Tim Weah tiene claro qué significa ser deportista en la sociedad moderna, en parte porque ese “papel” no terminó de volverse realmente nuevo. En el fondo, es un trabajo bien elemental: el tiempo pasa, cambian las formas, pero la tarea de entretener y emocionar no se mueve demasiado. Durante siglos, figuras como él fueron necesarias: no para otra cosa que para ofrecer espectáculo.

“Básicamente, eso somos. Siempre digo que si uno toma estos tiempos modernos y los retrotrae, por ejemplo, a la época del Imperio Romano, nosotros seríamos artistas. Hoy, en cambio, estamos actuando”, expresó Weah.

Weah es un artista, sí, y el show más importante de su carrera está por venir. El Mundial llega a su país, Estados Unidos, y no hay escenario más grande para él que el que lo tendrá como protagonista junto a la selección masculina. Con 26 años, el foco del mundo estará puesto en él y en sus compañeros cuando salten a la cancha para ofrecer un espectáculo que vuelva a poner al deporte en el centro de la escena.

Igual, hay un punto inevitable: esas actuaciones terminan. En realidad, a este nivel duran apenas 90 minutos. La posibilidad de rendir al máximo tiene límite, aunque no sea el mismo que el de quienes luchaban en Roma hace tantos años. Por eso, a lo largo de la charla, Weah abraza y también empuja hacia atrás la idea de que su identidad se agota en “ser un performer”. La pregunta que queda flotando es obvia: ¿no puede ser todo, no?

Más roles que el de “actuación”

Para Weah, hay más lugares para ocupar. En la lista aparecen el de compañero, el de amigo y el de hijo. También suma el de referente y embajador, pero no se queda ahí: menciona que puede ser dueño de club, músico, artista, embajador… y la enumeración sigue. Lo que busca es no encajonarse en una sola casilla, incluso cuando los partidos grandes de su vida están cada vez más cerca.

Dentro de esos papeles, hay uno que viene rondándole con más fuerza en las últimas semanas: el de contador de historias. Por eso, incluso en medio de todo lo que vive, se pregunta qué historia está armando y cómo se verá cuando termine esta etapa. Esa búsqueda lo lleva a mirar otras narraciones, a absorber elementos de distintos lados y a mezclarlos en partes de su propio recorrido. Y, en el fondo, el motivo es claro: dejar relatos que valgan la pena y que se puedan mirar con orgullo.

“Todo forma parte de mi historia. Cuando sea mayor, voy a poder compartir mis experiencias con mis hijos y con mis nietos. Por eso vivo esta vida y por eso atravieso cada prueba, cada momento grande, cada país, cada cultura: para contárselo a mis futuros hijos y a mis nietos”, sostuvo.

“Creo que lo lindo de esta experiencia es que no es solamente deporte. También es vida, y yo todavía la estoy descubriendo. Tengo ganas de ir a más lugares, de aprender más cosas, de conectar con más gente, para que cuando ya no esté, tenga historias para dejarle a los más chicos”, añadió.

Por ahora, su historia sigue en marcha. Todavía está armando las distintas facetas que tendrá que jugar mirando el capítulo más grande que se le viene.

El Mundial y lo que representa para EE. UU.

Durante años, se discutió qué significará el próximo Mundial para el fútbol estadounidense. No hay demasiados que estén tan capacitados para responderlo como Weah. En parte porque, de algún modo, él representa al fútbol de su país: un cruce de historias y de identidades.

Es hijo de una leyenda del fútbol liberiano que terminó liderando a un país, y también de una enfermera de Jamaica que pasó su vida adulta luchando por los más necesitados. En su infancia tuvo etapas en Nueva York y en Florida. Además, maneja varios idiomas y, a lo largo de su carrera, vivió en lugares como París, Glasgow, Lille, Turín y Marsella. “¿Qué es más estadounidense que eso?”, se pregunta el propio relato.

Y no queda mucho más que decir: el USMNT también es esa mezcla. Hay futbolistas de distintos estados y con orígenes diferentes. Algunos crecieron dentro del sistema de Estados Unidos; otros llegaron al fútbol en distintos momentos de su vida. Weah los conoce de cerca y también tiene experiencias propias que lo conectan con esa diversidad.

