El gol individual de Rayan Cherki encendió el partido con una chispa inmediata y, a partir de ahí, el encuentro no aflojó. Arsenal reaccionó apenas un minuto después y empató por medio de Kai Havertz, quien aprovechó un error en la salida de Gianluigi Donnarumma. El trámite se volvió eléctrico: ambos pegaron cuatro veces en los palos en total. Eberechi Eze fue especialmente castigado por la mala fortuna, ya que su remate desde el borde del área describió una rosca que besó el poste desde adentro, y luego siguió su recorrido rozando la línea sin entrar.
Poco después llegó la respuesta de Erling Haaland. El noruego se tomó revancha de Arsenal luego de que, más de un año atrás, Myles Lewis-Skelly lo había “burlado” yendo a buscarlo en el contexto previo. Esta vez, Haaland apareció con el gol decisivo. Los visitantes siguieron generando situaciones para igualar y, en el séptimo minuto de descuento, Havertz —que antes había sido rechazado por Donnarumma desde muy cerca— cabeceó y la pelota pasó apenas por encima del travesaño.
Con este resultado, la balanza se inclina para City: redujeron la distancia con los Gunners de nueve puntos a tres. Ahora, el equipo de Guardiola tiene la chance de ponerse primero por diferencia de gol si el miércoles logra vencer a Burnley.
GOLES: desglose de ganadores y perdedores en el Etihad Stadium
Durante semanas se creyó que la llegada de Viktor Gyokeres le daría a Arsenal el impulso necesario para cortar una espera de 22 años sin títulos de Premier League. Sin embargo, el domingo el sueco pasó la mayor parte del partido en el banco en el choque más importante de la temporada, mientras que su compatriota en la cancha terminó marcando el rumbo del encuentro.
Haaland fue el protagonista principal en esta rivalidad caliente y, por eso, parecía inevitable que fuera él quien terminara definiendo. Desde el primer minuto estuvo metido en el juego: persiguió a David Raya, generó peligro y tuvo una chance muy cerca. Después se mantuvo en la pelea constante, provocando riesgos en cada armado antes de que Cherki pegara en el poste y, en esa misma ráfaga, el noruego también castigara el palo.
Cuando Haaland envió un remate hacia la tribuna del fondo en el primer tiempo, parecía que el día podía escapársele. Pero con Haaland jugando contra Arsenal, la historia no suele ser esa: insistió, siguió buscando y finalmente terminó cobrando caro los errores de su rival, que desperdició sus propias oportunidades.
En ocho partidos frente al equipo de Arteta, Haaland marcó seis goles y aportó dos asistencias. Si se toma en cuenta que Arsenal fue uno de los principales rivales de City en el período del delantero en el club, el resultado funciona como una respuesta directa a la idea de que “desaparece” en los partidos grandes.
Como enemigo declarado, Gabriel Magalhaes tenía un objetivo claro, aunque exigente: impedir que el noruego marcara. Aun así, después de otra batalla intensa contra el nueve de City, el central no pudo con Haaland en el momento clave. El brasileño lo dejó acomodarse y, tras una pelota suelta dentro del área, el delantero aprovechó para llegar y empujar.
La situación pudo ser peor para el defensor, porque la frustración por haberle ganado la posición y el duelo casi lo lleva a una expulsión. Tuvo suerte: su rival no suele exagerar jugadas y no terminó sacando provecho de ese cruce cuando ambos se midieron tarde en el partido.
Gabriel es una de las razones por las que Arsenal se mantuvo con tanta fuerza en las últimas temporadas. Pero, como también le ocurrió al entrenador y a varios compañeros, en el instante decisivo no estuvo a la altura.
Cherki no solo respondió cuando más importaba: además, en el tramo reciente de recuperación de City, mostró movimientos y decisiones de alto nivel. Su tanto del domingo fue, de todos esos momentos, el más determinante.
El francés canalizó una especie de “modelo Messi” en su gambeta artística: dejó atrás a cuatro defensores de Arsenal con una secuencia de movimientos y luego definió con un remate imposible, al rincón inferior. Guardiola, que recientemente había señalado que no quiere que Cherki defienda como el resto del equipo y que le pide que se libere para “expresarse”, reconoció que el plan de City pasa por encontrarlo todo lo posible. Y cada vez que el ex Lyon agarró la pelota en el Etihad, el estadio entero se ponía de pie anticipando lo que podía venir.
