Cavan Sullivan arrancó la jugada. Y, como si fuera poco, también terminó lo que había comenzado. Fue una secuencia de decisiones correctas, con criterio y precisión, de esas que mezclan madurez con instinto ofensivo.

El juvenil recibió por la derecha, descargó un pase elevado hacia el otro lado del área y después apareció por el medio, como “fantasma”, para llegar al punto justo. El centro terminó con un rechace y dos jugadores de Philadelphia Union dejaron que la pelota siguiera su curso. Sullivan solo tuvo que acomodarla y definir. No fue el gol más vistoso de MLS para un chico de 16 años, pero sí uno de manual: limpio, directo y con lectura.

De un vistazo

  • Sullivan participó en la jugada desde el inicio y convirtió con frialdad tras un pase cruzado y un toque de devolución.
  • El gol refleja la forma en que el juvenil viene creciendo dentro de la estructura de Philadelphia.
  • Su uso fue gestionado con minutos medidos, pero en las últimas semanas apareció con más protagonismo.

Ese tanto—si se puede llamar así por la forma en que se gestó—funcionó como muestra del avance del adolescente en los últimos meses. Desde su debut con 14 años y su firma de un preacuerdo con Manchester City poco antes, Sullivan estuvo en el centro de una enorme expectativa. En paralelo, el Union eligió cuidarlo: no era cuestión de “romper el freno”, sino de administrarle el proceso.

Y en una campaña donde muchas cosas salieron mal para Philadelphia, una mano firme con un futbolista que todavía está en crecimiento puede terminar siendo lo único realmente positivo. Si lo que viene se sostiene, el beneficio podría ser enorme a largo plazo para el talento.

El camino: de la ilusión al debut

En realidad, el recorrido arrancó con un detalle casi anecdótico: las botas Prada que usó Sullivan para el partido de la Generation Adidas Cup con Union en marzo de 2024. Para ese momento, los rumores ya hablaban de un contrato profesional y de un posible salto a la Premier League.

Nada estaba firmado todavía, pero el chico de 14 años ya mostraba que estaba para competir. Aun así, más que una confirmación definitiva, sonaba a “ingreso a lo grande”. En ese escenario, Sullivan se ganó el lugar como estrella del torneo, y su nivel parecía no ser casualidad.

Y no solo se mostró: también concretó. Marcó el empate en el segundo tiempo ante LA Galaxy en la final de esa competencia. El equipo terminó ganando por penales. Allí, entre un grupo sólido de U17, Sullivan se destacó y dejó claro que estaba esperando el momento para explotar.

Desde entonces, todo se aceleró. A mediados de abril de 2024 llegó su debut en MLS NEXT Pro. El 9 de mayo firmó un contrato homegrown oficial, el más rico en la historia de MLS. El acuerdo incluía una cláusula para que el traspaso a Manchester City ocurriera cuando cumpliera 18 años, lo que en la práctica lo colocaba como el 14 años más talentoso del país—y quizá del mundo—en términos de proyección.

El 17 de julio de 2024 debutó y se convirtió en el jugador más joven en aparecer en un partido de liga en el deporte de máxima categoría en Estados Unidos, rompiendo el récord de Freddy Adu por dos semanas.

Sin embargo, pese a entrenar con el primer equipo y a estar con frecuencia en el banco, Sullivan siguió siendo un jugador de recambio. En 2024 apenas disputó tres partidos de MLS. La cifra era coherente: con 14 años, todavía era difícil exigirle continuidad en el nivel más alto.

2025: más oportunidades, menos claridad

El año siguiente trajo más chance, pero no mucha más certeza. En 2025 sumó 11 apariciones en el campeonato local, aunque en MLS NEXT Pro seguía luciendo un escalón por encima. El Union ganó el Supporters’ Shield sin necesitarlo con frecuencia: la expectativa no desapareció del todo, pero sí se apagó en términos de “ruido”.

La gente no lo olvidó, Cavan Sullivan seguía en la conversación. Lo que ocurría es que ya no estaba tan metido en el centro del mainstream, como si el foco hubiera bajado un poco.

