Becky Sauerbrunn acumuló prácticamente todos los laureles que existen en el fútbol femenino de Estados Unidos: ganó dos Copas del Mundo, obtuvo una medalla de oro olímpica, fue durante años la capitana de la USWNT y, además, se convirtió en una de las defensoras más respetadas de su generación.
Ahora sumó un título distinto: ser mamá.
La ex capitana de la selección femenina de Estados Unidos dio la bienvenida a su hijo, Ronan, y el cambio de etapa llegó con una mezcla particular de novedad, cansancio y un caos que, a la vez, resulta entrañable. Aun con las noches sin dormir y la desorganización típica del posparto, Sauerbrunn sostiene que la maternidad todavía no le hizo sentir la misma presión que la que experimentó al liderar a la selección femenina más exitosa del mundo.
“Creo que es fácil decir que ser mamá puede ser lo más difícil, pero honestamente, creo que capitanear a la selección nacional probablemente fue más complicado”, expresó Sauerbrunn. “Me generó más estrés, y seguro más arrugas de las que tengo ahora mismo”.
Ese comentario también grafica lo que Sauerbrunn cargó durante su carrera. No solo fue una presencia estable en el fondo, característica de su rol como zaguera central: siempre estuvo asociada a la calma, a la capacidad para recuperar la pelota y a una disciplina defensiva impecable. También fue una de las voces más importantes del proyecto fuera de la cancha, incluso durante el largo camino de la USWNT para lograr la igualdad salarial.
En ese sentido, Sauerbrunn integró el grupo de futbolistas que en 2016 presentó una queja ante la Equal Employment Opportunity Commission. Ese reclamo acompañó una pelea que con el tiempo derivó en el acuerdo histórico de igualdad salarial alcanzado en 2022.
Con la pelota en juego, su confiabilidad era igual de evidente. En 2015, Sauerbrunn jugó cada minuto del recorrido que terminó en el título del Mundial para la USWNT, sosteniendo la última línea con una regularidad que marcó sus dieciséis años de carrera profesional en la NWSL y, en etapas previas, en versiones anteriores de la liga.
La maternidad puede ser nueva. Puede ser desordenada. Pero Sauerbrunn ya venía de años en los que prosperar bajo presión era parte del trabajo. Y, según cuenta, incluso ya enfrentó desafíos más duros.
La futbolista se retiró del profesional en 2024 y, desde entonces, se metió de lleno en la transmisión deportiva. Cubre a la USWNT para TNT y se suma al análisis en vivo y también en la previa y posterior de los partidos. Además de su tarea como comentarista, conduce dos podcasts, de modo que, aunque colgó los botines, no dejó de estar cerca del juego.
Resulta casi imposible imaginar un tiempo en el que Sauerbrunn no estuviera yendo a disputar una pelota a fondo o entregando todo en un partido. Era una jugadora de 90 minutos, de esfuerzo máximo. Pero en este nuevo capítulo, el de la crianza, se encontró con que hay que aflojar, ceder un poco y adaptarse.
“Tenés que rendirte a eso, porque no hay un horario”, dijo Sauerbrunn sobre la maternidad.
“Básicamente tenés que ir acompañando lo que va pasando. Es un bebé y va a hacer lo que va a hacer. Podés intentar armar estructura, meter rutinas, pero a veces todo explota y te falla. Así que aprendí a acompañar la corriente y a bajar el ritmo. Y, de repente, hasta refresca: podés sentarte y decir ‘bueno, me quedo acá mientras mi hijo juega con este sonajero durante 25 minutos porque para él es lo más fascinante del mundo’”.
En el presente, tanto en la NWSL como en la USWNT, parece haber un aumento de futbolistas que ya son madres: aparecen nombres como Sophia Wilson y Mallory Swanson, pero también Ashley Hatch y Lynn Biyendolo. Sin embargo, antes que ellas hubo otras que abrieron camino. Están casos como Crystal Dunn y Alex Morgan, que siguieron jugando mientras transitaban la maternidad, y también futbolistas como Sauerbrunn y Lloyd, que llegaron a esa etapa después de sus carreras. En conjunto, fue como si se armara un equipo completo de mamás, con trayectorias distintas, pero construyendo el terreno para que las siguientes pudieran elegir con más herramientas.
