Núñez tiene encaminada su salida de Al-Hilal apenas menos de un año después de haber llegado al fútbol saudí. El delantero uruguayo, de 26 años, acordó con la dirigencia para destrabar su transferencia este verano, en un contexto donde su etapa en Riad se volvió complicada por una decisión interna del plantel y por un cambio regulatorio que lo dejó sin margen de registro. A pesar de un salario altísimo —más de doble de lo que cobraba en Liverpool—, el atacante priorizó el regreso a la competencia antes que quedarse a ganar dinero sin jugar.
Acuerdo para irse y un castigo futbolístico que se volvió estructural
La negociación que destraba su salida tiene un eje claro: el club y el entorno del jugador llegaron a un entendimiento para facilitar su partida durante este verano. En lo económico, el escenario contrasta con lo deportivo. Núñez pasó a cobrar alrededor de £400.000 por semana, cifra que supera en más del doble su salario anterior en Anfield, pero el rendimiento en cancha y la continuidad se transformaron en el punto de quiebre.
El delantero quedó prácticamente fuera del circuito durante la segunda mitad de la temporada. Si bien en la liga alcanzó un balance aceptable —seis goles y cuatro asistencias en 16 partidos—, su falta de protagonismo se tradujo en un castigo de vestuario y de plantel: pasó meses entrenando al margen del grupo que compite los días de partido.
En ese marco, incluso aunque se mantuvo profesional, la realidad es que la falta de minutos le terminó costando un lugar como titular en la selección de Marcelo Bielsa. Es decir: la salida de la cancha en Al-Hilal no fue solo un problema local, sino que afectó su rol en la consideración para la selección.
El detonante: la llegada de Karim Benzema y el límite de extranjeros
El giro que explica el “no lugar” de Núñez en Al-Hilal se produjo a partir de enero, cuando el club incorporó a Karim Benzema. La decisión no fue futbolística solamente, sino también administrativa: la liga saudí impone un tope de jugadores extranjeros nacidos antes de 2003 dentro de las listas de inscripción.
De acuerdo con ese marco, los clubes pueden registrar únicamente ocho futbolistas extranjeros nacidos antes de 2003 en sus planteles de 25. Cuando Benzema se sumó, Al-Hilal se vio obligado a tomar una determinación difícil para cumplir con esa regla, y el uruguayo fue el que terminó “sacrificado” para liberar espacio.
El resultado fue contundente: Núñez no volvió a aparecer por el club desde febrero. Y aunque su producción en la liga había sido razonable antes de quedar afuera, el club optó por priorizar el ajuste de cupos por sobre la continuidad del delantero.
Antecedentes: la etapa en Liverpool, la valoración que se enfrió y el posible retorno a Europa
La salida de Al-Hilal llega después de un recorrido movido en el fútbol europeo, especialmente en Liverpool. Núñez aterrizó en Inglaterra tras una etapa en Benfica con una operación que podía alcanzar los £85 millones (u$s 116 millones). Su paso por Merseyside fue muy discutido: estuvo lejos de cumplir con la expectativa que generó su precio, aunque sí aportó en títulos, ya que ayudó al equipo a conseguir una Premier League durante su tiempo en el club.
El cierre de su ciclo en Anfield estuvo atravesado por críticas. En sus últimos meses, Arne Slot señaló que su entrega y su trabajo no eran aceptables, frase que funcionó como síntoma de una relación que se fue enfriando. En términos de números, el uruguayo dejó una huella de 40 goles en 143 partidos, pero con una identidad marcada por fallos resonantes y por cierta irregularidad para sostener el nivel.
De cara al final de su etapa en Liverpool, su situación se alineó con el contexto: cuando el club saudí ofreció una vía para recuperar una parte importante de la inversión, la operación se terminó de cerrar. En otras palabras, su salida se dio en el momento exacto en que el mercado permitió al club reducir el riesgo financiero.
Ahora, el horizonte más lógico vuelve a ser la Premier League. La posibilidad aparece porque Núñez busca reconstruir reputación y volver a competir con regularidad. En ese sentido, se mencionan dos nombres grandes como posibles interesados: Chelsea, que estaría tras incorporar a alguien con definición para sumar “puntería” al equipo, y Juventus, que también estaría observando la situación.
Para Núñez, tanto Inglaterra como Italia serían una prueba de nivel: la oportunidad para demostrar que puede volver a ser competitivo al máximo en Europa y dejar atrás la etapa en la que el reglamento de cupos y la decisión interna lo relegaron del once.
El dato que ilusiona: su mejor versión llegó en Benfica
Si hay un argumento futbolístico para ilusionar a cualquier club que lo busque, es el tramo final de su ciclo en Benfica. Allí, su rendimiento fue el más potente de su carrera reciente: convirtió 34 goles en 41 partidos. Ese es el tipo de cifra que un equipo suele mirar cuando intenta “recuperar” a un jugador que, por circunstancias de contexto o por cambios de dinámica, dejó de rendir como se esperaba.
Por eso, los posibles pretendientes van a intentar reencontrar al Núñez que supo complicar defensas en Champions League, aquel que generaba preocupación constante en las áreas rivales. La pregunta, ahora, es si el uruguayo puede sostener esa versión en un entorno competitivo distinto al que lo terminó dejando sin minutos en Al-Hilal.
