El declive de Ángel Di María en Manchester tuvo varias capas: una relación que se fue resquebrajando con el DT Louis van Gaal, problemas de convivencia y hasta un episodio de inseguridad que lo marcó en Inglaterra. En paralelo, también aparecieron críticas desde el entorno familiar y un quiebre deportivo que terminó acelerando su salida del club, aunque el argentino sostiene que no se arrepiente de haber dado ese paso en su carrera.

La ruptura con Van Gaal: críticas constantes y sensación de injusticia

El punto de quiebre que Di María identifica no fue el rendimiento desde lo técnico, sino el vínculo con el entrenador y la forma de trabajar. El extremo arranca su relato con un comienzo prometedor: todo “fluyendo”, el equipo funcionando y una adaptación inicial que parecía encarrilar la etapa. Sin embargo, el panorama cambió rápido cuando comenzaron los roces con Van Gaal.

En palabras del propio jugador, el problema fue el estilo de conducción del DT: reuniones donde, según su percepción, se hablaba casi exclusivamente de lo que hacía mal y no se marcaban los aspectos positivos. Di María remarca que las conversaciones sobre sus errores se volvieron frecuentes y, con el tiempo, eso lo terminó cansando.

El diagnóstico del campeón del mundo es claro: para él, el análisis era excesivo y de un solo lado, con una carga negativa repetida una y otra vez. Esa dinámica —más allá del entrenamiento— desgastó su vínculo profesional y terminó afectando su continuidad dentro del plantel.

Inglaterra fuera de la cancha: el intento de robo y la adaptación que no fue

El malestar no se limitó al campo de juego. Di María también describe que su vida cotidiana en el noroeste de Inglaterra se volvió difícil por factores concretos: el clima, las rutinas y, sobre todo, un hecho de seguridad que vivió en su propia casa con su familia presente.

El futbolista recordó un intento de robo en su domicilio en Cheshire, con el entorno familiar en el lugar. A eso se sumó la dificultad de adaptarse a la zona: la oscuridad temprana, el frío y una sensación general de que todo “se fue acumulando”, hasta volver la experiencia “insoportable”.

En ese sentido, el argentino hace una comparación que funciona como clave: más allá de que también sufrió problemas de seguridad en París durante su etapa posterior en PSG, afirma que en Francia pudo sostener la situación por la calidad de vida. En Manchester, en cambio, asegura que los inconvenientes se retroalimentaron y lo empujaron a priorizar a su familia, razón que atribuye como determinante para el portazo final.

La mirada de Jorgelina Cardoso: incomodidad total con el entorno en el norte

El relato sobre la etapa también tuvo continuidad desde el entorno más cercano. Jorgelina Cardoso, esposa de Di María, dejó una evaluación especialmente dura sobre su tiempo en el noroeste de Inglaterra, y además afirmó que desde el inicio no estaba de acuerdo con el cambio.

En su testimonio, Cardoso sostuvo que la experiencia le resultó desagradable desde el primer momento: mencionó que sentía a la gente como “rara”, que caminar por la zona implicaba no saber qué podía pasar, y también criticó el aspecto gastronómico. A la vez, hizo una comparación directa con Madrid: allí remarcó la calidad del equipo, la comida, el clima y, en general, la perfección del contexto, y contrapuso ese escenario con la propuesta que llegó desde Manchester.

Cuándo se rompió del todo: el recorte con el XI y la salida rumbo a PSG

Deportivamente, el punto final llegó con el correr de la temporada. Para marzo, Van Gaal ya había dejado de incluir a Di María de manera regular en el once inicial. El recorte se dio tras una combinación de circunstancias: una tarjeta roja en un cruce de FA Cup ante Arsenal y, después, una seguidilla de pequeñas lesiones.

Con el campeonato ya encaminado hacia el cierre, Di María se mostró decidido a forzar la salida. El plan se fue concretando hasta el punto de que no viajó con el plantel para la pretemporada, con el objetivo de destrabar su cambio a PSG.

El extremo explicó el trasfondo de esa decisión: reconoció que el entrenador le reprochó que no se presentara para el inicio de trabajos, pero argumentó que ya había anticipado su intención de irse y que no iba a volver a reportarse al club.

¿Se arrepiente? El matiz: Manchester le dejó mal sabor, pero valora el trato interno

Con todo el desgaste, Di María remarca que no lamenta la decisión en sí, especialmente mirando el plano personal dentro del club. En su visión, pese a lo que significó el entorno y la atmósfera general, hubo gente que lo trató bien, lo acompañó y lo ayudó con todo, algo que reconoce con gratitud.

El argentino diferencia con precisión: si bien el clima en la Premier League y la vida en el club no fueron lo que esperaba, rescata que en el interior del proyecto encontró figuras humanas que lo apoyaron. Ese equilibrio es el que, según su relato, termina explicando por qué no se arrepiente del paso, aunque el final en Manchester sí haya estado marcado por una acumulación de factores que lo terminó empujando a irse.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.