El arribo de Gordon al Camp Nou fue, a la vez, caro y llamativo. La intención del futbolista de dejar Newcastle, la necesidad del club inglés de vender y el empuje de Barcelona por cerrar antes que Bayern Munich hicieron que la operación se cerrara con una velocidad inusual: en menos de 24 horas, entre actualizaciones en redes y negociaciones, quedó encaminada. El monto pactado podría escalar hasta un total cercano a los 80 millones de euros, una cifra que se vuelve todavía más impactante si se considera el costo final en libras y dólares.
Este cambio también introdujo una dinámica extra en una de las pocas discusiones de nombres que rodean a la selección de Inglaterra de cara al Mundial 2026. Gordon y Rashford pelean por un lugar en el sector izquierdo, aunque el futuro de ambos aparece en el centro de la escena: en el caso del delantero del que se dudaba su continuidad en el proyecto, las grandes inversiones de Barcelona con un jugador de perfil parecido al suyo le agregaron incertidumbre. En ese marco, Thomas Tuchel tendría la oportunidad de observar a ambos durante los amistosos que vienen, contra Nueva Zelanda y Costa Rica, para terminar de definir la mejor combinación.
El debate: “favorito” vs. “más inteligente”
Hoy, Rashford es el que figura como favorito. Es, además, el tipo de elección que suele seducir por lo “sexy”: su fútbol resulta más vistoso y, además, ya le marcó goles a Inglaterra en torneos grandes, con tres anotaciones en el Mundial de 2022. En su mejor versión, se lo considera un delantero de nivel élite, con capacidad demostrada una y otra vez en el máximo plano.
Sin embargo, Gordon podría ser la alternativa más conveniente. No acumula tantos goles como Rashford ni tiene la misma fluidez con la pelota, pero el nuevo fichaje de Barcelona encaja como una pieza hecha a medida en el estilo que Tuchel busca. La lógica del entrenador es clara: por función dentro del sistema, Gordon debería terminar siendo una de las opciones titulares para el seleccionado inglés, en la búsqueda de cortar una sequía de 60 años sin grandes logros.
Rashford: antecedentes y el salto a Barcelona
Antes de pensar en el presente, conviene recordar lo que Rashford es como futbolista. En su momento fue una figura surgida de la cantera, un ídolo en Old Trafford. Pero menos de dos años atrás se lo veía golpeado anímicamente, tras un quiebre con Ruben Amorim que terminó con una frase que marcó el clima: Rashford sostuvo que estaba “listo para un nuevo desafío”.
El camino le dio una pista con su cesión a Aston Villa, que sirvió como señal de que podía volver a su mejor nivel. Aun así, quedó claro que para reencarrilar su carrera necesitaba un destino definitivo, un nuevo hogar permanente donde proyectarse.
Barcelona, en principio, solo aceptó tomarlo a préstamo. Pero dentro de ese acuerdo se incluyó una opción de compra acordada en 30 millones de euros, un monto que no era prohibitivo. Aunque el inglés tendría que competir por minutos con Lamine Yamal, Raphinha, Robert Lewandowski y Ferran Torres, Rashford recibió la oportunidad que necesitaba para arrancar una etapa distinta.
En septiembre, Hansi Flick dejó una clara señal sobre la idea del club: habló de que conversó con Deco antes del inicio de la temporada sobre lo que se necesitaba y explicó que requerían a un jugador con ese perfil. La respuesta del atacante fue inmediata: con 14 goles y 11 asistencias, sostuvo el respaldo de su entrenador. Entre los momentos destacados aparece un golazo de tiro libre en el Clásico de mayo, clave para asegurar la Liga con estilo.
Después de eso, Rashford también manifestó su intención de quedarse en Camp Nou. Además, varios compañeros presionaron para que el club convierta el préstamo en compra. La forma del delantero permitió que el “salvavidas” que Tuchel le tiró en marzo de 2025 se mantuviera vigente hasta lo que será su quinto gran torneo.
Gordon en números: el contraste con Rashford
En la temporada 2025-26, los números “crudos” de Gordon no fueron tan impactantes como los de Rashford. Gordon anotó 17 goles, incluyendo 10 en Champions League, pero además disputó más minutos que su colega de la selección y aportó apenas cinco asistencias.
Su rendimiento irregular en la Premier League tuvo un peso importante en la campaña de Newcastle, que terminó en la duodécima posición. Y hacia el final del campeonato, la situación se terminó de enfriar: Gordon fue quedando relegado, mientras todas las partes parecían ir hacia una separación que se veía venir.
Por qué Tuchel mira más allá del gol
Ahora bien, lo que Gordon puede aportar y Rashford no logra mostrarlo tan fácil no está reflejado en la cantidad de goles o asistencias. El fútbol, cada vez más, se define por sistemas más que por destellos individuales. Y esa tendencia se vuelve todavía más fuerte en el plano internacional, donde las estrellas necesitan compañeros dispuestos a correr y a sostener la estructura para que todo funcione.