Por eso llamó la atención—aunque no tanto—cuando el juvenil le planteó a GOAL su objetivo de integrar la selección de Estados Unidos para el Mundial de 2026. El propio plan sonaba menos disparatado que un año atrás, pero seguía siendo difícil de imaginar: con pocos minutos en MLS, ¿cómo aparecería tan cerca del seleccionado?

La sensación de injusticia se acentuó cuando el Union quedó afuera de playoffs tras caer con NYCFC. Sullivan entró como suplente a los 83 minutos, generó una ocasión y tuvo que correr detrás de un partido que ya le había pasado por encima a Philadelphia. Para alguien cuyo futuro se había discutido con tanta grandeza, su presente se sentía chico.

El tramo del CONCACAF y el debate interno

Esta temporada era, desde el inicio, un año de dificultades para el Union. Y parecía una oportunidad para que el chico de 16 años diera el salto. Philadelphia necesitaba chispa y, en ese sentido, parecía lógico pensar en uno de los jóvenes creativos más prometedores del mundo. Pero la continuidad no llegó.

En el primer partido de la serie de la CONCACAF Champions Cup contra Defence Force, jugó 25 minutos y dejó una asistencia. Luego, ante D.C. United, completó 20 minutos que no fueron tan efectivos—aunque mostraron destellos.

En el segundo juego ante Force arrancó como titular y participó en cuatro de los siete goles del Union en una goleada. Es cierto que había preguntas sobre la calidad del rival de Trinidad y Tobago. Aun así, también existían dudas legítimas sobre su “agudeza” o sobre su capacidad para jugar contra oponentes de casi el doble de edad. Bradley Carnell, entrenador del equipo, eligió mantenerse prudente: Sullivan fue titular en cada partido de la Champions Cup, pero en MLS rara vez arrancó.

Su primer inicio en liga llegó contra Chicago Fire el 21 de marzo. En ese 4-4-2, ubicado por la izquierda, se lo vio sin poder meterse en los espacios creativos donde mejor rinde. En 62 minutos registró más recuperaciones que chances creadas, un dato que terminó resumendo el problema. Philadelphia perdió 2-1.

Y ahí comenzó el debate: ¿por qué no se lo metía más seguido? ¿Acaso no había que “aprender” también a base de minutos?

Taylor Twellman explicó la idea con un punto de vista que se volvió recurrente tras esa derrota: consideró que había argumentos para sostener que Sullivan no encajaba del todo en el sistema de Carnell, o al menos en su identidad dentro del esquema. También señaló que, en su visión, el chico tenía capacidad para jugar con continuidad en varios equipos, y que esa discusión era, justamente, el dilema que enfrentaba Philadelphia.

Mientras el Union seguía resbalando, apareció otro dato que reforzó el contexto: se reveló que el club tiene el menor presupuesto salarial de MLS, y eso se notó partido a partido. Sullivan no fue titular desde el 21 de marzo hasta el 25 de abril. En ese tramo juntó apenas 49 minutos en cuatro juegos—con una asistencia incluida en la derrota 2-1 ante Charlotte el 4 de abril.

En paralelo, Carnell respondió varias veces con el mismo argumento: el técnico elige el once titular y usa a Sullivan cuando corresponde, sin apurar el proceso.

Pero reapareció una frase que había dicho el 7 de marzo, que volvió a instalarse en el análisis: “Trabajamos de forma cercana con Man City. Todo el mundo tiene un enfoque colectivo para el desarrollo, como hacemos con cada jugador, y hasta ahora estamos viendo buenas respuestas”.

Entonces, ¿qué significaba eso en la práctica? ¿Manchester City estaba administrando los minutos desde la sombra? El acuerdo, por términos, tiene matices. Cuando un jugador va a préstamo, suele haber un interés de la entidad dueña en observar desde lejos y, si lo considera, puede llamar al futbolista. Sin embargo, técnicamente City no es todavía dueño de Sullivan: Philadelphia mantiene la ficha, lo hace rendir en Major League Soccer y, a ojos de Manchester City, el chico opera como una promesa de academia. No es un caso típico de un jugador de primer equipo que va a sumar minutos en otro club, al menos no bajo el formato clásico.

