Son Heung-min todavía mira el Mundial con la misma inocencia con la que lo haría cualquier chico. Lo recuerda como un momento especial, cargado de sensaciones: aquel primer torneo al que llegó con la ilusión de que lo llamaran, la expectativa que crecía con los días y, finalmente, el impacto personal en la fase de grupos, cuando marcó contra Argelia.

Tenía 21 años en ese entonces y era, para el fútbol coreano, una de las próximas promesas más claras. Pasaron doce años y, en términos de producción goleadora, unos 150 tantos antes de llegar a esta etapa. Sin embargo, una parte de esa chispa sigue intacta. Hoy, el astro de Corea del Sur y de LAFC encara su cuarto Mundial y, en lo emocional, no parece que el tiempo haya cambiado demasiado.

“No importa cuántos Mundiales hayas jugado; para mí el Mundial es como un sueño de chico. Cuando pienso en la competencia, incluso siendo adulto, siento que sigo siendo un niño”, expresó en el marco de la campaña Hyundai Next Starts Now.

Ahora bien, esta edición tiene un matiz: el problema es que Son, al menos en esta temporada con LAFC, no está encontrando la red con la regularidad que suele. Si su etapa en el club arrancó con fuerza —cerró 2025 con 12 goles en 13 partidos—, después la producción se fue apagando. En la MLS todavía no marcó, y aunque acumuló 16 asistencias en todas las competencias, su sello de goleador aparece menos. Y aun así, no es algo que lo preocupe.

“Me siento bien, me siento genial. Obviamente estoy echando de menos algunos goles, pero supongo que van a llegar en el Mundial”, sostuvo.

Ahí es donde Son se ubica hoy: en una especie de convicción de que el momento llegará donde más importa. Hay muy pocos futbolistas que sean una estrella única y excluyente dentro de su selección. Corea cuenta con jugadores en clubes de primer nivel, sí, pero Son —por calidad, por imagen y por plataforma— está en otra dimensión. No se trata solo de goles ni de su enorme presencia en redes: es, sin dudas, el futbolista asiático más reconocible del planeta. En ese sentido, funciona como un símbolo nacional. Y con 33 años, el desafío es empujar a Corea un poco más lejos que en los últimos años.

En 2002 Corea fue local y llegó hasta las semifinales. Son tenía 10 años y miró desde la televisión cómo su selección superó a España en cuartos por penales. Aunque luego el camino se cortaría ante Alemania en semifinales, ese equipo terminó marcando su generación.

Cuatro años más tarde, en el Mundial de 2014, Son ya estaba dentro de la competencia. No era un desconocido en Alemania: con 20 años ya había anotado en doble dígito para Hamburgo, y en su país era una de esas figuras que nadie podía ocultar. Pero, fuera de eso, era el joven futbolista emocionante de un plantel del que no se esperaba gran cosa. Los que dudaban terminaron teniendo razón: Corea rescató un punto ante Rusia, pero perdió los dos siguientes. Son convirtió ante Argelia, aunque la eliminación temprana llegó igual. Fue apenas una muestra de lo que todavía estaba por venir.

“En mi primer Mundial tenía un rol distinto al de ahora. Obviamente, ahora soy capitán de esta selección; hay una generación nueva”, comentó.

Entre ese inicio y el presente hubo años de crecimiento: un gol determinante para dejar afuera a Alemania en 2018, una conquista en los Juegos Asiáticos de 2018 y, un año después, la llegada a la capitanía. A eso se le sumó su etapa productiva en Tottenham y, además, la sociedad que formó con Harry Kane. Con el tiempo, Son se terminó transformando en esa figura que muchos esperaban.

Hoy, en cambio, no hay vueltas: Son es el hombre principal. Desde hace siete años que porta la cinta de capitán. Y aquel chico que marcó contra Argelia parece estar en otra época, como si fuera un recuerdo de otro mundo.

La diferencia, ahora, es que Corea está mejor. En 2022 avanzó hasta los octavos y en la fase de grupos le ganó a Portugal. Esa actuación sólida, junto con la mayor presencia de talento coreano en clubes grandes de todo el mundo, elevó la exigencia sobre Son y el resto. Ya no se los ve como el outsider simpático de siempre.

