El planteo estaba bastante claro, pero Lars Ricken igual quiso remarcarlo. El director deportivo de Borussia Dortmund sostuvo que Julian Nagelsmann conoce de sobra la velocidad como atributo y que, si Alemania puede llevar 26 jugadores al Mundial, también puede convocar especialistas: futbolistas con “una herramienta” particular. En la ecuación, Ricken mencionó a Karim Adeyemi.
Sin embargo, para Adeyemi esa idea de “arma” adquirió un sentido distinto en las últimas semanas. Pese al énfasis de Ricken en que la velocidad es una característica “excelente” y siempre útil en un torneo, el seleccionador terminó dejando afuera al delantero de 24 años. En su lugar, el cuerpo técnico apostó por perfiles con atributos parecidos: Maximilian Beier y Jamie Leweling.
La exclusión no tomó por sorpresa a nadie en Dortmund. Niko Kovac, entrenador del BVB, ya venía apoyándose cada vez menos en Adeyemi, aunque el tema no se explicó únicamente por la lesión muscular que sufrió en abril.
Para el internacional alemán, con 11 partidos en el seleccionado, el golpe es fuerte de cara a 2026, justo cuando las eliminatorias para el Mundial están en marcha. Además, muchos habían empezado a dejar de lado el rendimiento que mostró Adeyemi en el arranque de la campaña: en esa primera parte tuvo nueve participaciones directas en goles (seis tantos y tres asistencias) y se ubicó como el jugador ofensivo más constante del equipo.
En ese período, el atacante fue titular en 16 de sus 17 compromisos oficiales. Pero tras el cambio de año, su presencia bajó de forma marcada: desde entonces, solo sumó seis partidos. Y dentro de esas apariciones, apenas acumuló 582 minutos, lo que deja un promedio inferior a 34 minutos por juego, un tiempo demasiado escaso como para sostener con claridad su candidatura a un lugar en el Mundial.
Aunque sus números de producción se mantuvieron relativamente estables —con siete contribuciones de gol (cuatro goles y tres asistencias)—, desde el banco casi no logró generar impacto. Justo el rol que Ricken parecía imaginarle para el Mundial. Para Kovac, que no suele hacer demasiados cambios, tampoco había demasiadas razones para mover a Adeyemi desde el banco.
El rol de Adeyemi y la mirada interna en Dortmund
En declaraciones recientes, Kovac dejó una idea sobre su relación con el delantero. El técnico croata afirmó que ningún otro futbolista conversa con él tanto como Adeyemi durante su etapa en Dortmund. En el podcast de Bild, “Phrasenmäher”, el entrenador se describió como admirador de “el hombre Adeyemi”, y explicó que, en su opinión, se trata de alguien “especialmente buena persona”.
Kovac sumó: “Es un gran chico, no es una mala persona; al contrario: a veces, pienso que es demasiado bueno. No tiene maldad”.
Pero, en la cancha, esa condición de “buen tipo” no necesariamente pesa para un entrenador como Kovac, que suele valorar la intensidad. A lo largo de su carrera, Adeyemi no mostró el nivel de agresividad y “mordida” que se necesita, y tampoco —al menos de forma sostenida— la profesionalidad total necesaria para transformar su talento en un rendimiento serio y estable al máximo nivel.
Qué le pide Kovac y cuáles son los puntos a corregir
El propio Kovac fue directo con el diagnóstico: “Estoy convencido de que puede convertirse en un futbolista realmente grande si ajusta algunas cosas. Pero para que eso pase, necesita confiar un poco más en mí”. Luego enumeró las áreas que considera que el delantero debe mejorar: “Tiene que trabajar la precisión y la atención al detalle. Tiene un talento enorme; ahora se trata del trabajo duro, de ajustar esas pequeñas cuestiones que lo van a llevar al siguiente nivel. Para lograrlo, tiene que aprovechar cada minuto de entrenamiento”.
El problema, según se desprende de los testimonios, no es nuevo para el atacante. Casi tres años atrás, cuando Armin Reutershahn todavía era asistente, ya había dejado una evaluación parecida y más clara: “Karim tiene todas las condiciones para ser un jugador top en Europa. Todavía no lo es, pero puede desarrollarse y llegar a serlo. Sin embargo, a veces siento que le falta la seriedad necesaria. En los entrenamientos a veces está demasiado relajado y me gustaría verlo con más dedicación”.
Edin Terzic, ex entrenador del club, coincidió de inmediato con Reutershahn. “Le doy todo mi apoyo a Achim en eso. Sabemos que tiene que mejorar la consistencia y la efectividad, y estamos trabajando en ello, también con Karim”, indicó. Aun así, por el momento, Adeyemi todavía no mostró un avance contundente en ese proceso de desarrollo.
Incidentes extradeportivos y el debate sobre su proyección
Las críticas sobre su potencial en el máximo nivel también se apoyan en algunos episodios fuera del campo. En ese sentido, el delantero ya contaba con antecedentes disciplinarios, y lo ocurrido en la primera parte de la temporada no ayudó a mejorar la percepción.
En pocas semanas, Adeyemi protagonizó varias situaciones: lanzó una botella hacia el banco tras ser sustituido, intentó colarse en el vestuario mientras el partido todavía estaba en curso y además provocó una pelea que no hacía falta. Para completar el panorama, activó la sanción conocida como “Mystery Box”. Como si fuera poco, su matrimonio con una figura del mundo del rap habría alimentado la idea de una actitud demasiado relajada, una ética profesional discutible y una presencia social en redes que se percibe como demasiado dominante.
El futuro en BVB y el mercado de pases
El punto clave ahora gira alrededor del futuro de Adeyemi en el BVB. El respaldo público de Ricken probablemente tuvo un cálculo: una aparición en el Mundial podría aumentar aún más el valor de mercado del delantero. Y el interés existe: el atacante está en la mira de varios clubes, con ofertas sobre la mesa, incluida la posibilidad de una extensión de contrato con Borussia.
Por el momento, no hay acuerdo cerrado, pero se necesita una resolución rápida. Una venta, que probablemente dejaría una cifra de al menos 40 millones de euros, le daría a Dortmund margen valioso para moverse en el mercado. Durante el receso de verano, Ricken y su equipo deberán construir argumentos nuevos para asegurar el futuro del jugador, en el camino que elijan.
