En RB Leipzig, la continuidad del entrenador se convirtió en un tema interno que divide opiniones: mientras un sector quiere renovar, otro empieza a mirar con más recelo el presente del DT. Y aun con números que acompañan, la presión volvió a instalarse con fuerza en el club sajón.
Datos clave
- Dos grupos internos discuten el futuro del entrenador: uno empuja la extensión y otro, el “Global Team”, empieza a dudar.
- El contrato de Werner está previsto hasta 2027, pero se menciona que un corte en el verano ya no puede descartarse.
- Tras la campaña 2024/25, el equipo reaccionó: quedó apenas dos puntos por debajo del registro de la temporada 2016/17.
- Werner promedia 1,95 puntos por partido en 38 encuentros y alcanzó ese rendimiento con una renovación grande de plantel.
- En febrero ya se notaba el malestar, que estalló tras la eliminación copera 0-2 frente a Bayern.
- El CEO Oliver Mintzlaff marcó el objetivo: disputar la Champions League, y remarcó que el equipo debe sostener lo que puede durante 90 minutos.
Internas del club: renovación vs. dudas dentro del “Global Team”
En Leipzig se consolidaron, según la información que circula, dos corrientes bien diferenciadas sobre el destino del entrenador. Por un lado, el sector liderado por el director deportivo Marcel Schäfer estaría “muy satisfecho” con el trabajo de Werner y trabaja para prolongar el vínculo, cuyo final está fijado para 2027.
Del otro lado aparece la estructura denominada “Global Team”, presidida por Jürgen Klopp en su rol de Head of Global Soccer. Klopp había impulsado la llegada de Werner el verano pasado, pero ahora, pese a que el rendimiento del entrenador se considera sólido, dentro de ese grupo las dudas irían creciendo. Incluso se plantea que una separación en este mismo verano ya no puede descartarse: sería, además, un giro que tomaría por sorpresa.
Los números respaldan a Werner, aunque el contexto volvió a pesar
La gestión de Werner tiene respaldo estadístico. En la campaña 2024/25, Leipzig tuvo su peor versión en la Bundesliga y terminó sin clasificar a competencias europeas. Sin embargo, el equipo reencarriló el rumbo bajo su mando y finalizó a solo dos puntos de la marca lograda en 2016/17.
Además, Werner figura entre los entrenadores más exitosos de la historia reciente del club: su promedio se ubica en 1,95 unidades por partido a lo largo de 38 encuentros. Ese rendimiento llegó en un escenario de mucha exigencia, con una renovación “radical” del plantel. En el proceso se fueron los tres máximos anotadores del ciclo anterior: Benjamin Sesko, Xavi Simons y Lois Openda. También dejaron el club Yussuf Poulsen y Kevin Kampl.
Con ese cambio de piezas, el DT logró recomponer el funcionamiento y, de acuerdo con lo que se comenta, mantiene el respaldo del plantel. En ese contexto, varios futbolistas habrían mejorado su nivel: Christoph Baumgartner, Nicolas Seiwald y, como gran apuesta del mercado, Yan Diomande.
Pese a esos argumentos, la preocupación por su continuidad existe. El informe señala que dentro del “Global Team” se instaló una mirada escéptica: se menciona que parte de la crítica pasa por una dependencia excesiva de la influencia de Diomande y por no ver un plan de juego completamente convincente. En otras palabras, aunque el equipo sume y progrese respecto de la temporada previa, el diagnóstico interno no sería uniforme.
Malestar en febrero: la eliminación con Bayern y el objetivo Champions
La incomodidad en Leipzig no habría nacido recién ahora: ya estaba presente hacia febrero. El clima se tensó después de un golpe importante en la Copa, cuando el equipo cayó 0-2 en los cuartos de final frente a Bayern Munich. En ese momento, el CEO de Red Bull, Oliver Mintzlaff, se metió en la conversación pública y calificó el desempeño como “respetable”.
Respecto del partido ante Bayern, que en la temporada actual domina con claridad, la actuación de Leipzig fue descrita como “decente”. De todos modos, Mintzlaff no se quedó en esa lectura y apuntó, de forma inmediata, al rendimiento del equipo en la Bundesliga. Allí, el club había sumado apenas cuatro puntos en partidos contra Mainz, St. Pauli y Colonia.
En el mismo tramo del mensaje, Mintzlaff dejó claro que en la liga no se estaba cumpliendo lo que el club pretende. “En el campeonato no estuvo cerca de lo que queremos; el equipo tiene responsabilidad por eso”, fue el enfoque que marcó el tono de presión sobre Werner y su cuerpo técnico.
Hasta ese momento, Leipzig repetía su explicación: la gran renovación del plantel y la necesidad de fijar la calificación europea como único objetivo. Pero el CEO cambió el nivel de exigencia y dejó una meta más ambiciosa: “Quiero estar en la Champions League”. Lo consideró “alcanzable” y justificó esa postura en que el equipo no carece de experiencia, aunque todavía le falta la capacidad de sostener, durante los 90 minutos de cada partido de Bundesliga, lo que es capaz de mostrar.
Acto seguido, también apareció información que indicaba que Werner empezaba a recibir presión creciente en la estructura de Leipzig y que el clima en el día a día se estaba volviendo “cada vez más frío”.
Reconstrucción lograda, pero la continuidad depende de convencer a la cúpula
Con el objetivo de clasificación europeo conseguido a través de una reconstrucción del plantel, Werner igual mantiene el temor a perder el puesto. La continuidad quedaría atada a la capacidad de la gerencia deportiva que rodea a Schäfer de convencer al directorio de Red Bull, liderado por Mintzlaff, sobre el valor real del entrenador.
Si esa tarea no prospera y no se logra sostener la idea de Werner dentro del marco de exigencia actual, el escenario para el DT se vuelve más delicado: la presión podría convertirse en algo concreto y la continuidad, en una incógnita.
