Alemania puede respirar con alivio: el problema ya fue identificado. Es un punto históricamente relevante, porque cada vez que algo sale mal, termina apareciendo la necesidad de señalar responsabilidades. Si la selección alemana —en cualquier formato— no logra convencer en el próximo Mundial, el análisis posterior ya estaría casi resuelto.

Como ocurrió tras la eliminación en Qatar 2022, en poco tiempo la mirada se moverá más allá de lo que pase en la cancha. En aquella ocasión, el debate estuvo concentrado en la postura política del equipo y en los mensajes públicos de los futbolistas, elementos que muchos entendieron como frenos para el rendimiento.

Ahora, el núcleo del asunto se concentra en el presente, durante estas últimas jornadas de la Bundesliga. “Habrá decisiones que seguramente no van a recibir una gran comprensión”, advirtió el entrenador nacional Julian Nagelsmann el 1 de marzo en diálogo con kicker, al referirse a su método para armar la lista mundialista. Fue una declaración central dentro de una entrevista particularmente extensa, donde el DT —a diferencia de varios de sus antecesores— se animó a críticas puntuales de jugadores, algunas incluso sin que se las pidieran.

De un vistazo

  • Nagelsmann: “Habrá decisiones que probablemente no serán bien comprendidas” sobre su selección para el Mundial.
  • La lista para el Mundial de EE. UU., Canadá y México aún no fue anunciada oficialmente.
  • Principal foco: el “descontrol” del regreso de Manuel Neuer como arquero titular.
  • También hay malestar por filtraciones sobre quiénes irán a la convocatoria y quiénes se irán de vacaciones.
  • Problemas previos que marcaron el camino: Joshua Kimmich, Leon Goretzka, Aleksandar Pavlovic y el caso Deniz Undav.
  • El 1 de marzo y luego la aparición televisiva de Nagelsmann elevaron la expectativa; el impacto fue negativo.
  • La convocatoria se anunciará el jueves, con límite cercano a las 13:00.

Aunque todavía no hay confirmación oficial de los nombres que viajarán al torneo, esa advertencia ya se terminó adelantando en el clima que rodea al seleccionado. En parte, el detonante es el caos en torno al regreso de Manuel Neuer al rol de arquero principal: una historia que se desbordó y que, además, terminó golpeando la credibilidad de Nagelsmann frente a la opinión pública —y muy probablemente dentro de ciertos sectores del plantel.

Del otro lado, sin embargo, conviene aclarar que Nagelsmann no es el único responsable. En los últimos días se filtró información sobre qué jugadores formarían parte del grupo y quiénes tendrán sus días libres. La DFB no está conforme con la pérdida de confidencialidad, y este tipo de filtraciones se considera tanto perjudicial como poco habitual incluso en otras grandes potencias futbolísticas.

Expectativa y “sorpresas” que no llegan

Por eso, el anuncio del jueves difícilmente traiga grandes novedades: el suspenso se fue apagando. De ahora en más, las explicaciones de Nagelsmann serán observadas con lupa, en especial el porqué de la decisión con respecto al puesto de arquero. Como muestran episodios anteriores, hay varios riesgos listos para aparecer en el camino del DT.

Los problemas ya se fueron acumulando: desde el cambio sorpresivo de Joshua Kimmich de su rol en el mediocampo, hasta mensajes contradictorios sobre el papel de Leon Goretzka y, sobre todo, Aleksandar Pavlovic. En este último caso, además, se menciona que Nagelsmann habría presentado de forma incorrecta a Pavlovic en su aparición en Aktuelles Sportstudio. A eso se suma el episodio vinculado a Deniz Undav, que también dejó marcas en el historial del entrenador.

Un ejemplo puntual fue su participación en ZDF el sábado pasado. En favor de Nagelsmann juega el hecho de que no canceló el espacio que ya estaba programado, pese a que en ese ínterin había postergado la comunicación de la lista unos días. Aun así, el contexto era exigente: con el tema Neuer y Oliver Baumann inflando la polémica horas antes, su aparición quedó automáticamente atada a expectativas altas.

El problema es que no terminó cumpliendo con lo que se esperaba en ningún frente. No ofreció definiciones relevantes y tampoco dijo una palabra sobre cuestiones de plantel. Incluso aseguró que ni siquiera llegó a ver la nómina preliminar de 55 futbolistas que debe presentarse ante la FIFA. En retrospectiva, pudo haber sido más conveniente que pasara la noche en su casa antes que viajar al estudio de Mainz. En cualquier caso, su imagen quedó dañada.

Desde entonces, el giro se notó en cada rincón: en secciones de comentarios, tanto en medios como entre hinchas. Nagelsmann perdió gran parte de su credibilidad y el desenlace terminó siendo peor de lo que muchos imaginaban.

Hace apenas dos años, en la previa del Europeo de local, el entrenador de 38 años atravesó un salto importante en popularidad y con registros de aprobación altos. Hoy, en cambio, recibe críticas cada vez más filosas por parte de especialistas, incluido el referente de la opinión pública Uli Hoeneß. En paralelo, el clima general se fue enfriando y el respaldo en la calle se resintió.

De cara al anuncio del jueves, ni hinchas ni expertos muestran señales claras de optimismo, pese a la racha de siete triunfos consecutivos. Incluso el próximo arranque del primer partido de fase de grupos, que se dará en pocas semanas, no alcanza para levantar el ánimo. Con el límite cercano a las 13:00, Nagelsmann tiene un margen reducido para cambiar la percepción antes de la hora marcada.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.