El Real Madrid dejó expuesta una faceta defensiva frágil en el 2-1 del martes en el Santiago Bernabéu, en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League ante el Bayern Múnich. El resultado, además de estrechar la eliminatoria, dejó a Carlo Ancelotti con un trabajo claro de cara a la revancha.
De todas maneras, desde la prensa española sostienen que Los Blancos todavía están a tiempo de dar vuelta la serie cuando se midan nuevamente en el Allianz Arena, el próximo miércoles. La cita decisiva en territorio bávaro volverá a poner a prueba la capacidad del Madrid para sostenerse atrás, y el entrenador italiano intentará aprovechar cualquier fisura que aparezca en el dispositivo del Bayern. Con ambos equipos cargados de historia en la máxima competencia europea, la eliminatoria promete cerrarse con emoción en dos partidos.
El punto defensivo que busca ajustar Ancelotti
En ese escenario, el foco principal pasa por la vuelta de Ferland Mendy. El diario AS indica que el lateral izquierdo francés estaría de regreso en el once inicial, un cambio que, según la misma lectura, serviría para ordenar el equilibrio defensivo del Real Madrid y, sobre todo, sumar un recurso clave para frenar el poder ofensivo del conjunto alemán.
El movimiento cobra aún más valor si se tiene en cuenta lo ocurrido en la ida, donde el español Álvaro Carreras, la otra alternativa como lateral en la lista merengue, tuvo dificultades para contener el ataque del Bayern. La preocupación se acentuó en el tramo donde apareció el peligro del extremo derecho Michael Olise, uno de los nombres que más complicó a la defensa madrileña.
Además del ajuste en el lateral, el Madrid también planea contar con Éder Militão como conductor de la línea de fondo en el segundo capítulo de la serie. La intención es que el brasileño sea quien vuelva a liderar la retaguardia, luego de mostrar una mejora evidente en su condición física, algo que el cuerpo técnico toma como una señal positiva para el partido de vuelta.
La recuperación de Militão, en la lectura del entorno del plantel, aporta más solidez y mejora la capacidad del equipo para salir jugando desde atrás. Ese punto, precisamente, fue uno de los que más sufrió el Real Madrid en la ida: con la presión del rival encima, le costó sostener la salida limpia y encontrar espacios para progresar con criterio.
