Este artículo se publicó por primera vez en mayo de 2022 y se actualiza para conmemorar el 63° cumpleaños de Mo Johnston este lunes.

Mo Johnston nació en el seno de una familia católica en Glasgow. De chico, en una ciudad donde la fe pesa en las afinidades futboleras, siguió naturalmente a Celtic. En 1984, el delantero internacional concretó el sueño de toda la vida: firmó con el club de su infancia y cambió las tribunas por el césped.

En Celtic, Johnston mostró una efectividad que lo volvía casi constante: marcaba en promedio en partidos alternos. Ganó títulos de liga y también copas, pero además se terminó convirtiendo en un verdadero ídolo. En el marco de un clásico Old Firm ante Rangers (contra Protestant Rangers FC), recibió una roja y, al caminar hacia el vestuario, se persignó pasando frente a la tribuna rival. El gesto provocó aún más cariño en algunos, mientras que en otros alimentó un odio todavía mayor.

El salto a Nantes y el regreso inesperado

  • En 1984 firmó con Celtic, el club de su infancia.
  • Tras tres años, pasó al FC Nantes de Francia.
  • En 1989 buscó volver a Glasgow y primero se acercó otra vez a Celtic.
  • Finalmente, eligió fichar por el archirrival Rangers.

Después de tres temporadas en Celtic, Johnston se fue al exterior para jugar en el FC Nantes francés. Pero en 1989 las ganas de regresar a casa se impusieron: primero arregló para volver a Celtic, aunque luego dio un giro que nadie esperaba y terminó yéndose a su máximo rival. De hecho, Rangers cerró el fichaje de un católico, rompiendo una regla no escrita que venía sosteniéndose durante décadas. Y no era cualquier católico: era un ídolo de Celtic, con un pasado que volvía el movimiento aún más llamativo.

“En Glasgow, este pase fue una historia más grande que la caída del Muro de Berlín ese mismo año”, recordó Danny Grant, desde el blog Ibrox Noise, quien tenía 10 años en ese momento. En la conmemoración del 30° aniversario, el diario escocés Daily Record lo definió como “no solo una transferencia que sacudió los cimientos del fútbol escocés, sino uno de los instantes más importantes en la historia del país”.

Religión, política y fútbol: la raíz del conflicto

  • Escocia era católica y pasó a protestante tras la Reforma del siglo XVI.
  • En el siglo XIX, la crisis que empujó a miles de católicos a emigrar aumentó la competencia por trabajo y vivienda.
  • Una comunidad apoyó una República de Irlanda independiente y la otra se mantuvo fiel a la monarquía y al Reino Unido.
  • Celtic se vinculó históricamente a St Mary’s (católicos) y Rangers a estudiantes protestantes.

Para entender el peso real de aquel pase hay que mirar el contexto del país, sus dos grandes clubes y su relación con la religión. Escocia se volvió protestante después de la Reforma en el siglo XVI. A diferencia de Irlanda, ese cambio ya estaba instalado cuando, a mediados del siglo XIX, la hambruna obligó a decenas de miles de católicos a migrar hacia ese territorio, lo que intensificó la competencia laboral y por vivienda.

Las diferencias también se trasladaron a la política. Un sector se inclinó por una República de Irlanda independiente, mientras el otro mantuvo lealtad a la monarquía y al Reino Unido. Así, las tensiones se fueron acumulando en la ciudad.

El reflejo en el fútbol llegó rápido: Celtic, impulsado por la parroquia católica St Mary’s, contra Rangers, creado por estudiantes protestantes. En cada partido, las tribunas cuentan la historia: banderas irlandesas en un lado y Union Jacks en el otro.

La regla no escrita en Rangers

  • Se instaló en Rangers una prohibición no oficial de fichar católicos desde la década de 1920.
  • La influencia vinculada a dirigentes y futbolistas asociados al Orange Order fue clave.
  • Orange Order: organización protestante radical nombrada por William III de Orange.
  • En Irlanda, William III había derrotado al ejército del rey católico James II.

