Mbappé viene mostrando números de élite en el PSG y, por eso, casi no hay discusión posible sobre su impacto como jugador decisivo de su generación. Cuando ve el arco, se vuelve implacable: suele inventar situaciones en soledad, apoyándose en una combinación difícil de igualar entre velocidad, potencia y coordinación para desbordar y sacarse rivales de encima con naturalidad.
Datos clave
- En la primera parte de la temporada, Mbappé llegó a 27 goles y aportó cuatro ante Olympiacos para un 4-3 de Real en Champions.
- Tuvo un inicio fuerte en La Liga, con un Clásico ante Barcelona que terminó 2-1 y dejó a Los Blancos cinco puntos arriba tras 10 fechas.
- Tras la llegada a Madrid, Real ganó seis de siete partidos entre fines de febrero y fines de marzo en Champions y La Liga, con Mbappé ausente por una molestia en la rodilla.
- La seguidilla reciente es negativa: en el último tramo, Mbappé convirtió apenas un tanto en sus siete presentaciones y su efectividad de remate cayó de 25% a 4%.
- En el empate 1-1 con Girona en el Bernabéu, registró 0.14 en xGOT y perdió 20 pelotas, ganando solo cuatro de 17 duelos terrestres.
- En el presente, Barcelona lidera La Liga con nueve puntos de ventaja y Real encara la chance de meterse a semifinales tras perder el partido de ida contra Bayern por 2-1.
El ascenso, el rol en Madrid y el riesgo de quedar atados a un solo plan
A medida que creció su figura internacional, también se fue agrandando el debate alrededor de su protagonismo. Con 27 años, Mbappé no se siente cómodo si no es el nombre principal y, además, como el activo más caro de las cuentas del club, Real termina cediendo en torno a su lugar de privilegio. En el PSG, nunca aceptó quedar relegado detrás de Neymar y Ousmane Dembélé; y en el Santiago Bernabéu se repite el mismo pedido: mantener un status especial por encima de Vinícius Junior y Jude Bellingham.
No es casualidad que el PSG haya demorado en conseguir su primera Champions League hasta después de su salida. La crítica que se instaló es que el equipo se volvía demasiado lineal cuando Mbappé era el centro del sistema, algo que hoy amenaza con repetirse en Madrid. La preocupación es clara: si el funcionamiento no se reordena, Real puede terminar quedando como espectador tanto en la competencia local como en Europa durante bastante tiempo.
Momentos de brillo: Champions, Clásico y el debate que volvió
Aun con el ruido alrededor de su influencia, Mbappé tuvo un tramo inicial realmente demoledor. En el arranque de la campaña marcó 27 goles, y cuatro de ellos llegaron en su actuación destacada ante Olympiacos por Champions para que Real ganara 4-3. También anotó el primero en el 2-1 del Clásico frente a Barcelona en octubre, un resultado que dejó a Los Blancos cinco unidades arriba en la cima de La Liga después de 10 partidos.
En ese punto, las comparaciones con Cristiano Ronaldo desde el Bernabéu no paraban. Mbappé respondió con una postura más humilde: “Quiero seguir mi propio camino. Que me nombren junto a Cristiano es un honor, pero lo que quiero es hacer mi senda, ayudar al equipo y ganar la mayor cantidad de títulos posible”, señaló en una entrevista.
En el cierre de La Liga de 2026, sumó otros ocho tantos en los últimos ocho partidos del campeonato, pero el debate se reabrió cuando los resultados empezaron a caer. En ese tramo, el equipo de Xabi Alonso ganó apenas cuatro encuentros, mientras Barcelona fue escalando posiciones hasta controlar la pelea por el título.
Cambios de DT, caída en el rendimiento y el golpe en el Bernabéu
Tras una derrota en la final de la Supercopa de España ante Barcelona el 12 de enero, con Mbappé ausente por una lesión en la rodilla, Alonso fue despedido. El club promovió de forma inmediata a Álvaro Arbeloa, que venía desde Castilla, para hacerse cargo del primer equipo. Sin embargo, el cambio de banco no frenó el declive.
Hoy la película es más dura: Barcelona encabeza La Liga con nueve puntos de ventaja y restan solo siete fechas. Además, Real necesita remar para avanzar a semifinales de Champions luego de perder el duelo de ida de su serie más reciente contra Bayern Munich 2-1 en condición de local. Arbeloa apenas registró una victoria en los últimos cuatro juegos: el punto más bajo llegó con el 2-1 que sufrió el equipo ante Mallorca. Y, en paralelo, Mbappé se desinfló con fuerza.