Gordon es, literalmente, un socio ideal en la carrera. Dentro de la cancha casi no se detiene: se mueve tanto cuando su equipo tiene la pelota como cuando no. De manera habitual busca espacio por los costados para ofrecer una opción de pase en profundidad. Aunque muchas de esas carreras no terminen en una jugada decisiva, la actitud y la insistencia se repiten una y otra vez.
Sin el balón, también aparece su costado más exigente: es un presionador constante, que incomoda y acosa la salida rival. En una secuencia especialmente destacada durante la temporada 2023-24, Gordon le robó la pelota al lateral derecho del Liverpool, Trent Alexander-Arnold, avanzó con potencia pasando por tres defensores y terminó definiendo para marcar.
Los datos de fondo acompañan la misma lectura. Gordon recorrió más distancia por partido en el último tramo —7,43 kilómetros— que Rashford. De acuerdo con StatsBomb, además, estuvo en el percentil 96 en acciones defensivas, en el 98 en presiones y en el 94 en contra-pressing dentro de la Premier League. Son números que, en términos de intensidad y participación, se ubican en la parte más alta del rango.
Desde lo táctico, la elección también tiene sentido. Aunque Phil Foden y Cole Palmer pueden ser mejores futbolistas “puros” en lo técnico, no se ajustan con tanta facilidad al modo en que Tuchel quiere jugar. Por eso, quedaron afuera de la lista en el verano.
Inglaterra se organiza alrededor de Harry Kane. Tuchel está dispuesto a adaptarse al estilo del capitán, que suele moverse y aparecer desde zonas más profundas, con la condición de que haya un corredor que, desde los costados, llene los espacios que Kane deja. Gordon es justamente ese hombre.
A pesar de que en algunos momentos actuó como número 9 para Everton y Newcastle, y podría volver a hacerlo en Barcelona según quién complete el plantel para cubrir el hueco que dejó la salida de Lewandowski, su formación y desarrollo lo convirtieron en un extremo clásico de banda. Hace el mismo recorrido una y otra vez, con un patrón repetible, y la mayor parte del tiempo lo ejecuta con acierto.
Así, cuando Inglaterra tiene el balón, Gordon funciona como complemento perfecto para Kane. Y cuando no lo tiene, su nivel de trabajo le permite al capitán administrar energías. Incluso en la química, el tándem viene de buena manera: jugaron 528 minutos juntos a lo largo de 12 partidos. Inglaterra ganó nueve de esos encuentros, con un ejemplo grande en el 5-0 a Letonia, donde tanto Kane como Gordon convirtieron.
Riesgo calculado y lectura sobre el estilo de Tuchel
Por supuesto, siempre existe una cuota de riesgo al apostar por un perfil en lugar de otro. Pero, en definitiva, eso fue lo que Inglaterra aceptó al firmar a Tuchel. El entrenador alemán es un especialista en sistemas y no suele tener problemas para dejar en el banco a nombres grandes cuando considera que el dibujo táctico necesita coherencia antes que individualidades.
Si Tuchel decide sentar a Rashford para darle lugar a Gordon, esa tendencia se mantendría: priorizar la estructura por encima del talento individual. También puede mirarse el antecedente de los fracasos de Inglaterra en la Euro 2024: en esos momentos, el ex DT Sir Gareth Southgate se aferró con rigidez a ciertos futbolistas pese a que sus actuaciones no justificaban la continuidad de la convocatoria y repetición de rol.
No es que Gordon no pueda deslumbrar con la pelota. De hecho, completó más regates por 90 minutos que cualquier otro jugador de Newcastle durante la última temporada. Lo que ocurre es que la parte de su juego que lo vuelve especialmente útil para esta selección es la que no suele ocupar titulares. Rashford puede resultar más atractivo y menos predecible, pero Tuchel entiende que su selección necesita que se asuma ese tipo de apuesta si el objetivo es llegar lejos en Norteamérica.
Si no arranca: rol dentro del Mundial
Aun si Rashford no fuese titular, eso no implicaría que quede sin protagonismo en el torneo. Con las temperaturas elevadas que se espera que Inglaterra enfrente a lo largo del Mundial, Tuchel necesitará administrar el plantel y evitar que los que comiencen cada partido se desgasten hasta el límite.
Y como con Palmer, Foden y otros jugadores no disponibles para el entrenador, Rashford aparece como una de las pocas alternativas que pueden cambiar un partido desde el banco: puede aportar una dimensión extra al ataque si hace falta en momentos puntuales. En sentido inverso, es difícil pensar que Gordon tenga el mismo impacto si Tuchel estuviera obligado a remontar un marcador.
Por eso, mientras queda por verse si Barcelona decide hacer permanente el pase de Rashford y convertirlo en competencia directa con Gordon por minutos en el club, la decisión que Tuchel debe tomar en Inglaterra es más nítida: apostar por Gordon desde el arranque. El motivo, claro, es que costó 80 millones de euros.
