Arsenal se puso en ventaja temprano en el Puskas Arena: Kai Havertz abrió el marcador a los 6 minutos. Ousmane Dembélé equilibró el trámite desde el punto penal a los 65’, llevando la semifinal a la definición por penales tras un empate 1-1 y un alargue sin goles.
En los tiros desde los doce pasos, PSG terminó cayendo por 4-3. En Arsenal fallaron Eberechi Eze y Gabriel; en el conjunto parisino, el único que no convirtió fue Nuno Mendes, visiblemente agotado.
De un vistazo
- Kai Havertz anotó para Arsenal a los 6’.
- Ousmane Dembélé igualó 1-1 con penal a los 65’.
- Empate 1-1 con alargue sin goles.
- PSG perdió 4-3 en la serie de penales.
- En Arsenal erraron Eberechi Eze y Gabriel.
- En PSG falló Nuno Mendes; el resto convirtió.
Arsenal resistió con orden
Para Arsenal, el guion comenzó de la mejor manera. Con el gol temprano, los londinenses se acomodaron en su fortaleza: la defensa. Mantuvieron una estructura compacta en el 4-4-2 y, pese a la circulación de PSG alrededor del área, no lograron romper el bloque.
Los dirigidos por Mikel Arteta despejaron centros una y otra vez, cortaron acciones en el área propia con entradas y también rechazaron despejes de cabeza. Además, los intentos de media distancia de PSG no encontraron precisión y se fueron por encima del travesaño.
El problema para PSG: el frente tres no apareció
Durante 65 minutos, la defensa de Arsenal logró frenar el ataque más peligroso del torneo. La línea ofensiva parisina —Desire Doue, Ousmane Dembélé y Khvicha Kvaratskhelia— quedó neutralizada, sin hallar el espacio necesario para imponer ritmo.
La lectura que seguramente se impuso en el entorno futbolero fue inevitable: ¿cómo podía suceder algo así si PSG venía de marcar seis goles en una semifinal espectacular frente a Bayern?
El cimbronazo llegó por el lateral
El muro defensivo de Arsenal, que parecía sólido, empezó a resquebrajarse en el costado derecho. Jurrien Timber, titular en esa posición, seguía poniéndose a punto por una lesión de más de dos meses; como Ben White también estaba lesionado, Arteta recurrió a Cristhian Mosquera, tercera opción para el lateral, aunque su perfil natural es el de marcador central.
El español de 21 años acumulaba apenas seis partidos competitivos esta temporada jugando en el carril derecho. Allí tuvo enfrente a quien venía siendo el atacante más peligroso de PSG en esa campaña: Khvatskhelia.
Mosquera ante Kvaratskhelia y el penal
En el primer tiempo, el georgiano no logró conectar con claridad y no pudo imponer condiciones frente a Mosquera. Pero tras el descanso, el contexto cambió: el defensor fue amonestado por perder tiempo, una señal que sumó presión sobre un rol que ya era complejo.
A los 65’, Kvaratskhelia logró filtrarse y superarlo, y luego lo terminó derribando desde atrás dentro del área. Ousmane Dembélé tomó la pelota, ejecutó con frialdad y convirtió el penal para poner el 1-1.
Tras el empate, Mosquera dejó su lugar para el retorno de Timber en una instancia decisiva. PSG se mostró un poco más agresivo después del golpe anímico, aunque no encontró el segundo tanto con claridad.
De hecho, Kvaratskhelia desperdició la oportunidad más clara de volver a poner a PSG arriba, cuando a los 77’ falló la chance para el 2-1, antes de ser sustituido.
El final: celebración por un córner y definición
Ya en lo profundo del alargue, en el Puskas Arena, los hinchas de Arsenal explotaron de alegría cuando el árbitro sancionó un córner para su equipo. Los “Gunners”, reconocidos por su trabajo en jugadas de pelota parada, vieron una vía para robar la clasificación, aunque faltaban apenas segundos para el cierre.
En Europa, Arsenal se sostiene como un especialista en córners. En parte, por tácticas que incomodan a los arqueros rivales y por cómo se paran al límite de lo reglamentario. En la liga, llegaron a 18 goles desde jugadas fijas camino al título, con marca de Premier League, y también habían marcado diferencia desde los tiros de esquina cuando superaron a Bayern Munich a comienzos de la temporada.
Esta vez, sin embargo, el centro de Noni Madueke fue despejado y el posterior desorden no alcanzó para definir. Luego, Daniel Siebert dio el pitazo final.
La jugada clave antes del descanso
De todos modos, el silbato llegó recién después de que la jugada de pelota parada se ejecutara. Poco antes del intervalo, Arsenal había conseguido su primer córner de la noche y el estadio se encendía con la expectativa.
Bukayo Saka se acercó a la bandera para cobrar, disfrutando el momento. No obstante, el árbitro alemán Daniel Siebert consideró que el tiempo de demora era excesivo: el reloj ya había vencido y, por eso, cerró la primera mitad sin permitir el remate.
Los futbolistas de Arsenal quedaron impactados por la decisión. El siguiente aviso llegó recién al inicio del alargue, cuando Madueke probó con dos envíos rápidos: el primero fue bloqueado por Gonçalo Ramos y el segundo se desvió hacia el costado, sin entrar.
En definitiva, la amenaza ofensiva más importante de Arsenal no logró traducirse en un gol frente a PSG.
El árbitro alemán y sus decisiones
Aunque ningún equipo de Bundesliga participó en la final de Budapest, dos alemanes sí estuvieron presentes. Uno fue el árbitro Daniel Siebert, que recibió un fuerte reclamo de la parcialidad londinense, pero a la vez completó un desempeño correcto y de alto nivel.
Siebert acertó con decisiones clave y no evitó los llamados complejos. Anuló un córner en el primer tiempo que se había producido en tiempo de descuento, tal como antes había señalado penal para PSG y también amonestado a Mosquera por pérdida de tiempo.
Además, advirtió un saque de banda mal ejecutado por Joao Neves y lo invalidó. También rechazó otorgar un penal a Arsenal por una supuesta falta sobre Madueke en el alargue: el delantero había quedado detrás en la carrera y buscó ganar la jugada con una caída para forzar el fallo.
Cuando Arteta y Declan Rice protestaron con intensidad, Siebert terminó sacándoles tarjetas a ambos. Con ese nivel en un evento grande del fútbol europeo, resulta llamativo que FIFA no lo haya incluido en la nómina de árbitros para el Mundial.
Havertz: gol en el momento grande
El otro alemán que apareció en el escenario fue Kai Havertz, autor del 1-0 inicial para Arsenal, confirmando su perfil de protagonista en partidos decisivos. En 2021, el futbolista de 26 años, originario de Aachen, había dejado a su antiguo club Chelsea con la victoria en la final ante Manchester City.
En la penúltima fecha de esa Premier League, ya con Arsenal, Havertz también había sido determinante para encaminar el título: abrió el marcador contra Burnley, dando rumbo a un tramo clave del campeonato.
Su tanto, aunque no alcanzó para ganar sin sufrimiento, lo ubicó como apenas el tercer jugador en marcar en una final de Champions League para dos clubes distintos desde la reestructuración del formato en 1992. Se sumó a una lista que integran Cristiano Ronaldo (Manchester United, Real Madrid) y Mario Mandžukić (Juventus, Bayern Munich).