Con el tiempo, los clubes tomaron caminos distintos. Celtic católico, por principio, siempre estuvo abierto a todos: incluso hay figuras históricas protestantes dentro de su lista de leyendas. Un ejemplo fue Jock Stein, DT que llevó a Celtic a una victoria resonante en la Copa de Europa de 1967. Cuando le preguntaron si, con dos jugadores igual de talentosos, elegiría a uno católico o uno protestante, respondió: “El protestante, porque sé que Rangers no va a tomar al católico de todas formas”.

En Rangers, en cambio, la regla no escrita contra los católicos se consolidó en los años 20, marcada por la influencia de directivos y jugadores que también pertenecían al Orange Order, un grupo protestante radical que toma su nombre por William III de Orange, quien derrotó al ejército del rey católico James II en territorio irlandés.

Algunos católicos llegaron a jugar en Rangers, pero tenían que ocultar su fe. El caso del delantero sudafricano Don Kitchenbrand es ilustrativo: años después de dejar Ibrox, contó su catolicismo y explicó que no podía admitirlo en ese momento porque “hubiera arruinado la vida maravillosa que tenía”.

Desde los 70, aumentaron presiones políticas y mediáticas para que Rangers eliminara esa prohibición. En ese clima, incluso aparecieron rumores sobre una investigación de FIFA por presunta discriminación. Los dirigentes anunciaron repetidas veces que ficharían católicos, y con el tiempo terminaron yendo por los objetivos más mediáticos para que el cambio quedara sellado.

La vuelta de Johnston: de Nantes a Celtic… y a Rangers

  • Johnston dejó Celtic en 1987 con buena relación.
  • A los 24 años se fue a Nantes por diferencias salariales.
  • En 1989 volvió a buscar el regreso como delantero titular de la selección escocesa.
  • El 12 de mayo de 1989 Celtic anunció un acuerdo de 1,2 millones de libras.
  • Celtic ya había abonado 400.000 libras a Nantes.
  • Johnston declaró que no había otro club británico donde pudiera jugar salvo Celtic.

Mo Johnston se fue de Celtic en 1987 en buenos términos. El club no podía —y tampoco quería— equiparar salarios de otras ofertas, por lo que los hinchas entendieron por qué, con 24 años, el delantero se marchó a Nantes. Dos años más tarde, cuando intentó regresar a casa como el delantero de referencia de la selección escocesa, la decisión tenía un destino casi inevitable.

El 12 de mayo de 1989, Celtic confirmó oficialmente la contratación, luego de alcanzar un trato de 1,2 millones de libras, con 400.000 libras ya pagadas a Nantes. También se acordó esa cifra total con el mismo pago inicial. Cuando surgió el interés reportado de Manchester United, Johnston fue contundente: “No hay otro club británico donde yo pueda jugar aparte de Celtic”.

Al día siguiente viajó en el autobús del plantel junto a sus posibles nuevos compañeros, y una semana después siguió la final de copa desde la tribuna. Celtic terminó ganándole a sus grandes rivales, que ya habían asegurado la Copa de la Liga y el título de liga en esa temporada. Ese campeonato de 1989 marcó el inicio de un dominio de Rangers en Glasgow que se extendió durante nueve años.

El plan de Souness y el choque con el contrato

  • Celtic venía con rendimiento menor al de su rival y con una situación financiera complicada.
  • Rangers, con Graeme Souness, aprovechó el conflicto por el pago pendiente del pase.
  • Souness justificó su postura: su familia era católica.
  • Johnston aceptó el cambio por mejores perspectivas deportivas y un salario superior.
  • FIFA intervino y determinó que Johnston pertenecía a Celtic, condicionado al pago pendiente.
  • Celtic decidió no pelear por la diferencia: recuperó 400.000 libras ya transferidas y el pase a Rangers siguió adelante.
  • La cifra que recibió Nantes por el movimiento fue de 1,5 millones de libras.