Para Sauerbrunn, la generación actual de jugadoras que además son madres es “algo maravilloso”.
“Me parece tan lindo ver a tantas futbolistas sentirse cómodas para, cuando lo deciden, empezar una familia”, sostuvo. “Y eso tiene que ver con las protecciones que hoy ofrece el CBA. Sé que fue una lucha muy peleada, pero es genial ver que ahora se sienten respaldadas: no solo tienen trabajo cuando regresan, sino también el apoyo en lo deportivo y en lo médico. Y además hay equipos que crean espacios familiares dentro de los centros de entrenamiento y también en los estadios”.
El CBA de la USWNT establece que las futbolistas perciben una remuneración acordada durante hasta seis meses. Una vez que toman la decisión y se considera que están listas, también tienen derecho a recibir una convocatoria para sumarse a una concentración de la USWNT luego del nacimiento del bebé.
“Entonces, contar con esa opción para que las jugadoras tengan autonomía y puedan decidir tener una familia es algo hermoso”, agregó.
“Estoy muy contenta de que la gente pueda elegir cuándo quiere tener un bebé”.
Al mismo tiempo, Sauerbrunn confesó que siempre le dio temor la idea de retirarse. “Siempre me daba miedo dejar de jugar. Principalmente porque amo el juego y amo jugarlo. Y además estaba la otra parte: ‘¿y ahora qué voy a hacer?’. Durante tanto tiempo hice solo eso: jugar fútbol y vivir el fútbol”.
La duda sobre qué viene después es algo que cualquiera puede entender. Pero a Sauerbrunn, por suerte, le tocó rodearse de compañeras que la cuidaron, del mismo modo en que ella cuidó a las demás. En su último año como futbolista, Sam Mewis —ex compañera en la USWNT— se comunicó con ella para proponerle hacer un podcast.
“Pensé: ‘Sí, suena divertido’. Aunque no sea un trabajo, suena lindo para hablar con tus amigas”, explicó Sauerbrunn. “Y de ahí se transformó en algo que acompañó mi retiro y terminó siendo mi trabajo”.
La transmisión en vivo fue otra cosa: un sombrero distinto y un músculo completamente nuevo, que no tenía tan claro si podría sostener.
“Estaba recién embarazada y pensé: ‘Uy, no sé. Tengo esto de los podcasts, estoy embarazada’. Pero después dije: ‘Probemos’”.
Su primera oportunidad llegó en la SheBelieves Cup 2025. Aunque admite que “la televisión da un poco de miedo”, también remarcó que “me encantó”.
Así, un camino de carrera se terminó convirtiendo en dos, y ahora la maternidad agregaría un tercer capítulo. Aun con todo eso, para Sauerbrunn capitanear a la USWNT sigue siendo el desafío más difícil que atravesó.
“Casi nunca pensé que iba a lograrlo”, dijo Sauerbrunn cuando le preguntaron si existía un momento en el que de verdad creyó que podía construir algo a partir del fútbol.
“Pero hubo un instante en el que estaba probando para mi equipo de Missouri State y estábamos haciendo un ejercicio de posesión en el que si recuperabas la pelota tenías que driblarla y detenerla sobre la línea. Yo estaba enfrentando a las mejores jugadoras de Missouri. Intercepté la pelota, me la llevé con una gambeta y pasé a un par antes de frenar sobre la línea con una especie de giro tipo Cruyff. Y pensé: ‘Dios mío, capaz que sí, que en el fútbol estoy bien’”.
Después de esa vuelta, el resto fue historia para Sauerbrunn: terminó rompiendo prácticamente todos los techos posibles en Missouri, en Estados Unidos y también más allá.
Entre la maternidad, la lucha por la igualdad salarial, la conquista repetida de títulos internacionales, la capitanía y el mando en equipos de elite, Sauerbrunn terminó ganándole a cada “tackle” que se le presentó en el camino, con la misma dureza con la que siempre encaró el juego.