Si City termina cerrando el trabajo y se queda con el título, Cherki tendría argumentos para ser el Jugador de la Temporada. Y tampoco hay que olvidar que su costo fue el mismo que el de Joshua Zirkzee, el delantero que no terminó de explotar en Manchester United.
La semana anterior, Arteta habló de que estaba “en llamas”. Ahora es la temporada de Arsenal la que terminó ardiendo. Y si los Gunners se van sin al menos un trofeo al terminar la campaña, los gestos del entrenador —desde encender fuego real en el predio de entrenamiento hasta usar videos generados con inteligencia artificial sobre sus futbolistas durante las prácticas— seguramente le pasarán factura para siempre.
Después del esfuerzo para encaminar a Arsenal hacia la lucha por el cuádruple en marzo, Arteta solo cosechó una victoria en seis partidos, con cuatro derrotas. De los cuatro títulos que se perseguían, la realidad dejó dos. Y el que más duele: el primer campeonato de Premier League desde la etapa de los “Invencibles” en 2004, se apaga cada vez más rápido.
A diferencia de 2024, cuando Rodri criticó la idea de Arsenal de jugar para el empate tras el 0-0 en el Etihad, esta vez no se podía acusar al técnico de ser prudente contra City. Arteta insistió en que la diferencia estuvo en la puntería en las áreas. Pero, tras haber sido el equipo top en Europa hace apenas un par de meses, el conjunto ahora se ve con piernas cansadas, como si caminara al límite y con la sensación de que llega tarde a todo. Y en ese escenario, el responsable será él.
Cuando parecía que el ciclo de Guardiola se apagaba, City armó una vez más su recuperación, una más dentro de la lista interminable. El entrenador tuvo un comienzo complicado en 2026: perdió con Manchester United, quedó eliminado de la Champions League a manos de Real Madrid y, en el medio, dejó puntos estúpidos frente a Nottingham Forest y West Ham, equipos en la zona de riesgo. Pero respondió con goles y resultados: derrotó a Arsenal dos veces, y además goleó a Liverpool y Chelsea. Y, lejos de parecer que esta fuera su última temporada en el banco de City diluyéndose, el equipo quedó al borde de conquistar un triplete doméstico.
Para este partido, Guardiola no necesitó grandes sorpresas tácticas: ya encontró su once más confiable. Delante planteó una línea ofensiva de tres piezas con Jeremy Doku —rapidez y picardía—, Antoine Semenyo con potencia y velocidad, y el hambre goleadora constante de Haaland. Detrás, el sostén lo formaron Bernardo Silva y Rodri como doble pivote, mientras Cherki se movía entre líneas para crear problemas.
Que City haya ganado no debería sorprender demasiado si uno entiende cómo el equipo se encendió en el tramo decisivo de la temporada, bajo la mirada de su entrenador legendario. City ganó 31 de los 39 partidos de Premier League que disputó en abril durante la década de Guardiola en el club: empates en cinco oportunidades y apenas tres derrotas. La última de esas caídas se había dado frente a Leeds United, en 2021.
Un hincha “de los de siempre”, Tal Rehman —cuyo hijo lleva el nombre de Yaya Touré— se volvió viral en Stamford Bridge por agitar una botella de Arsenal en las tribunas. Y el domingo, en las inmediaciones del Etihad, se vio a un seguidor con espíritu emprendedor vendiendo réplicas de esas botellas. Así, con todos riéndose de la incapacidad de Arsenal para sostener el control cuando el partido exige nervio, los Gunners terminaron validando las críticas y dándole la razón a sus cuestionamientos.
El mote de “bottlers” (que se traduce como gente que se quiebra en el momento clave) es un insulto que los fanáticos de Arsenal detestan con fuerza, en gran parte porque es cierto. Mientras City llega en su mejor versión en abril, con un promedio de 2,5 puntos por partido en el mes bajo Guardiola, Arsenal parece licuarse con el calor de primavera: desde que Arteta dirige, en abril sumó 1,5 puntos de promedio y City aprovecha con alegría cada error para capitalizarlo.
En 2022-23, Arsenal desperdició una ventaja de ocho puntos en la pelea por el título y el resto de la temporada se desarmó en abril. El año siguiente, luego de empatar 0-0 en la cancha de City, se autolesionó: perdió en casa contra Aston Villa. Este curso, el mes arrancó con la sorpresiva eliminación en la FA Cup ante Southampton, después cayó ante Bournemouth como local y ahora quedó derrotado en el partido más importante de la carrera por el campeonato. Aun así, no todo está dicho: para volver a creer hace falta una recuperación enorme, de esas que cambian el ánimo y el rumbo.
