El episodio se produjo en el minuto 51 del partido de ida de la eliminatoria disputada en el Estadio da Luz. Tras el gol que puso el 1-0 (y que dejó a Vinicius Junior como autor del tanto decisivo), se desató una discusión en la que el brasileño informó al árbitro Letexier sobre supuestos insultos racistas. Con el clima ya alterado, el juez francés explicó después las dificultades de tener que resolver con decisiones rápidas en un contexto volátil.
Lo que dijo el árbitro sobre la decisión en el caos
Letexier sostuvo que se trató de una situación atípica, en la que no había información completa disponible en el momento. “Es un momento muy particular, raro. Es un instante en el que no contamos con todos los datos”, afirmó. En ese sentido, remarcó la necesidad de actuar con lo que se tiene, aun cuando falten elementos: “Tenemos que decidir sin tener toda la evidencia”. Y agregó que, en escenarios de este tipo, lo más importante es reunir la mayor cantidad de información posible y, por sobre todo, tomar recaudos: “Mi prioridad es eso: recopilar información y tomar precauciones”.
La clave: activar el protocolo y formalizar el hecho
El árbitro también detalló por qué no se limitó a tomar la palabra del jugador para sancionar con una tarjeta roja en el acto. Según su explicación, no podía justificar una expulsión sin pruebas directas. De todos modos, consideró fundamental “formalizar” el episodio mediante la activación del protocolo de la UEFA contra la discriminación. Esa intervención habilitó que el locutor del estadio dirigiera mensajes al público y que tanto el partido como los protagonistas entendieran la gravedad de lo ocurrido.
“Cuando un futbolista se acerca a decirme que fue víctima de insultos racistas que yo no vi, tengo que tener en cuenta lo que me transmite”, indicó Letexier. Pero aclaró que no podía resolver exclusivamente con esa base, algo que, según sus palabras, le resulta razonable: “No puedo tomar una decisión solo a partir de eso, y me parece legítimo”.
Luego explicó el procedimiento que intentó aplicar: “Hay que formalizar la situación, dejarlo claro para todos y explicar a las distintas partes que, como yo no vi ni escuché el incidente, no me permite tomar una medida disciplinaria. Así intenté manejar lo que pasó”.
Consecuencias disciplinarias: sanción de UEFA y extensión mundial
Aunque Prestianni no recibió una roja inmediata aquella noche, el desenlace disciplinario fue contundente. Con el correr del tiempo, la UEFA le impuso al argentino una suspensión de seis partidos. La carga quedó registrada oficialmente como “conducta homofóbica”, luego de que el futbolista admitiera haber utilizado otro insulto, al mismo tiempo que rechazaba las acusaciones de racismo.
En paralelo, el jugador elevó su queja señalando que fue castigado sin contar con evidencia y sostuvo que la situación le provocó a su familia una angustia muy grande.
La historia tuvo un nuevo salto cuando intervino FIFA para que el castigo tuviera impacto también a nivel internacional. El organismo confirmó que la sanción de Prestianni se extendió a todo el mundo, lo que siembra dudas sobre su disponibilidad para los partidos iniciales de Argentina en el Mundial 2026. En esa línea, Letexier tuvo un rol determinante: su decisión de detener el juego y elevar un informe con detalles fue clave para las sanciones que llegaron después.
El reconocimiento por el protocolo y la calma del árbitro
Dentro de las críticas que surgieron en torno a la duración de la pausa durante el partido, la forma de actuar de Letexier fue valorada por autoridades de la UEFA. El francés defendió que su objetivo principal fue que el protocolo se mostrara con claridad ante la audiencia global que seguía la Champions League.
“Tengo la impresión de que en UEFA quedaron conformes con cómo manejé el incidente”, concluyó el árbitro. Y sumó una reflexión sobre la lectura general del hecho: “También siento que el mundo del fútbol tomó la situación de buena manera”. Finalmente, insistió en su rol dentro del contexto: “Al final, el árbitro es un tercero en situaciones así. Creo que lo dejé lo más claro posible. Ojalá podamos evitar tener que lidiar con este tipo de episodios y, sobre todo, que se evite esta clase de conductas; si fuera por mí, sería mejor no tener que atravesarlas”.