En el plano deportivo, Celtic estaba por debajo de lo que mostraba Rangers y además atravesaba una situación económica más frágil. Incluso le costó cerrar el pago pendiente por el pase de Johnston. Cuando Graeme Souness se enteró de esos problemas, armó un plan audaz.

Souness, además, era un DT que siempre había desafiado la regla religiosa no escrita de Ibrox: su esposa era católica y sus hijos fueron bautizados como católicos. “Quizás fui ingenuo, pero la religión nunca fue un tema para mí”, explicó tiempo después.

Con el argumento de mejores chances en el campo de juego y un salario más alto, Souness convenció a Johnston —excompañero de selección— para cambiar de camiseta. Al principio, la dirigencia de Rangers mostró escepticismo, pero con el tiempo autorizó la operación. En su biografía, Souness recordó que hubo resistencia interna y que algunos directores temían que los hinchas se fueran masivamente. Aun así, defendió la idea: que Johnston ganaría a la mayoría con goles.

El escenario tenía un último obstáculo: el contrato de Celtic con Nantes. Entonces apareció la intervención de FIFA, que resolvió que Johnston pertenecía a Celtic, con una condición: que Celtic abonara el monto pendiente. Se habló de que el entrenador Billy McNeill habría pedido el pago, pero luego no volvió a alinear a Johnston como castigo por la supuesta traición. Finalmente, Celtic no siguió el reclamo, recuperó las 400.000 libras ya entregadas y el movimiento hacia Rangers se terminó concretando. Johnston pasó a ganar un salario mayor, mientras Nantes cobró una suma de 1,5 millones de libras por la transferencia.

Hasta el 10 de julio de 1989, la mayoría de los observadores daba por hecho que Johnston jugaría en Celtic la temporada siguiente. Sin embargo, casi exactamente dos meses después de su anuncio de regreso, Rangers lo presentó como nuevo fichaje.

“Estoy feliz por sumarme a Rangers. Admira a Graeme Souness y siento que voy a uno de los clubes más grandes, tal vez el más grande de Europa”, dijo Johnston, con una sonrisa detrás de la bufanda azul, blanca y roja. Souness agregó: “Hubiera sido un completo tonto no haber intentado fichar a Mo. Desde el inicio dije que no tengo nada que ver con el sectarismo”.

La reacción en Glasgow: símbolos, quema de abonos y clubes paralelos

  • Tras el anuncio, el clima en Glasgow fue de “emergencia”.
  • En las afueras de Ibrox Park se colocaron coronas con el mensaje sobre terminar 116 años de tradición.
  • Se registraron escenas de hinchas que, con lágrimas, quemaron abonos y bufandas.
  • David Miller, secretario general de la asociación de simpatizantes, pidió que no haya católicos en Ibrox.
  • Celtic fans registró el club de hinchas “We Hate Mo Johnston Celtic Supporters Club”.

Casi de inmediato, Glasgow entró en un estado de tensión. Afuera de Ibrox Park aparecieron coronas con el mensaje “El fin de 116 años de tradición”. Algunos hinchas, con el rostro enrojecido por la bronca, quemaron sus abonos de temporada y sus bufandas. David Miller, secretario general de la asociación de simpatizantes, calificó el día como “triste para Rangers” y sostuvo que no quería ver “un solo católico romano en Ibrox”.

En paralelo, los hinchas de Celtic formalizaron el “We Hate Mo Johnston Celtic Supporters Club”. La furia verde y blanca, además, fue vista como más profunda y duradera que la que se vivió del lado azul, blanco y rojo. No era solo que los rivales les habían robado un jugador: también quedaban expuestos ante su propio plantel como si hubieran quedado en ridículo. “Claro que los hinchas de Rangers odiaron el pase”, señaló Grant, pero remarcó que también era un golpe directo para el entorno de Celtic, que no lo olvidaría.

