Arsenal, por fin, rompió la sequía y se quedó con el título de la Premier League, mientras que en paralelo hubo festejos en Alemania, Italia y España: Bayern Múnich, Inter y Barcelona también celebraron en sus torneos domésticos. En el plano continental, la victoria de PSG evitó que los trofeos europeos quedaran en manos exclusivamente inglesas, ya que Aston Villa ganó la Europa League y Crystal Palace se quedó con la Conference League, respectivamente.

Los técnicos de esos equipos tuvieron campañas notables, pero no fueron los únicos: hubo entrenadores que sostuvieron recorridos de cuento o que dieron el golpe con un trofeo inesperado. La pregunta, entonces, es cuáles fueron los mejores entrenadores de la temporada.

En una lista con el top 20, se destaca el trabajo de los protagonistas de un curso que mezcló dominio, remontadas y decisiones clave.

Top 20: los mejores entrenadores de la campaña

Brentford fue de los clubes más señalados para pelear el descenso antes de arrancar la nueva temporada. El motivo era claro: Keith Andrews, debutante como DT, tuvo que ocupar el lugar de Thomas Frank, en un contexto complicado por la salida del capitán Christian Norgaard y también por la venta de Bryan Mbeumo y Yoane Wissa, quienes habían sumado 39 goles entre ambos en el curso anterior.

Sin embargo, al ver al equipo en cancha, la película fue distinta: Andrews llevó a Brentford a terminar noveno en la Premier League, un rendimiento que igualó el mejor registro que habían logrado con Frank. El único punto a lamentar fue la falta de clasificación a Europa por diferencia de gol, porque el cierre del equipo fue irregular: apenas dos triunfos en los últimos 13 partidos terminaron pesando.

En Países Bajos, no hubo ganador más contundente que PSV. El equipo de Peter Bosz defendió el campeonato y lo hizo con una diferencia enorme: terminó 19 puntos por encima de Feyenoord, segundo. En 34 fechas de liga, los dirigidos por Bosz convirtieron 101 goles, una distancia marcada frente al siguiente mejor registro, que quedó en manos de NEC Nijmegen con 77.

La continuidad de Bosz tuvo premio: extendieron su vínculo por dos años. Aun así, el objetivo inmediato es mejorar de cara a la Champions League, porque aunque PSV ganó con autoridad ante Napoli y Liverpool, no pudo avanzar a las rondas eliminatorias.

En Sunderland hubo una inversión fuerte para un club que acababa de ascender. La mayoría de los refuerzos ya eran piezas contrastadas, pero aun así, la lectura de muchos observadores era que los Black Cats iban a sufrir en la Premier League. El argumento era el regreso al máximo nivel después de 2017.

El dato que cambió el guion fue que el equipo ni siquiera se acercó a la zona baja. Eso representa un gran mérito para Régis Le Bris. Al final, Sunderland terminó séptimo y con plaza para la Europa League asegurada, un resultado que excedió cualquier expectativa razonable.

El regreso a la élite no lo vivieron con miedo. La permanencia parecía prácticamente resuelta hacia la mitad de la temporada. Hubo resultados flojos en la parte inicial de la primavera, lo que alimentó versiones de que el francés podría ser reemplazado en el verano, pero Le Bris respondió con contundencia: cerró el curso con victorias ante Everton y Chelsea, disparando una fiesta enorme en el Stadium of Light.

Además, Sunderland le ganó a Newcastle en condición de local y también afuera: una temporada para enmarcar en Wearside.

NEC Nijmegen había clasificado a competiciones europeas solo en tres ocasiones anteriores. Pero el escenario podía cambiar: con Dick Schreuder al mando, el equipo terminó tercero en la Eredivisie, lo que abre la puerta a que juegue la Champions League de la próxima temporada desde las rondas de clasificación del principal certamen de clubes de Europa.

Schreuder regresó a Países Bajos el verano anterior tras un paso por España con Castellón. Su estreno fue ideal: un 5-0 sobre Excelsior Rotterdam en su primer partido marcó la pauta de una campaña memorable. NEC no solo respondió en liga, sino que también avanzó hasta la final de la Copa de Países Bajos, aunque perdió ese partido frente a AZ Alkmaar.

La campaña de Hearts pudo haber terminado con dolor, pero igual hay que reconocer el trabajo de Derek McInnes en Tynecastle. Desde el equipo de Aberdeen de Sir Alex Ferguson en 1985, ningún plantel distinto a Celtic o Rangers había logrado ganar la liga escocesa. En este caso, McInnes y su grupo estuvieron a pocos minutos de romper el dominio del “Old Firm”, pero terminaron cediendo en la última jornada ante Celtic.

