Kylian Mbappé quedó en el centro de una verdadera tormenta en Madrid, luego de una seguidilla de hechos que enfriaron su vínculo con la gente de Real Madrid. El malestar se terminó de encender tras la eliminación del equipo en la Champions League, un golpe que dejó prácticamente sin chances al plantel de pelear por un gran título en la temporada. Mientras el grupo intentaba digerir el impacto deportivo, el francés —que estaba apartado— generó más bronca al pasar sus vacaciones en un yate, una escena que una parte importante de la hinchada consideró poco empática, en un momento donde el equipo no encuentra el rumbo dentro de la cancha.

La situación se transformó rápidamente en un problema de imagen para el ex PSG. Más allá de las polémicas fuera del campo, el foco del enojo también se trasladó a cuestiones futbolísticas: varios simpatizantes cuestionan desajustes tácticos bajo la conducción de Álvaro Arbeloa. En ese marco, hay quienes sostienen que la presencia de Mbappé altera el equilibrio defensivo y, al mismo tiempo, complica la conexión ofensiva del equipo con Vinicius Junior, afectando la fluidez de las jugadas de ataque.

Sin embargo, pese al clima abrumadoramente negativo alrededor del delantero de 27 años, apareció un respaldo desde adentro del vestuario. Endrick, la joven promesa brasileña, salió a marcar postura esta semana para recordar qué aporte puede seguir haciendo Mbappé. El atacante, que actualmente transita la temporada con una cesión en Lyon, compartió vestuario con el campeón del Mundial antes de su paso temporal por Francia, y por eso mantiene la convicción de que su compañero continúa siendo clave.

En diálogo con So Foot, Endrick se mostró desdeñoso con la narrativa instalada en el entorno local y con la hostilidad que le toca vivir en las tribunas. “No me importa lo que la gente diga sobre Mbappé. Ojalá vuelva a ganar la Bota de Oro. Lo que yo veo es que le está ayudando a Real Madrid porque mete muchos goles”, sostuvo el futbolista, remarcando el peso de las cifras del francés por encima del ruido reciente.

La reacción en contra de Mbappé no se limitó a los silbidos en el Santiago Bernabeu ni a posteos en redes cargados de bronca. De hecho, el nivel de división dentro de la parcialidad madridista alcanzó un punto que se considera inédito, mostrando qué tan rápido se apagó el “buen momento” para un jugador que durante varios años era el objetivo más buscado del club.

En paralelo, comenzaron a circular versiones sobre una protesta digital de gran escala. El movimiento tomó forma con una petición en línea que reclama la salida del delantero de la institución. Aunque la dirigencia, encabezada por Florentino Pérez, mantiene públicamente su compromiso con el proyecto, la magnitud del reclamo aumentó la presión sobre Mbappé para responder en el campo. El escenario que puede marcar el antes y el después es el próximo El Clásico ante Barcelona, partido señalado como la oportunidad para firmar una actuación decisiva y acallar a sus detractores.

Más allá del capítulo del descanso en el yate, Mbappé también enfrenta un nuevo frente de escrutinio vinculado a su comportamiento durante un supuesto cortocircuito interno entre Aurélien Tchouaméni y Federico Valverde. En redes, algunos usuarios criticaron sus sonrisas durante los entrenamientos y las calificaron como “inapropiadas” en un contexto que, según esa lectura, estaría atravesado por tensión. No obstante, Arbeloa salió a responder: consideró que esas interpretaciones no reflejan la realidad y las descartó como una “malinterpretación” de un instante puntual. El entrenador remarcó que el ruido externo suele buscar generar problemas donde no los hay, y defendió que el plantel sigue concentrado en los objetivos internos.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.