En Borussia Dortmund, aunque muchas veces se los encuadra como un club que “vende para comprar”, el director ejecutivo Hans-Joachim Ricken dejó claro que la dirigencia está dispuesta a romper su propio libreto cuando aparece una oportunidad excepcional. En ese sentido, sostuvo que en los últimos dos años hubo una inversión fuerte en refuerzos, pero que si el encaje con el perfil buscado es perfecto, el proceso puede adaptarse. “Si consideramos ese tipo de escenarios, una venta se vuelve necesaria. Pero quiero remarcar algo: si aparece un jugador extraordinario que encaje perfecto con lo que buscamos, este tipo de operación casi nunca fue rechazada por la conducción, incluso si se ubica algo por encima del presupuesto”, explicó.
Para respaldar su argumento, Ricken volvió sobre el caso que llevó a Jude Bellingham desde Birmingham City hasta el Signal Iduna Park. “Tenemos el ejemplo nosotros mismos: Jude Bellingham. El BVB lo incorporó con 16 años, en plena etapa más dura de la pandemia. Venía de la segunda división y se pagó una cifra no menor, 30 millones de euros. La idea estaba, los argumentos también y la convicción era real. Por eso lo hicimos en aquel momento. Y lo mismo aplica ahora: cuando hablamos de jugadores de primer nivel que se ajustan exactamente a lo que queremos, seguramente encontremos soluciones creativas”, añadió.
En 2020, Dortmund se aseguró al futbolista que tenía 17 años por entonces, abonando inicialmente 25 millones de libras. En aquel momento, la operación lo colocó como el adolescente más caro de la historia del fútbol. Los gigantes de la Bundesliga decidieron avanzaron por él aun cuando Bellingham apenas había disputado una temporada en el fútbol de adultos: jugó 41 partidos en el Championship con Birmingham. El impacto fue tal que, de manera polémica, el club inglés decidió retirar su camiseta número 22, un gesto que con el tiempo terminó validándose: en sus tres temporadas en Alemania, Bellingham se transformó en un mediocampista de nivel mundial antes de dar el salto histórico a Real Madrid.
La relación entre el jugador y el club era tan sólida que su hermano menor, Jobe, también eligió la misma ruta. El joven se sumó a Dortmund el verano pasado, tras su paso por Sunderland. Sin embargo, su primera campaña no arrancó de la mejor manera: el futbolista de 20 años solo fue titular en 14 de los 26 partidos de Bundesliga en los que participó hasta ahora.
Con la salida de Sebastian Kehl y la llegada de Ole Book como nuevo director deportivo, Dortmund intenta modificar su forma de encarar el mercado. Ricken apunta a incorporar con más “velocidad, valentía y agresividad”. En ese marco, se mencionan salidas como las de Julian Brandt y Niklas Süle, que dejarían el club en el próximo receso.
“Habrá que absorber la creatividad y la capacidad de llegar a posiciones de definición de Julian Brandt; eso lo teníamos claro al momento de decidir. Obviamente estamos buscando un jugador ofensivo que aporte calidad, que pueda ayudarnos de inmediato y que no requiera una cifra de transferencia de fantasía. En defensa, Niklas Süle se va, y Emre Can estará afuera por más tiempo. En ese sentido, también estamos pensando en alternativas”, remarcó.
Ricken también respaldó con énfasis al entrenador, Niko Kovač, y confirmó que continuará al frente del equipo la próxima temporada. “Sí, absolutamente. Sin él no estaríamos en la segunda posición, porque primero estabilizó al plantel y, además, nos condujo a la Champions League la temporada pasada. Niko encaja muy bien en el club. Se está formando un grupo con Niko, con Ole, con Carsten [Cramer], con Matthias Sammer, con el área de scouting y con la academia, donde hay confianza mutua plena. Se siente una energía nueva, un clima de optimismo y seguridad”, sostuvo.
De todas maneras, no todo pasa por el mercado: la continuidad del defensor Nico Schlotterbeck sigue siendo uno de los temas más sensibles. El zaguero internacional alemán todavía no definió su futuro a largo plazo con el club, e incluso salió a desmentir públicamente versiones sobre un avance en las negociaciones. En ese contexto, Ricken se refirió al estado de las charlas y a la posibilidad de una salida en el próximo verano.
“Ya tuve varias conversaciones con Nico. Me parece muy entendible que Nico necesite tiempo para pensar y reflexionar sobre ciertas cuestiones. No es algo raro, considerando la situación contractual y el nivel de un jugador como él”, señaló. Además, descartó la idea de imponer un plazo público para definir la situación del defensor, una alternativa que había sido planteada por algunos comentaristas.