Con el respaldo del socio minoritario Tony Bloom y la estructura de Jamestown Analytics, un sistema de tecnología de scouting con el que Brighton se consolidó en la Premier League, McInnes pudo mezclar incorporaciones menos conocidas con futbolistas que ya estaban asentados en el club. El resultado fue muy positivo, y de no mediar alguna decisión arbitral discutible —o varias—, Hearts podría haber terminado con una medalla de campeón.

El título más improbable de Europa para 2025-26, sin dudas, apunta a FC Thun en Suiza. El club estuvo muy cerca de desaparecer cuando descendió a la segunda categoría en 2020, pero logró rebotar con una remontada impresionante, en gran parte gracias al trabajo del entrenador Mauro Lustrinelli.

Lustrinelli había tomado el mando recién en 2022, sin antecedentes previos como DT de clubes. Aun así, guió al equipo a la promoción en la temporada anterior y luego lo llevó al campeonato de primera división, el primero en la historia de Thun en sus 128 años. Aunque la diferencia final fue de apenas cinco puntos, el cierre tuvo un condimento especial: una vez que matemáticamente se coronaron, no volvieron a ganar ninguno de los últimos cinco partidos.

Este logro también le abrió puertas en Alemania: Lustrinelli fue nombrado nuevo entrenador de Union Berlin en la Bundesliga a partir de esta hazaña.

Sebastian Hoeness asumió cuando Stuttgart estaba último en la Bundesliga y con el descenso muy cerca, en abril de 2023. En los tres años posteriores, el entrenador logró levantar al equipo y estabilizarlo, hasta que en esta temporada terminó con un puesto entre los cuatro primeros.

Ese cuarto lugar les garantiza Champions League por segunda vez en tres años. Además, Stuttgart llegó a su segunda final consecutiva de la DFB-Pokal, aunque no pudo revalidar el título que había ganado la campaña anterior: Bayern Múnich y Harry Kane fueron los ganadores en Berlín.

De todas maneras, Hoeness volvió a demostrar que es uno de los entrenadores jóvenes más destacados del continente, y todo indica que tarde o temprano un club más grande que Stuttgart va a animarse a apostar por él, con 44 años.

Real Sociedad atravesó una primera parte de temporada realmente mala. Cuando Pellegrino Matarazzo llegó como entrenador en diciembre, el equipo estaba apenas dos puntos por encima de la zona de descenso de La Liga. A partir de ahí, la reacción fue fuerte: La Real perdió solo dos partidos en los primeros 15 que disputó con Matarazzo, lo que le permitió no solo alejarse del peligro, sino también llegar a la final de la Copa del Rey.

En la noche en Sevilla, empataron 2-2 con Atlético de Madrid y luego ganaron 4-3 en la definición por penales, para quedarse con el séptimo trofeo importante de la historia del club. Aunque después de esa gran noche el rendimiento bajó un poco, queda claro lo que hizo Matarazzo durante su primer tramo completo en España.

Julian Schuster venía de guiar a Freiburg a un quinto puesto en su temporada debut. Esta vez, mantuvo el impulso y llevó al equipo alemán a una final europea por primera vez en su historia. Hasta entonces, el club nunca había superado el último 16 en ningún torneo continental. Pero en el camino eliminó a Genk, Celta de Vigo y Braga, para ganarse el lugar en la final de la Europa League.

En el partido decisivo, Aston Villa fue claramente superior, pero eso no opaca el mérito de Schuster y su plantel. Además, el equipo también aseguró cupo europeo terminando séptimo en la Bundesliga y alcanzó las semifinales de la DFB-Pokal. Con 41 años, todo indica que Schuster será pretendido por equipos grandes en los próximos años.

Manchester City no vivió un curso “redondo”: dejó puntos en 15 partidos de liga y quedó eliminado de la Champions League en los octavos de final. Aun así, Pep Guardiola aprovechó al máximo el proceso de transición que atravesaba el plantel, en lo que terminó siendo su último campeonato al mando en el Etihad.

El entrenador logró integrar incorporaciones como Rayan Cherki, Gigi Donnarumma, Antoine Semenyo y Marc Guehi. Mientras tanto, jóvenes con futuro como Jeremy Doku, Nico O’Reilly y Abdukodir Khusanov también dieron pasos adelante.

Considerando cómo se había caído el City el curso anterior, y el hecho de que Guardiola lograra mantener cerca a Arsenal mientras ganaba los títulos de FA Cup y Carabao Cup, la despedida del DT merece reconocimiento. Se va dejando una base sólida sobre la que Enzo Maresca puede construir.

