Neymar, figura brasileña, le dio ventaja a Santos a los cuatro minutos, pero su remate fue respondido con rapidez: Richard Ortiz convirtió un penal y el partido quedó igualado. El resultado dejó a Peixe en el último lugar del Grupo E de la Copa Sudamericana. Cuando sonó el final, el delantero reaccionó al mal clima de las tribunas con un gesto de “shush” hacia la hinchada y además cruzó palabras con un espectador en particular, antes de retirarse rumbo a una entrevista posterior al partido, cargada de tensión. La sorpresa ante los debutantes paraguayos desató una reacción furiosa en la gente local.
Antes de que la situación escalara con el público, el futbolista de 34 años intentó dar una lectura profesional sobre por qué la victoria no se le dio a su equipo. Reconoció el enojo de los hinchas, aunque sostuvo que el rendimiento colectivo no fue tan malo como la reacción del estadio dejó entrever.
En diálogo con ESPN Brasil, sobre el desarrollo del encuentro y el descontento de la gente, Neymar afirmó: “Cometimos errores. Todos los cometimos; pasa. Creo que generamos muchas situaciones. Jugamos bien, no jugamos mal. Los hinchas se ponen nerviosos y nos piden que juguemos con más intensidad, pero el equipo está compitiendo, está creando oportunidades. Entiendo la frustración, pero tienen que aceptar que el fútbol es así: a veces la pelota no entra”.
El cruce se personalizó cuando Neymar se encaminó hacia el túnel. En ese tramo, señaló a un hincha específico para burlarse de su aspecto físico, mientras defendía con firmeza su propia dedicación.
Molesto por las acusaciones de “engreído” o “malcriado”, Neymar respondió al que lo increpaba con dureza: “Tenías que haber entrenado más. ¡Te estás poniendo rellenito! Tenés razón… ¿estás contento ahora? ¿Soy malcriado? Yo doy absolutamente todo acá. Te voy a dar tu minuto de fama”.
Si bien admitió que la hinchada puede estar enojada, el brasileño remarcó que se cruzaron ciertos límites. “Yo solo me quejé, no discutí, le contesté al hincha por la manera en que me habló. Entiendo a los fanáticos que critican nuestro juego, pero cuando se vuelve personal, cuando ataca de otra forma, no lo puedo aceptar. No lo puedo aceptar porque soy una persona muy constante, doy la vida por el fútbol, por este club, incluso hago más de lo que debería, así que no puedo ser tratado de esta manera”, expresó.
Luego cerró marcando una línea clara entre su vida laboral y su vida privada: “No voy a hablar de que no se me critique por mi rendimiento en la cancha, pero no voy a aceptar críticas fuera de ella. La gente está molesta por el empate, sobre todo contra un equipo como Recoleta, pero nosotros también estamos molestos: se sintió más como una derrota. Eso es todo; hay que levantar la cabeza y seguir”.
Más allá del episodio, el foco principal de Neymar sigue puesto en llegar a su cuarta participación mundial con Brasil, en junio. El delantero viene de un procedimiento de seguimiento en la rodilla, con la intención de estar plenamente listo. Santos, en tanto, tendrá un ritmo exigente: el próximo compromiso en condición de local ante Fluminense será el 19 de abril, y luego afrontará un cruce decisivo por Copa do Brasil frente a Coritiba. Se trata de pruebas grandes para un plantel que aún no logra encontrar confianza, con Neymar obligado a administrar la presión del día a día en el plano local mientras mantiene intactas sus aspiraciones con la selección.
