Con dos temporadas consecutivas sin levantar un gran trofeo, Real Madrid habría decidido girar la mirada hacia José Mourinho para intentar recuperar el rumbo ganador en el próximo verano. Ese período de sequía coincidió, además, con la llegada de Mbappé en 2024, en un contexto en el que circularon versiones sobre posibles roces con compañeros y también sobre polémicas vinculadas a su vida privada.
Sin embargo, Didier Desailly salió a poner paños fríos y remarcó que el delantero no sería la causa principal de los problemas del equipo. El campeón del mundo en 1998, al referirse al escenario que enfrenta Mourinho, sostuvo que los delanteros de élite necesitan ciertas adaptaciones tácticas para rendir en plenitud. En esa línea, expresó: “Mbappé no fue realmente un inconveniente para un entrenador. Mourinho te diría lo mismo: ‘Estoy contento con mis cuarenta o cuarenta y dos goles por año gracias a Mbappé; lo que tengo que hacer es ajustarme a él’. Al final, él es el nueve”.
En las últimas semanas, Mbappé también estuvo bajo un foco intenso por una visita a Italia y por una recuperación de una lesión en París que generó debate. Aun así, Desailly rechazó la idea de que los futbolistas deban ser fiscalizados sin descanso por cuestiones ocurridas fuera de la cancha. Y agregó: “Todos pueden opinar sobre lo que pasa en su vida privada o sobre su necesidad de moverse. Seguro que hay hinchas del Madrid que creen que un jugador no debería tener vida privada y tendría que dedicarse por completo al club. Siempre aparece esa percepción. Yo lo viví también cuando jugaba: de cierta manera, uno pertenece a los fanáticos. Está bien, y es algo con lo que convivimos, pero no hay que exagerar. En mis ratos libres hago lo que quiero. No vengan a preguntarme por eso. Por eso no lo veo como un problema para Mourinho; es más bien una cuestión de ajuste”.
Más allá de las controversias extradeportivas, persisten dudas sobre la manera en que el atacante encaja con figuras como Vinicius Junior y Jude Bellingham. Desailly entiende que el problema no sería únicamente individual, sino de funcionamiento colectivo: considera que el sistema en el Santiago Bernabéu no terminó de contemplar el potencial ofensivo del francés. Además, planteó que un equipo grande puede resolver la falta de entrega defensiva de una estrella, siempre que el resto ordene el bloque. En ese sentido, argumentó: “No es del todo por Mbappé. Si no defiende, está bien… ¿cuál es el problema? Podés permitir tener a un jugador —eventualmente uno y medio o dos— en un equipo que no está volviendo a la posición defensiva. Sí, se puede. Es Real Madrid. Podés adaptarte, sobre todo si se trata de un jugador que te mete cuarenta goles por temporada”.
Mientras Mourinho se prepara para hacerse cargo del equipo de cara a la campaña 2026-27, su objetivo inicial sería recomponer un vestuario que, de acuerdo con lo que se viene comentando, estaría fragmentado. El DT portugués tendrá que consolidar con rapidez un marco táctico que potencie la capacidad goleadora del delantero estrella. En ese escenario, el interés de los hinchas estará puesto en si el cambio de entrenador logra, por fin, cortar la racha de dos años sin trofeos y destrabar todo el potencial que, por jerarquía, el plantel parece tener.