En febrero, por increíble que parezca, Lens llegó a estar cerca de arrebatarle el título de la Ligue 1 a Paris Saint-Germain. El equipo de Pierre Sage no lograba quedarse atrás ante el poderío del conjunto europeo, y eso obligó a Luis Enrique a usar a futbolistas clave más en profundidad de lo que hubiera querido, condicionado por el rendimiento de Lens.

Sage logró sacarle el máximo a las incorporaciones Florian Thauvin y Odsonne Edouard, entre otros. Aunque el intento por el campeonato no terminó como esperaban, Lens igual pudo festejar al conquistar la Copa de Francia por primera vez en su historia tras vencer a Niza en la final de mayo. Para ser su primera temporada al mando, Sage no pudo hacer mucho más.

Tras lo que le tocó vivir la campaña previa, Francesco Farioli podía tomarse tiempo, y aun así fue comprensible que algunos pensaran que se iba a alejar del fútbol. El italiano renunció a su cargo en Ajax después de que el equipo holandés dejara escapar una ventaja de nueve puntos en los últimos cinco partidos de la Eredivisie, entregándole el título a PSV. Pero apenas pasó poco tiempo y volvió a subirse al caballo: tomó el trabajo del entrenador del Porto.

La elección le salió bien: llevó a su nuevo club a ganar el primer título de Liga Portugal desde 2022. El cierre de la carrera fue rápido: lo selló con dos partidos de anticipación, mientras Sporting CP y Benfica, invicto, quedaban detrás. Farioli se aseguró un rendimiento muy sólido: su equipo perdió solo dos partidos de liga en todo el curso, y eso devuelve parte del crédito a su reputación como uno de los mejores entrenadores jóvenes de Europa.

Bournemouth llegó a la temporada con bajas sensibles: había perdido al arquero y también tres cuartas partes de su defensa titular. Además, en enero vendió a su mejor jugador ofensivo, Antoine Semenyo. En otro contexto, cualquier entrenador habría tenido excusas. Pero Andoni Iraola no es un técnico común.

Iraola reconstruyó rápido el fondo y sumó calidad en otras zonas. Aun así, el arranque fue aún más alto de lo esperado: el equipo llegó a estar segundo en la tabla tras perder solo uno de sus primeros nueve partidos. El problema es que ese arranque brillante se fue apagando: una racha sin triunfos de 11 encuentros lo empujó de vuelta a un lugar en el que quedaba cerca de pelear el descenso.

Con Semenyo a punto de salir, en el Vitality Stadium temían lo peor. Pero no hizo falta preocuparse demasiado: el extremo, con destino a Manchester City, anotó el gol del triunfo en el tiempo agregado ante Tottenham en su última aparición. Ese tanto prendió una nueva etapa: el equipo encadenó un invicto de 18 partidos hasta el final y consiguió un sexto puesto, además de clasificar a Europa por primera vez en la historia del club.

En el caso de Liverpool, la lectura es clara: están “buscando” un entrenador del nivel de Iraola, con la premisa de que él sería el sucesor de Arne Slot en Anfield.

Como sucesor de Simone Inzaghi, Cristian Chivu tenía una tarea exigente al llegar a Inter: no solo debía tomar el relevo de un ciclo exitoso, sino también recomponer el plantel luego de que las ilusiones de un triplete se deshicieran en el tramo final de la campaña anterior. Un mal paso por el Mundial de Clubes no anticipaba buenas noticias, pero el rumano fue enderezando el rumbo en San Siro hasta terminar el curso con dos trofeos en el bolsillo.

Inter cerró la Serie A con 11 puntos de ventaja en la cima, tras escaparse de sus rivales en la primavera temprana. Además, se quedó con la Coppa Italia al vencer a Lazio, luego de una remontada notable en semifinales para superar a Como.

Lo de la Champions League fue un golpe: quedó eliminado ante Bodo/Glimt, y mejor no entrar en detalles. Pero Chivu puede estar satisfecho por lo logrado teniendo en cuenta que solo acumulaba cuatro meses de experiencia como entrenador en la máxima categoría con Parma.

Hay debate sobre si la línea alta y el planteo arriesgado de Hansi Flick pueden poner un techo a lo que Barcelona alcance en Champions League. Pero no hay discusión con el éxito local del alemán desde que llegó a Cataluña en 2024.