El efecto en la cancha y el cambio cultural en vestuarios

  • En lo deportivo, el pase le dio resultado a Rangers con títulos de liga consecutivos.
  • Johnston resolvió el primer Old Firm con un gol decisivo en su debut.
  • El utilero Jimmy Bell empezó a preparar la camiseta y a suministrar chocolate para todo el plantel, incluyendo a Johnston.
  • Bell falleció a los 69 y se guardó un minuto de silencio en su honor en la vuelta de semifinales de la Europa League 2022 ante RB Leipzig.
  • Desde la llegada de Johnston, el vestuario preparó camisetas para jugadores de otras religiones.
  • Con el arribo de futbolistas del exterior tras el fallo Bosman, los católicos se volvieron habituales en Rangers.

En la cancha, la apuesta terminó rindiendo: Johnston colaboró para que Rangers lograra dos títulos de liga seguidos. Pero además, el atacante ya había aplacado gran parte del enojo y, en un punto clave, también el trabajo del utilero Jimmy Bell. En su primer derbi Old Firm, un tanto en el cierre le dio la victoria a Rangers. Recién después de ese momento, Bell se encargó de disponer la camiseta de Johnston y de alcanzarle las mismas barritas de chocolate que al resto de los integrantes del plantel.

Bell, símbolo del club, falleció a los 69 años. En su memoria, se realizó un minuto de silencio durante el partido de vuelta de las semifinales de la Europa League 2022 ante RB Leipzig. Desde la llegada de Johnston, el utilero preparaba camisetas con regularidad para jugadores de otras religiones. Con el correr del tiempo, los católicos se volvieron cada vez más comunes en Rangers, sobre todo luego de la llegada de futbolistas extranjeros que se potenció tras el fallo Bosman.

Aun así, los episodios de hostigamiento no desaparecieron del todo. En 1997-98, el volante italiano Gennaro Gattuso contó que tuvo que quitarse el crucifijo en el vestuario. Recién en 1998 el club autorizó a los jugadores a hacer la señal de la cruz en público, aunque no frente a su propia gente. Un año más tarde, el defensor italiano Lorenzo Amoruso se convirtió en el primer capitán católico de la historia del club.

Con el plantel cada vez más diverso en lo religioso, la hinchada de Rangers siguió siendo férreamente protestante y orgullosa. Las iniciativas impulsadas por los rivales de Old Firm no lograron frenar del todo los cánticos con carga sectaria, que continúan resonando en sus estadios. En competencias europeas, la UEFA sancionó a Rangers en varias oportunidades: 2006, 2007, 2011 y 2019.

El debate de fondo: cánticos, ofensa y permanencia del odio

  • Los cánticos no siempre se cantan para ofender, sino para alentar al propio club.
  • Durante años, el odio hacia la otra denominación se confundió con la idea de “apoyar” al equipo.
  • Romper esas tradiciones se considera difícil.
  • Existe sectarismo en Glasgow, aunque ya no sería tan severo como antes.
  • El blogger Grant sostiene que el concepto de religión está “pasado de moda”.
  • Afirma que no le importa el origen religioso mientras los futbolistas respondan en la cancha.

“Estos cánticos no se cantan realmente para causar ofensa ni por motivos religiosos, sino para alentar al club propio”, interpretó Grant. Durante años, en muchos casos se asumió que odiar a la denominación contraria era parte de apoyar al equipo. Las canciones se escribieron hace décadas en ese marco, y por eso cortar con esas costumbres se vuelve particularmente complejo.

“Todavía hay sectarismo en Glasgow, pero no es tan malo como antes”, sostuvo Grant. Para él, “la idea de religión está desactualizada”. También dejó claro que no le preocupa que católicos hayan ocupado roles importantes en su equipo: “Pueden ser incluso saxofonistas homosexuales o con un solo ojo, mientras puedan manejar el fútbol”.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.