“La presión significa que lo estás haciendo bien. Por eso todos te la meten. Yo siempre pienso en lo positivo. Me está haciendo mejor jugador y también mejor persona”, señaló.

El plantel de Corea también tiene recursos reales para sostener el proceso. Kim Min-jae es habitual en Bayern Múnich y debería estar de vuelta tras recuperarse de una lesión de rodilla. Lee Kang-in ganó la Champions League con PSG el año pasado y suele ser llamado por Luis Enrique. En tanto, Hwang In-beom, una pieza destacada en Feyenoord, estará en la consideración.

Son ya no está solo. Y quizá esa carga se sienta un poco más manejable.

“Cometemos errores”, admitió. “Pero también hay compañeros que te ayudan. Entonces yo siempre comparto la presión con el equipo. Ellos realmente, realmente me han ayudado”.

Además, Corea sumó una novedad táctica e histórica con Jens Castrop: el mediocampista nacido en Alemania y que pertenece a Borussia Mönchengladbach está encaminado para convertirse en el primer jugador nacido en el extranjero en disputar un Mundial con la selección coreana.

“Es lindo ver a la nueva generación y también es divertido jugar con ellos. Intento enseñarles muchas cosas”, contó Son.

Tal vez ese sea el plus que Corea necesita. Y, por supuesto, Son todavía puede aportar lo suyo.

“Intento ayudarlos, darles muchas cosas positivas para inspirarlos”, remarcó.

Aun así, el equipo conserva experiencia. Hong Myung-bo —capitán de aquel plantel de 2002 y que luego dirigió al combinado nacional— volvió al entorno. Eso, para el grupo, trae cierta seguridad.

“No podemos garantizar resultados y no quiero decir hasta dónde podemos llegar. Solo quiero que juguemos nuestro estilo de fútbol en cada partido. Luchamos, somos agresivos y nos ayudamos entre nosotros”, sostuvo.

Todo sería más sencillo si Son estuviera convirtiendo con más frecuencia en el club. Pero con LAFC la historia no está siendo tan pareja: el equipo cayó en la tabla de la Conferencia Oeste. Aunque el conjunto todavía figura entre los candidatos para avanzar, el plantel atraviesa un período de adaptación tras la llegada del nuevo entrenador Marc Dos Santos.

“No creo que sea por el entrenador. He tenido un poco de mala suerte: capaz el arquero hizo buenas o increíbles atajadas. La responsabilidad es mía. O sea, ¿cómo voy a culpar a alguien?”, expresó.

Más allá de la racha puntual, se trata de un futbolista que acumuló más de 200 goles entre todas las competencias en el fútbol de clubes y, además, sumó otros 54 para su selección. En 2022 ganó la Bota de Oro de la Premier League, un dato que pesa y que no cae en el olvido.

“No me preocupa. En el pasado convertí muchísimos goles y no van a desaparecer. La habilidad está para siempre”, afirmó.

Son ya vivió algo parecido. En el tramo final de la temporada 2017-18 se fue sin anotar durante 11 partidos: desde marzo hasta el arranque del Mundial no pudo marcar. Después, en la selección, la historia cambió: anotó dos veces en tres encuentros.

En realidad, el momento de Corea también viene con altibajos. En marzo perdió dos partidos consecutivos: primero ante Costa de Marfil y luego frente a Austria. Pero en septiembre apareció una señal clara con una victoria convincente por 2-0 sobre el USMNT, con fútbol de contragolpe que dejó destellos. En ese juego, Son convirtió un gol y además asistió en otro.

Es un tipo de fútbol que él sabe que Corea puede hacer.

“Cuando llegan los momentos y estamos todos juntos, peleamos juntos. Esa es la cultura coreana y queremos hacerlo en el Mundial. Va a ser un desafío duro”, afirmó.

Y quizá, para Son, eso es lo que hace falta: que cuando llegue el momento, el juego en la selección vuelva a encenderlo. Hay algo diferente al ponerse la camiseta nacional, una emoción casi infantil que lo toma por completo.

“Es mi cuarto Mundial, pero en realidad siento que es como si fuera el primero. Estoy muy emocionado”, dijo.

Entonces, si los goles no aparecen ahora, para Son eso significa una sola cosa: “Los estoy guardando para el Mundial”.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.