Barcelona defendió el título de La Liga con autoridad: terminó ocho puntos por encima del Real Madrid que escoltó. Y eso, pese a que Lamine Yamal, Raphinha, Pedri y Frenkie de Jong se perdieron partes del campeonato por lesiones. Flick además encontró una forma de jugar muy atractiva, y con el presidente Joan Laporta decidido a apostar fuerte en el mercado de verano, pocos dudan de que el próximo curso traerá más alegrías.

Si en la cancha Cesc Fàbregas fue un jugador brillante, ahora también parece haber aprendido bien el rol de entrenador. Luego de dirigir a Como —recién ascendido— a una campaña de mitad de tabla en su primera temporada, se propuso clasificar a Europa. Aunque no muchos se imaginaron el nivel que alcanzaría Como.

Fàbregas llevó al equipo al cuarto puesto en la Serie A, asegurando la clasificación a Champions League por primera vez en la historia del club. El plantel tuvo la mejor defensa de la liga, concediendo solo 29 goles en 38 partidos. Y un nombre propio sobresalió: Nico Paz, que conectó el juego ofensivo y siguió creciendo bajo la guía del entrenador.

Con la mayoría de los puestos vacantes en clubes grandes ya ocupados, la chance de que Fàbregas vuelva a liderar Como el año próximo es muy real: el equipo se prepara para “cenar” en la mesa de los mejores de Europa.

Aston Villa arrancó la temporada con un problema: no pudo ganar ni marcar en sus primeros cinco partidos. Con ese panorama, surgieron dudas reales sobre si Unai Emery ya había exprimido todo lo que podía ofrecer. También pesó la poca actividad de fichajes en el verano, que dejó al equipo sin aire fresco en Villa Park.

Pero Emery volvió a demostrar por qué está entre los entrenadores más reconocidos de Europa. Un cambio dramático en los resultados los metió en la pelea por el título hacia la vuelta del año. Luego, en el invierno, el rendimiento decayó y el equipo no terminó de sostener el ritmo. Aun así, se recuperó: terminó cuarto y regresó a Champions League.

Y si a eso se suma otro triunfo en Europa League, Emery sigue demostrando que quienes lo cuestionaron se quedaron cortos una y otra vez.

En Bayern Múnich, la elección de Vincent Kompany llegó después de que seis entrenadores diferentes rechazaran el puesto, antes de que el club cerrara con el técnico del Burnley en 2024. Pero los bávaros parecen felices con el belga, porque el equipo avanzó de manera clara en una campaña vibrante en el Allianz Arena.

Con Kompany, Bayern jugó el fútbol ofensivo más dominante de Europa y celebró al defender la Bundesliga. En el camino anotaron 122 goles y terminaron 16 puntos por encima de Borussia Dortmund, segundo. A eso le sumaron otra alegría: ganaron también la DFB-Pokal y llegaron a semifinales de Champions League. Aunque el entrenador podría sentir que fue una oportunidad perdida, considerando la forma de Harry Kane, Michael Olise y Luis Díaz.

Luego de tres subcampeonatos seguidos y cinco temporadas sin trofeo, Arsenal y Mikel Arteta por fin consiguieron el objetivo en la Premier League. En el Emirates, Arteta fue dejando atrás el estilo parecido al de Guardiola con el que el equipo jugaba al principio, y se ganó el crédito por anticipar el cambio de rumbo del campeonato hacia un fútbol más físico, con mayor peso en las jugadas de pelota parada, construyendo un plantel capaz de resistir hasta el final.

Hubo tropiezos, claro, pero Arsenal fue el equipo más sólido de la temporada inglesa. En Europa, la única derrota que sufrió fue en la final de Champions League, y aun así el desenlace llegó por penales. El camino desde que Arteta tomó el mando hasta este momento de festejo muestra el trabajo que realizó el español.

Si el triplete de Luis Enrique la temporada anterior no lo terminó de consolidar como uno de los mejores entrenadores de su generación, entonces la confirmación defendiendo la Ligue 1 y también la Champions League hace que la discusión quede cerrada.

PSG no la tuvo tan fácil en el plano doméstico: Lens lo puso contra las cuerdas hasta el final, y el equipo sufrió una salida vergonzosa de la Copa de Francia ante Paris FC. Pero el fútbol tiene un final, y en este caso los resultados justifican el camino. Luis Enrique también debe ser reconocido por cómo administró su plantel para que sus figuras llegaran con más frescura a los compromisos europeos. Aunque el equipo no fue exactamente el mismo que el que arrasó el curso previo, igual tuvo uno de los ataques más peligrosos del mundo y lo utilizó con inteligencia para una campaña más que memorable en el Parc des Princes.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.