El Bayern Múnich concretó en el verano de 2024 el “golpe” que terminó marcando su nueva era: la contratación de Vincent Kompany, una decisión que llegó después de que el club se viera frenado por varios nombres de altísimo perfil. En ese tramo, la dirigencia habría sondeado alternativas como Julian Nagelsmann, Ralf Rangnick, Oliver Glasner e incluso la posibilidad de un regreso de Hansi Flick. Sin embargo, finalmente el camino se cerró y el elegido fue el belga, pese a que venía de un reciente descenso con Burnley en la Premier League.

La elección de Kompany fue recibida con marcado escepticismo desde algunos sectores del periodismo alemán. Aun así, el Bayern fue creciendo partido a partido en los últimos dos años bajo el liderazgo del ex capitán del Manchester City, hasta colocarse otra vez entre los conjuntos más fuertes de Europa.

El llamado clave de Hoeness para “asegurarlo”

Pero el recorrido pudo haber sido totalmente distinto si no aparecía el empujón decisivo desde dentro del club. En ese contexto, el mentor de Kompany, que ya tenía vínculo con la estructura bávara, recibió un llamado desde su entorno de confianza y le transmitieron que era momento de avanzar con rapidez para no perderlo.

Uli Hoeness reconstruyó la escena con total precisión y lo contó en diálogo con DAZN: “¡Si lo pensamos, qué suerte tuvimos! Yo tampoco lo conocía personalmente. Max [Eberl] lo había propuesto como cuarta o quinta alternativa. Después Max viajó a Burnley junto a Christoph Freund y, en paralelo, Karl-Heinz [Rummenigge] y yo llamamos a Pep Guardiola. Él nos dijo: ‘Tienen que llevárselo ya, ciegamente, porque si no lo toman ahora, en dos o tres años va a estar en City’”.

Ese detalle funciona como explicación de por qué el Bayern no esperó más. Kompany terminó llegando cuando la ventana de oportunidad estaba abierta, y el resto se convirtió en una transformación deportiva.

La transformación: títulos, números y disciplina

Desde que asumió el cargo, Kompany, de 40 años, cambió también la atmósfera interna. El Bayern alcanzó dos campeonatos consecutivos de Bundesliga y además se quedó con un DFL-Supercup. En el plano estadístico, su registro es elocuente: 81 triunfos, 14 empates y solo 12 derrotas en 107 partidos.

Hoeness, al evaluar el impacto del entrenador, fue contundente con el perfil humano y profesional del cuerpo técnico: “Como persona es perfecto, diría. Es muy inteligente, y eso también lo tenían los otros. Además, habla cinco idiomas con fluidez: es políglota. En la primera cena, hubo algo que me gustó muchísimo: dijo ‘en esta profesión lo más importante es trabajar’. Y también agregó: ‘Voy a ser el primero en llegar a la mañana y el último en irme en la noche’. Con eso dejó claro que no solo lo dice: lo hace. Para mí, ese fue el punto decisivo”.

El Bayern venía con heridas: Tuchel, la ruptura y el “reset”

La llegada de Kompany tuvo sentido también por el contexto inmediato. El Bayern necesitaba un reinicio mental después de una etapa turbulenta bajo Thomas Tuchel. Si bien Tuchel había conquistado el título de Bundesliga 2022-2023 en una jornada final con dramatismo, su ciclo se fue deshilachando muy rápido.

En febrero de 2024 el club anunció que su salida era inminente, en medio de una campaña que terminó siendo un golpe duro: el equipo finalizó tercero en la liga, quedó eliminado de manera humillante en Copa a manos de Saarbrücken —club de tercera categoría— y además no logró avanzar en la Champions League.

Con 16 derrotas en apenas 61 encuentros, y con un clima enrarecido que venía de antes —desde el histórico sextete de Flick y también la salida abrupta de Nagelsmann—, el plantel se había fragmentado. En ese escenario, la capacidad de Kompany para unificar a un grupo de figuras de elite se volvió aire fresco. A diferencia de gestiones previas, no se vio fricción pública vinculada a transferencias.

Hoeness remarcó esa faceta en particular: “Lo que también lo hace especial es su competencia social. No te deja colgado. Nunca pondría a alguien en evidencia en la prensa. Tampoco hablaría mal de un futbolista o del club. Y después de un mal partido, no sale con ‘necesitamos un lateral izquierdo, necesitamos esto, necesitamos lo otro’. No: se propuso como objetivo mejorar a cada jugador de manera individual y lo logró”.

Rumbo a la definición europea: el cruce ante PSG

En la previa del choque, el Bayern recibe a Paris Saint-Germain este miércoles con una misión concreta: remontar una desventaja de 5-4 en la ida para meterse en la final de la Champions League. Además, el panorama doméstico ya está resuelto: con el título de Bundesliga asegurado, el club tiene la chance de completar un barrido histórico de trofeos en la temporada.

El Bayern ya sabe lo que es ganar en el tramo final. También se encuentra con el DFB-Pokal en el bolsillo, y ahora quiere redondear el semestre con una victoria que lo acerque a lo más alto del continente.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.