Su producción cayó a mínimos: convirtió un solo gol en sus últimos siete partidos. También se desplomó su conversión de remates; de un pico de 25% en la temporada 2025-26 pasó a 4%. En el análisis de la hinchada y del entorno, esa merma llegó en el peor momento posible para Real.
En el empate 1-1 del viernes ante Girona en el Bernabéu, el campeón del mundo dejó una actuación floja: su xGOT fue de 0.14. Además, entregó la pelota 20 veces y ganó solo cuatro de 17 duelos sobre el piso, con dificultades para hilvanar juego y poca incidencia en el trabajo sin balón.
El lado positivo con Arbeloa: triunfos, Champions y un Real más colectivo
No todo fue negativo para Real con Arbeloa. Entre fines de febrero y fines de marzo, el equipo cosechó seis victorias en siete partidos. En Champions, ganó tanto de local como de visitante contra Benfica y Manchester City; y en La Liga goleó a Elche 4-1. Un dato que marcó el contraste: en ese período, Mbappé no estuvo por el tratamiento de una molestia en la rodilla.
Además, Real se impuso 3-2 en el clásico frente a Atlético Madrid. En ese encuentro, Mbappé salió desde el banco y jugó apenas los últimos 26 minutos. Arbeloa ajustó el dibujo: pasó de un 4-3-3 a un 4-4-2 más compacto, con Vinicius y Brahim Díaz como puntas. El equipo, al menos en ese momento, se vio más equilibrado y con mejor lectura colectiva.
Con amplitud de verdad en ataque, Vinicius volvió a estar en el nivel de la temporada 2023-24, cuando terminó segundo en la carrera por el Balón de Oro. Federico Valverde fue una amenaza constante hacia el área, con la colaboración de Aurélien Tchouaméni en una zona de apoyo clave. En defensa, tampoco hubo fisuras importantes durante ese tramo.
En otras palabras: cuando el equipo jugó como conjunto, el rendimiento apareció. El problema surge cuando Mbappé está en cancha. Arbeloa intentó en Mallorca y Girona volver a la lógica de “buscar a Mbappé a toda costa”, y el resultado fue uno: en lugar de sumar seis puntos, el equipo dejó pasar oportunidades y se quedó con un único punto.
El argumento que se instala es que Real no tiene un plan alternativo sólido cuando el rival corta el suministro al francés o cuando él no está fino de cara al arco. Y esa desconexión, con el paso de las semanas, se repite con más frecuencia.
La temporada de debut y los partidos grandes: números altos, poca respuesta
En su primera campaña en Madrid, Mbappé no pudo coronarse con un trofeo grande, pese a su cosecha de 44 goles. En La Liga anotó 31, cerca de la mitad de los 78 tantos finales del equipo, que además fueron nueve menos que los que logró el plantel cuando ganó el título en el ciclo anterior.
En los grandes compromisos, Real también se desarmó. En Champions, Mbappé fue casi nulo en la caída 5-1 global ante Arsenal en cuartos. Aunque sí consiguió cinco goles en sus primeros cuatro Clásicos, Barcelona se quedó con todos los duelos. Con ese escenario, el equipo empezó a apoyarse demasiado en la esperanza de que Mbappé resolviera por momentos, dejando de lado un modelo que también les permitió sumar el 15° título europeo de forma histórica.
La continuidad del problema esta temporada y la dependencia del “instante”
Este curso se repite el patrón: Mbappé aparece de manera intermitente. Sus goles llegaron más seguido ante Barcelona y Atlético, y en Champions le dio una mano a Real en el primer partido de la serie ante Bayern con su aporte. No obstante, cuando el equipo cayó 1-0 ante Liverpool en la fase de liga, en un partido donde la actuación general no fue protagonista, Mbappé no logró un remate al arco.
Cuando el equipo necesita una respuesta sostenida, el francés suele apagarse. Un ejemplo claro fue la derrota 2-1 como visitante ante Osasuna en febrero: allí su xG fue de 0.3, no completó gambetas y tampoco sumó acciones defensivas relevantes.
