La actuación de Michael Olise ante PSG dejó una marca enorme: asistió en la jugada que terminó en penal (20’), provocó casi un autogol de João Neves (32’) y, con una corrida espectacular, empujó el partido hacia el 2-2 con un gol en el 41’. El nivel del francés del lado derecho no pasó desapercibido ni para figuras de peso: Toni Kroos lo calificó como “simplemente impresionante” en su podcast y destacó el problema que le generó a Nuno Mendes, señalado como uno de los laterales izquierdos más determinantes del mundo.
Olise como desequilibrio: del pase al problema y al gol
En la primera parte, Olise mostró un abanico completo de soluciones. En el minuto 20, participó de la secuencia que terminó en una falta sancionada como penal, con Luis Díaz como beneficiario directo. Luego, en el 32’, obligó a una situación de riesgo que derivó en una casi conquista en propia puerta por parte de João Neves, un detalle que habla de su capacidad para insistir y generar peligro incluso cuando el rival intenta acomodarse. El cierre de la etapa llegó con un gol para el empate: en el 41’, se metió con velocidad, sostuvo la jugada y definió el 2-2 tras una corrida de alto impacto.
- 20’: Olise arma la jugada que provoca la falta penal que beneficia a Luis Díaz.
- 32’: fuerza una casi acción de autogol desde el circuito ofensivo.
- 41’: empata el 2-2 con gol tras una corrida espectacular.
Kroos y el “match” imposible: Olise contra Mendes
Toni Kroos puso el foco en el duelo individual. Si bien describió a Nuno Mendes como “el mejor lateral izquierdo del mundo” —y por eso mismo remarcó que a Olise le tocó enfrentarse a un adversario de élite—, también reconoció que el portugués no logró imponer su estándar habitual. La lectura de Kroos fue clara: “hace lo que quiere” contra el lateral que, para él, es el máximo exponente del puesto. Aun así, el alemán contextualizó que Mendes en otros momentos “había tenido la medida” de varios extremos derechos de alto nivel.
Ahí aparece la clave que deja la comparación: Kroos señaló que Olise debió haber interpretado el duelo como una situación incómoda, porque se topaba con alguien al que no podía superar “físicamente”. Y esa dificultad, según su análisis, es precisamente lo que vuelve más valioso el rendimiento del extremo de 23 años: cuando el rival no te deja ganar por atributos, tenés que resolver por fútbol, por timing y por lectura.
Temporada y proyección: números, comparación con Zidane y panel dividido
Más allá del impacto puntual del partido, el presente de Olise también sostiene la conversación individual. Con actuaciones que vienen siendo consistentes, se metió de lleno en la discusión por el Balón de Oro en esta temporada. En 47 compromisos oficiales, el futbolista de 24 años acumuló 20 goles y 29 asistencias, un rendimiento que lo ubica como protagonista constante en la producción ofensiva.
La comparación con el pasado futbolístico también apareció. El comentarista Christophe Dugarry, tras el gran partido contra PSG, estableció paralelos con Zinedine Zidane. Aunque admitió que “quizás se estira”, sostuvo que Olise tiene “un poco de Zizou”: por la manera relajada con la que controla la pelota, por el uso del cuerpo, por la tendencia a moverse entre líneas y por la lectura del juego.
En la misma línea, el reconocimiento al mejor jugador del encuentro no fue unívoco. Un panel internacional de especialistas quedó dividido sobre el protagonista principal del gran thriller del sábado, que terminó con marcador de 5-4. Mats Hummels eligió a Luis Díaz como “el mejor jugador sobre el césped” desde el lado del Bayern. Clarence Seedorf, en cambio, llevó la elección más lejos y destacó al extremo izquierdo de PSG Kvicha Kvaratskhelia como “el mejor jugador del mundo”. Mientras tanto, la UEFA otorgó el premio de Jugador del Partido a Ousmane Dembélé, actual ganador del Balón de Jugador del Año de su mundo.
Lo que viene: Bayern-PSG, segunda vuelta en Munich
La historia no se cierra ahí. La revancha entre Bayern y PSG está programada para el próximo miércoles a las 21:00, en el Allianz Arena de Múnich. Con un partido de ida tan abierto y con figuras que se repartieron protagonismo, el contexto es perfecto para que el duelo individual vuelva a ser decisivo: Olise ya dejó señales de desequilibrio, Mendes no pudo imponer su perfil y el resto de los extremos —con Díaz y Kvaratskhelia en el radar— tienen argumentos para volver a empujar desde los costados.