“Donde sea que estuve, siempre tomo algo de esos lugares. Lo más importante que me llevo es el amor que tengo por la gente en general y por el mundo. Poder viajar, ver sitios distintos y conectar con culturas y tradiciones diferentes es algo con lo que crecí. En Nueva York, por ejemplo, te encontrás con un poco de todo”, explicó.

Eso es lo que promete este verano: un poco de todo. No solo para Weah, sino para cualquiera que esté involucrado con el Mundial. En un contexto normal, los Mundiales ya traen caos y locura, pero también se convierten en una vitrina enorme de lo humano. Todo eso aterriza en Norteamérica este verano, para un torneo que promete ser el más grande hasta ahora, tanto por tamaño como por nivel de exposición.

¿Qué significa para Weah? “De nuevo, un poco de todo”.

“Es un momento enorme. Cuando un país consigue un Mundial, es algo gigante. Y como el fútbol todavía está creciendo en nuestro país, se siente increíble. Queremos que el fútbol se juegue en cada esquina de Estados Unidos, y estar en primera línea de eso es una sensación fantástica. También es hermoso poder inspirar a la generación más joven y representar a quienes sienten que tal vez falta representación. Va a ser emocionante y ojalá podamos sacar muchas cosas positivas”, aseguró.

Weah tuvo su gran momento en 2022 y espera repetirlo en 2026. Desde aquel torneo en Qatar, con su gol que abrió el certamen, lo tuvo presente muchas veces. Fue la culminación de todo lo que venía construyendo, aunque no quiere que ese tanto lo defina para siempre. Considera que tiene mucho más para ofrecer que un único gol de hace años.

Artista, pero también “gente”

Hay algo que, en varias formas, es muy Weah: el concepto comercial que lo muestra caminando hasta un piano. La cámara recorre un campo de fútbol antes de detenerse en el instrumento, con acercamientos que remiten a las botas como parte de la campaña, y luego vuelve a él para ver cómo se sienta a tocar mientras el plano gira. Sombreros oscuros, traje, sonrisa, el ritmo de los pies y la idea de estar en su lugar de felicidad.

En el núcleo, Weah se ve como un artista. Hace música desde hace tiempo, encuentra belleza en escribir, pintar y también en la moda. Para él, hay algo especial en crear algo desde la nada, sin importar el medio; y su medio, casualmente, suele ser una cancha de fútbol. La entiende como su lienzo: allí toma la pelota con los pies y crea algo que es suyo.

A veces se separa “deportistas” de “artistas”, pero Weah no lo mira igual. Para él, son prácticamente lo mismo. Las habilidades son distintas, pero la mentalidad es idéntica. Por eso, piensa que ser atleta no lo hace menos artista: incluso lo vuelve más artista.

“Ser creativo, en sí mismo, es de eso que se trata ser atleta. Querés mostrar tu mejor versión en la cancha, enseñar lo que podés hacer; eso es lo que hace un artista sobre un lienzo. Buscan enseñar su mejor obra y llevarla al mundo”, remarcó.

“Es algo maravilloso tener talento y poder compartirlo con la gente”, completó.

Su mejor talento está en el campo, y esa capacidad lo llevó más lejos de lo que él mismo imaginaba. Además, lo puso en contacto con muchísimas personas que cambiaron la manera en que mira la vida. Se considera afortunado por eso.

Cómo es fuera de la cancha y qué historias cuenta

Como persona, suele describirse a Weah como alguien tranquilo. Se abre cuando te conoce, dicen sus compañeros, pero antes prefiere quedarse escuchando. No lo hace por ser introvertido, como muchos suponen, sino porque desde el inicio intenta entender quién tiene enfrente y cómo es esa persona.

“Me encanta escuchar historias. Me gusta aprender cómo vive la gente. Sentarse a conversar y cruzar cómo crecí yo y cómo crecieron ellos, incluso detalles chiquitos, creo que una charla puede sanar el mundo. Esa es mi vibra”, dijo.

Las historias que más suele tener que contar giran alrededor del fútbol: cómo fue la infancia con un padre que ganó el Balón de Oro; qué cambia en la vida cuando jugás la Champions League; contra quiénes fueron los mejores rivales que enfrentó; y cuál es el gol más lindo que convirtió.

