, el horizonte realista sería un acuerdo con espera, con el objetivo de integrarlo progresivamente a través de Barça Atlètic cuando sea habilitado.