El interim sporting director Jon Scheer lo especificó poco después: “Para que quede claro, Cavan es nuestro jugador y tiene que rendir bien todos los días y todas las semanas aquí. Estamos en contacto con Manchester City, pero en lo que hace Cavan en nuestro entorno, eso lo decidimos nosotros”.

En síntesis: City está en contacto, pero en el día a día quien termina marcando las decisiones es Carnell.

La luz: más libertad y mejores señales

En las últimas semanas, el técnico pareció salir un poco más “validado”. Sullivan fue titular ante Columbus y el 25 de abril jugó con más libertad. Su actuación una semana después en el empate 0-0 ante Nashville fue todavía más convincente, aunque Carnell volvió a dosificarlo: lo limitó a 70 minutos pese a que, en el partido, el juvenil había sido uno de los mejores del Union.

Después llegó un paso sólido contra New England Revolution, en un duelo donde el chico completó la mayor cantidad de gambetas del equipo dentro del partido.

Y el miércoles por la noche llegó un escenario distinto: el Union perdió un partido que, por ritmo y caos, se parece más a un partido de básquet que a un encuentro ordenado. Cayó 4-3 ante Orlando City, con un desarrollo que suele desesperar a los entrenadores. Sullivan no arrancó—venía con tres días de descanso, algo que le hizo ruido a Carnell durante toda la campaña—pero entró después de 43 minutos, reemplazando al lesionado Jovan Lukic.

La segunda parte no fue una obra maestra, pero sí fue su mejor producción en MLS hasta ese momento. El partido estaba abierto y pedía una chispa. Y Sullivan la puso: generó cinco ocasiones, fue una amenaza constante en el último tercio y, además, se ganó el gol. Sobre el final, un penal evitó que el Union se quedara con el 3-3.

Ahí podría estar el “dividendo” del plan: el juvenil fue incorporándose de a poco al equipo titular, con un aumento progresivo de minutos. En una temporada realmente mala, esa mejora acumulada es una señal enorme. El Union, además, tiene un presente complicado: ganó apenas un partido en el año y en el invierno perdió piezas importantes. El propio Ernst Tanner, director deportivo, sigue bajo investigación y está de licencia por denuncias vinculadas a conductas inapropiadas en el ámbito laboral. De punta a punta, el registro es pobre.

Aun así, el Union siempre se apoyó en la juventud. Y Sullivan podría ser el próximo gran salto. En realidad, debería serlo.

El argumento del tiempo: aprender con minutos

El razonamiento tiene sentido en un deporte donde los talentos jóvenes suelen necesitar minutos grandes desde temprano. Lamine Yamal, hoy con 18 años, ya acumula alrededor de 3.000 minutos por temporada desde hace casi tres años. Sullivan está en camino a llegar a 1.000 minutos durante este año. A esa misma edad, Yamal tenía cerca de 6.000 en las piernas.

Algo similar ocurrió con otras figuras que explotaron temprano: Bukayo Saka, Ansu Fati, Pedri y Gavi aparecen como ejemplos claros. En sus casos, se trataba de equipos de élite que los metieron al fuego y, rápido, demostraron su valor. Y también había una necesidad real de hacerlo.

La diferencia es que Sullivan está en MLS, no en una de las cinco ligas europeas top, y el Union ya tiene una base relativamente estable en su posición. Aunque el miércoles por la noche, las lesiones obligaron a que el chico entrara igual.

Philadelphia no gana únicamente por Sullivan. Tampoco pierde solo por su ausencia. Pero lo que sí puede quedar como argumento sólido es el manejo cuidadoso, la mejora y el desarrollo de un talento joven. En una campaña deslucida, eso quizá sea suficiente. Para cuando llegue el año que viene, Sullivan tendrá 17 años y acumulará minutos administrados con más experiencia. Tal vez allí el Union pueda despegar un poco.

Porque, al final, siempre hay un año más.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.