Julian Nagelsmann venía preparado para la pregunta. Es que el debate giraba alrededor de un “jugador que genera mucha discusión”, como empezó a responder el entrenador de la selección. Por eso, eligió arrancar con los números: repasó el rendimiento de Leroy Sané y sostuvo que el atacante de Galatasaray viene con una racha determinante.

“En los últimos cuatro partidos, convirtió cinco goles”, argumentó Nagelsmann para justificar la elección del futbolista. Luego, aunque reconoció la cifra, marcó límites: “El registro de su club no alcanza, sobre todo pensando en 2026”. Sané tiene un gol y tres asistencias en su cuenta, y además no participó de un tanto desde el 12 de abril. En lo que fue su primera temporada en Estambul, cerró con siete goles y nueve asistencias en 43 encuentros oficiales.

El DT le había dado una consigna clara al futbolista de 30 años desde su llegada a la ciudad: “Necesita tener más impacto. Yo necesito cierta regularidad”. Esa idea tardó en plasmarse. De hecho, Sané quedó afuera de los entrenamientos-camp de septiembre y octubre. Ahora, en cambio, Nagelsmann lo incorporó a la lista para el Mundial, dando a entender que el extremo terminó cumpliendo con el requisito.

El jueves por la tarde, en Frankfurt, Nagelsmann explicó que eligió a Sané por encima de Said Benrahma, Chris Führich y Karim Adeyemi, y remarcó que no se trató solo de números. “Lo que juega a su favor es que dentro del plantel tiene un reconocimiento muy alto”, indicó, y amplió con una idea sobre la convivencia: “Hay varios compañeros con los que tiene una relación muy cercana”.

Obviamente, un futbolista de 19 años como El Mala, que aún no debutó en la selección mayor de Alemania, difícilmente pueda competir con esa cercanía. Sin embargo, el delantero rapidísimo de 1. FC Köln —que la temporada pasada todavía jugaba en la tercera categoría— sí dejó una marca fuerte: convirtió 13 goles y dio cinco asistencias en 34 partidos de Bundesliga. Incluso, estuvo detrás de casi el 37% de los tantos del equipo, una proporción que ningún otro jugador de la máxima división pudo igualar.

En cuanto a la producción bruta, sus números resultan apenas mejores que los de Sané. Si merecía más un lugar en el Mundial que el veterano, es un tema discutible, pero lo cierto es que El Mala dejó una impresión más firme durante la campaña y llegó en mejor forma que el extremo de Galatasaray, que pasó un tramo en el banco.

Nagelsmann prefirió al jugador con experiencia antes que a un joven que hubiese vivido su primer llamado a la selección mayor como un privilegio y que, en cada oportunidad con la camiseta de la DFB, intentaría aprovechar el momento. En lugar de eso, el entrenador retuvo a Sané, que incluso recibió silbidos de su propia gente después de entrar como suplente en el partido ante Ghana. “Es un jugador en el que cada vez se ve más lo que no aporta, porque lamentablemente a veces tiene cierta carisma”, sostuvo el DT.

En vez de darle minutos a una cara nueva, el entrenador nacional eligió lo conocido y convocó a Sané con la expectativa de que su presencia mejore la química del equipo. “Se desarrolla una simbiosis dentro de la estructura del plantel” cuando Sané está en la convocatoria, explicó.

Desde el inicio, Nagelsmann insistió con esa idea y recordó a los periodistas que, aunque otras selecciones puedan contar con más figuras individuales, los ganadores de Mundiales siempre recurrieron al espíritu colectivo correcto para levantar el trofeo.

Con ese razonamiento, el DT terminó justificando la exclusión de El Mala. “Encaja muy bien con el estilo de juego de Köln. Después tenemos que evaluar si también entra en el nuestro, dado que nuestro enfoque ofensivo es así”, dijo. Y sumó un detalle táctico: “Si mirás el mapa de calor de Köln, está muy cerca de su propio arco, así que ahí tiene espacio de sobra para las contras”.

En el torneo, quien aparece bien perfilado para aprovechar ese contexto es Maximilian Beier, de Dortmund: como El Mala, acumula 18 puntos en la liga. “Entonces tenés que ponderar”, explicó Nagelsmann. “Hay que mirar el panorama completo: cuáles jugadores se entienden mejor entre sí y con qué frecuencia jugaron juntos antes”.

También reconoció la capacidad de Sané para desordenar defensas cerradas. “Todavía tiene algo muy especial en espacios reducidos, por supuesto”, afirmó. Y aclaró su rol inicial dentro del equipo: “Por su nivel en el club, va a arrancar como comodín. Su forma actual hace que empiece con un rol de challenger. Puede marcar diferencias contra defensas replegadas o cuando los rivales empiezan a cansarse, usando su velocidad, su técnica en zonas apretadas y su juego de conexión”.

El Mundial, además, adquiere un peso extra porque podría ser la última chance de Sané en la selección. El propio futbolista lo dejó entrever en una reciente entrevista con la agencia turca DHA: “Estaría encantado de participar en otro Mundial hacia el final de mi carrera. Es el escenario más grande del fútbol; todos quieren estar”.

De todos modos, el gran interrogante sigue siendo cómo responderá en el torneo, una duda que siempre rondó a Sané y que el propio Nagelsmann tiene presente. “Seamos honestos: con él nunca sabemos al 100% qué vamos a ver finalmente en el campo”, había dicho el entrenador en marzo, en diálogo con kicker.

Así, al incluir a Sané en la lista de 74 partidos internacionales, Nagelsmann asume un riesgo calculado. “Lo conozco desde hace años y tengo con él una relación muy buena”, agregó. Y cerró con el objetivo: “Estoy convencido de que puedo motivarlo para que, después del Mundial, haya muchos comentarios positivos sobre el jugador y muchos menos negativos”.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.