La lectura dura es que Real retrocedió desde la llegada de Mbappé. Barcelona, por lejos, se convirtió en el mejor equipo de La Liga y, si los rivales no corrigen el rumbo, el escenario es que los azulgrana puedan construir una hegemonía.
El mensaje de Luis Enrique, el cambio de mentalidad y el debate sobre el esfuerzo defensivo
En su último año en el PSG, Luis Enrique utilizó una referencia potente para marcarle a Mbappé la importancia de defender desde el frente, tomando como ejemplo a Michael Jordan. El DT explicó que Jordan “tomaba a todos sus compañeros por los testículos y defendía como un hijo de puta”, para graficar la idea de asumir el trabajo con intensidad. Remató con la necesidad de dar el ejemplo: primero como persona y después como jugador.
La historia sugiere que ese consejo también pudo haber impactado indirectamente cuando Dembélé tomó el rol de atacante principal. El ex Barcelona, que había sido criticado en el Camp Nou, se transformó en un jugador de presión constante y terminó siendo una pieza clave cuando PSG ganó un triplete histórico en 2024-25. En paralelo, Dembélé recibió su primer Balón de Oro, mientras Mbappé terminó séptimo en la votación de 2025, como si hubiera dejado atrás las palabras de Luis Enrique al cambiar París por Madrid.
Mbappé no cree que deba esforzarse tanto como el resto. Lo dijo en el podcast The Bridge durante la fecha FIFA de marzo: “Soy un jugador que defiende menos que otros y a veces eso puede ser un problema. Es cierto que lo hago menos, pero noto que cuando lo hago, afecta al equipo. En Real Madrid, cuando lo hago, se nota que los demás también lo hacen”.
Ese enfoque explica por qué Mbappé no ganó el Golden Ball ni la Champions League. En vez de mejorar con intención su aporte defensivo, se traslada la responsabilidad al resto, como si el desgaste de los compañeros compensara su falta de trabajo.
El impacto aparece en la cancha: el pressing de Real es más fácil de romper porque el delantero no cierra espacios y ni siquiera se mete en la carrera de regreso. Y, más preocupante aún, al actuar como nueve, no se mete al área como lo hacía Karim Benzema, un referente que había sido brillante ocupando esas zonas para transformar la jugada.
El próximo examen: Bayern, Kane y la diferencia entre “momento” y “protagonismo de equipo”
El miércoles por la noche, Mbappé tendrá otro desafío: deberá intentar superar a un centrodelantero de nivel como Harry Kane, siempre y cuando llegue recuperado del corte en la cabeza que sufrió en el juego ante Girona. Kane fue una de las claves para que Bayern dominara a Real en el Bernabéu y, no solo por el gol: selló el 2-1 con una definición elegante desde el borde del área.
El capitán de Inglaterra también se entendió muy bien con Serge Gnabry en la previa del tanto inicial del equipo alemán. Además, generó otra gran ocasión y completó 10.5 kilómetros de recorrido en un partido de trabajo constante, mientras Mbappé hizo 9.3. Bayern puede apoyarse en Kane con la tranquilidad de que será el goleador y creador principal, pero también que responderá en el esfuerzo fuera de la pelota.
En contraste, Mbappé se inclina por lo instantáneo: puede cambiar un partido de un golpe, pero también puede frustrar tanto como brillar. Aun así, no es que le falten instintos: contra Bayern, llegó con una gran carrera hacia el segundo palo y convirtió un centro de Trent Alexander-Arnold cerca del final. El problema es que esas apariciones en zonas decisivas ocurren poco.
¿Puede Real prescindir de Mbappé? La alternativa en el ataque y la presión por salir adelante
Arbeloa no tiene obligación de salir con Mbappé desde el arranque. Puede habilitar a Díaz o a Arda Güler en el centro, o incluso apostar por Gonzalo García, y Real funcionaría con más eficiencia. Incluso hay una parte del madridismo que podría recibir con alivio una banca prolongada para el francés, si se toma en cuenta el dato de un sitio web que calcula los días que restan para que termine el contrato del canterano de la academia del Mónaco.
Lo concreto es que Mbappé necesita una revisión de realidad. Si Real vuelve a quedar eliminado de la Champions en cuartos otra vez, el club podría verse obligado a darle un giro de peso al proyecto ofensivo, ya sea ajustando su rol o buscando un nuevo delantero para liderar el ataque.