Esas anécdotas están bien, y en el campamento de marzo habló de varias con GOAL. Aun así, sigue disfrutando volver sobre las de 2022. También está dispuesto a abrirse sobre las partes difíciles del año 2024, y tiene ganas de contar el camino hacia 2026, con lo bueno y con lo malo. Para él, eso es la vida: el recorrido, completo.

“Una cosa que siempre digo es que soy amante de la gente. Y algo que valoro del fútbol es lo humilde que termina siendo el camino. Cuando yo me encuentro con un hincha, muchas veces lo veo achicarse, porque piensan ‘ah, él es una superestrella y lo vemos en televisión’. Pero bajar a tierra y compartir historias con la gente te muestra que todos somos humanos y que amamos de la misma manera. No somos tan diferentes”, expresó.

Claro que él es distinto, en un mundo donde todos luchan por cumplir sus sueños. Weah probablemente viva este verano un capítulo similar al anterior, y entiende el peso de esa meta no solo para él, sino para millones que también lo sienten como propio.

Weah siempre supo qué significa el fútbol. Con el apellido Weah, es fácil entender el impacto del deporte. El fútbol le presentó al mundo a su padre, George, y a partir de esa aparición, él terminó convirtiéndose en la cara de su país, tanto en el plano político como como un héroe de dimensiones enormes. Esa es la clase de plataforma que puede ofrecer el deporte: un balón que conecta con personas.

“Desde el principio lo tenía bastante claro. Crecer en una familia futbolera te lo deja ver por todo lo que escuchás y por todo lo que mirás, por las historias y los videos”, explicó.

Una era de Mundial con redes y conexión

Probablemente no llegue a ser presidente y tampoco será la cara de su país. Pero sí puede conectar. Y, en muchos aspectos, hoy es más fácil que nunca, especialmente para los futbolistas: el mundo está literalmente al alcance de la mano. No es una metáfora. Con un par de toques en una pantalla de celular, cualquiera puede comunicarse con cualquiera para hablar de lo que sea. Esa lógica también se siente durante un Mundial.

“Este es un momento grande para Estados Unidos, en general. Y creo que el hecho de tener el Mundial en esta etapa, en la era de las redes sociales, va a ser enorme. Para la cultura, va a ser increíble y todos van a querer llevar a sus chicos al fútbol. Todo el mundo va a querer saber más y eso nos va a unir como nación. Para mí, lo más lindo de todo es eso”, afirmó.

“En esencia, el fútbol es un deporte, pero el torneo como evento completo une familias, une gente que no se conoce. Queremos llevar amor y alegría. Y siento que ese es nuestro rol como protagonistas en este Mundial”, agregó.

Así, la idea vuelve al punto inicial: Weah es apenas uno de los actores de la historia del Mundial. Él jugará su parte y, con suerte, lo hará de la mejor manera. Después, el relato seguirá rodando. El fútbol no se termina y quienes lo juegan no permanecen mucho tiempo. Entonces, lo único que queda es intentar hacer cosas que valgan la pena recordar.

Ese es el sentido del verano para Weah: aportar el tipo de actuaciones que quiere dejar. Llegarán más artistas, algunos brillarán más que otros, pero este verano vuelve a ser una chance para él de subir al escenario y formar parte de algo que puede cambiar a su país para siempre.

“Yo siento que el ciclo sigue. En serio, antes éramos los que mirábamos a los que estaban arriba, y ahora nos toca estar en ese lugar y tenemos mucho poder. Como dije, el Mundial viene a nuestra casa, y va a ser un momento enorme para todos nosotros y para nuestras familias. Es un instante para representar e inspirar. Estar en primera línea de eso es una sensación maravillosa, y poder llevar esa insignia en casa, en un torneo tan prestigioso, es un sueño hecho realidad”, declaró.

“Todavía estoy viviendo un poco mis sueños de chico. Estoy tratando de demostrarles algo a todos”, cerró.

Arranca así lo que podría ser la actuación más grande en la historia del fútbol estadounidense. Y si la historia termina siendo tan potente como se imagina, no será solamente por Weah: también por todos los demás que esperan cumplir sus propios sueños, cada uno desde su lugar en este relato.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.