Arsenal volvió a lo más alto del fútbol inglés y conquistó el título de la Premier League 2025-26, poniendo fin a más de dos décadas de frustraciones. Después de haber quedado como escolta en tres temporadas consecutivas, el equipo de Mikel Arteta terminó mostrando la fortaleza mental necesaria para sostenerse en el tiempo y, sobre todo, para superar el tramo decisivo frente a Manchester City.
La consagración se terminó de confirmar matemáticamente durante la semana, cuando City dejó puntos en el camino ante Bournemouth. Con ese resultado, los Gunners pudieron festejar el domingo delante de su gente. Previamente, habían asegurado su lugar en la historia con un triunfo 2-1 ante Crystal Palace en Selhurst Park, y en esa misma jornada Arteta hizo un repaso del recorrido, marcando cuáles fueron los momentos que lo convencieron de que esta vez el final iba a ser distinto.
Para el entrenador, las bases del éxito se construyeron mucho antes de que comenzara a rodar el balón. Aunque en el entorno se suele señalar la fuerte inversión del club en el mercado de pases, el técnico español remarca que el verdadero punto de inflexión estuvo en el cambio mental del plantel durante la preparación de verano. En esa etapa, según su lectura, el grupo terminó de entender qué necesitaba para competir y sostener una idea durante un calendario exigente.
En diálogo con BeIN Sports, Arteta contó: “El primer momento llegó cuando nos juntamos todos en la pretemporada, la semana previa al partido contra Manchester United. Reuní a los jugadores y les pregunté qué estaban dispuestos a hacer por el equipo. La respuesta fue inmediata: estaban felices de hacer cualquier cosa para el grupo. Ahí supe que teníamos una gran chance de pelear en todas las competencias, porque contábamos con plantel y calidad para desafiar a cualquiera”.
Luego amplió: “Lo increíble fue que esa actitud no quedó solo en palabras. Es muy fácil decirlo en una reunión, pero después tenés que sostenerlo durante diez meses. El mérito es enorme para los chicos, porque lo hicieron de una manera impresionante y con una constancia que marcó la diferencia”.
Hay un dato que, por lo menos, llama la atención: Arteta confesó que el partido que más lo hizo sentir cerca de lograr el objetivo fue una derrota ante su principal rival, Manchester City. En vez de quebrar el ánimo, ese traspié funcionó como una especie de ratificación del crecimiento del equipo y de su capacidad para competir en el máximo nivel del fútbol europeo.
“El segundo momento es cuando perdimos en Manchester City”, explicó. “Ese día pensé: ‘vamos a ganarlo’. Miré a los jugadores en el vestuario y quise ver sus reacciones antes de decir nada. Se notaba que estaban dolidos, pero al mismo tiempo entendieron que podemos ganarle y que podemos estar mejor que ellos. Estaba en nuestras manos y había que hacer lo que teníamos que hacer. A partir de ahí nos enfocamos en lo que necesitábamos para ser campeones y la respuesta fue inmediata. Desde ese instante supe que íbamos a estar muy cerca de levantar el trofeo”.
Ahora, Arsenal deberá cambiar el chip por completo hacia la final de la Champions League en Budapest, con el objetivo de destronar al actual campeón, Paris Saint-Germain. En el entorno de los Gunners la consigna sigue intacta: cerrar una temporada histórica y completar el doblete, con el partido decisivo programado para el 30 de mayo.
