Dusan Vlahovic cortó una sequía de 180 días sin convertir con un golazo de tiro libre ante Hellas Verona, en una noche que en la tribuna del Allianz Stadium ofreció motivos para festejar. Sin embargo, el alivio inmediato no alcanzó para borrar la incomodidad que se viene acumulando puertas adentro de Juventus. Aunque el bombazo del serbio evitó una caída humillante frente a un rival que ya estaba comprometido por la parte baja, el tanto no destrabó —ni siquiera aceleró— un proceso de renovación que ahora entra en su tramo decisivo.

El delantero nacido en la estructura de Fiorentina es una pieza clave en el plan del club, que necesita asegurar un cuarto puesto en la Serie A para sostener el objetivo de la próxima Champions. Pero a la cuenta regresiva del contrato actual se le suma otro factor que pesa: quedan apenas 56 días para que el vínculo venza, y la distancia entre el entorno del jugador y la dirigencia de Juventus se siente cada vez más. En el centro de entrenamiento de Continassa, el mensaje interno es claro: se trabaja con márgenes económicos estrictos, lo que derivó en un escenario de tensión sostenida con el equipo del ariete.

En ese contexto, ya se concretaron cinco encuentros entre directivos de Juventus y Milos Vlahovic —padre y representante del futbolista— para avanzar en una salida negociada. En esas reuniones, el lado del jugador mostró una señal llamativa de flexibilidad en materia salarial: estaría dispuesto a aceptar una extensión en el corto plazo con una estructura similar a la que percibe Kenan Yildiz. La propuesta apunta a que Vlahovic cobre alrededor de 7 millones de euros por año, una cifra sensiblemente inferior a los 12 millones que viene recibiendo en esta temporada.

El problema es que, aun con esa aparente mejora relativa en el sueldo, todavía no hay acuerdo. Los puntos que traban la firma se concentran en los costos adicionales: las comisiones del agente y el bono de firma que exige la parte vinculada al delantero serbio. Ahí Juventus marca la cancha y, por el momento, no está dispuesta a incrementar esos montos, dejando la negociación en un compás de espera que se vuelve más difícil a medida que se acerca el verano y el mercado de pases.

Con el límite cada vez más cerca, el club decidió empujar la situación desde su lado. Lo que circula desde las oficinas de la Vecchia Signora es una postura de austeridad: Juventus sostiene que no puede —y no quiere— exceder ciertos números para asegurar la continuidad del nueve titular. En la práctica, la lectura que se impone es la de un ultimátum: el club le estaría dando a entender a Vlahovic que o acepta las condiciones planteadas o deberá buscarse otro destino.

Desde la administración, el foco está puesto en la sustentabilidad a futuro, incluso si eso implica asumir el riesgo de perder a una figura determinante del equipo. Y, al mismo tiempo, el entorno del jugador no parece tener la misma urgencia para cerrar. Hay una idea instalada: si el equipo termina de la mejor manera y logra un fuerte cierre de temporada, el valor de Vlahovic en el mercado podría aumentar, abriendo mejores oportunidades para él.

En ese escenario, si el delantero terminara convirtiéndose en agente libre “de lujo”, podrían aparecer con fuerza grandes clubes europeos, como AC Milan y Bayern Munich, para intentar sumarlo sin pagar un traspaso. Por ahora, más allá de las negociaciones y de las posturas encontradas, ambas partes mantienen como prioridad el objetivo deportivo inmediato: asegurar la clasificación a la Champions. Aun así, la sensación de incertidumbre persiste y la renovación, por el momento, sigue sin destrabarse.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.